Verónica Santamaría y Edgar Ledesma · 9 de diciembre de 2025
Activistas y organizaciones advierten que la iniciativa de Ley General de Economía Circular “no es ambiental” y solo beneficia a la industria, ya que no se enfoca en prevenir y reducir los residuos, pero sí aprovecharlos y quemarlos después de que ya se generaron.
En conjunto, señalaron que eso “no resuelve el problema de fondo” y podría generar greenwashing.
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La propuesta presentada por los diputados Ricardo Monreal, de Morena, y Raúl Bolaños Cacho Cue, del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), que se discute en la Cámara de Diputados, no considera los impactos sociales y de salud que los productos pueden ocasionar.
Las organizaciones advierten también que esta iniciativa de ley “abre la puerta a que las auditorías ambientales sean voluntarias y realizadas por la misma industria”.
Además, denuncian que la realización de la Ley de Economía Circular se elaboró con una amplia participación del sector empresarial y no involucró a la sociedad civil, incumpliendo estándares de participación pública y compromisos internacionales.
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La propuesta de la Ley General de Economía Circular y la reforma y adición de diversas disposiciones de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, así como de la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos, se presentó el 20 de noviembre ante la Cámara de Diputados.
En la exposición de motivos y la problemática, los diputados señalan que la generación de basura supera las 120 mil toneladas diarias de residuos, de las cuales, alrededor de 12 mil no son recolectadas y permanecen dispersas en el medio ambiente.

Además, indican que el problema de la generación de residuos en México también acrecienta la generación de tiraderos a cielo abierto, no regulados e incumplen con la Norma Mexicana NOM-083 SEMARNAT-2003. Todo lo anterior, consecuencia de una economía lineal.
Organizaciones de la sociedad civil y activistas subrayan que esta iniciativa de ley solo privilegiará el aprovechamiento económico de los residuos y mantiene el modelo de producción masiva y de usar y tirar.
Además, mediante termovalorización (quema de basura), antes que impulsar el diseño de productos más duraderos, reutilizables o reparables.
En la propuesta señalan que para estimular la transición a la Economía Circular, la iniciativa de ley se regulará con instrumentos económicos. Además, prevé que la persona titular del Ejecutivo Federal, en este caso la presidenta Claudia Sheinbaum pueda conceder estímulos fiscales en términos del artículo 39 del Código Fiscal de la Federación.

Con lo anterior, buscan fomentar actividades que contribuyan al cumplimiento de los objetivos de la propia ley.
Aunque en esta iniciativa incorporan la Responsabilidad Extendida del Productor con la que se promueve la valorización y aprovechamiento de materiales; también impulsará la innovación tecnológica, la eficiencia productiva y la creación de cadenas de valor más sostenibles.
Sobre esto las organizaciones y activistas antiplásticos advierten que este apartado solo “se plantea de forma gradual y flexible, lo que podría permitir a las empresas retrasar su cumplimiento”.
Otro de los puntos preocupantes para las organizaciones es la termovalorización.
Dentro del apartado de “Gestión Circular” incorpora de manera integral los aspectos ambientales, funcionales, económicos y sociales de materiales, productos y residuos.
Lo anterior incluye el diseño circular, el análisis de ciclo de vida y la huella ambiental a lo largo del ciclo de vida de estos, desde que se generan hasta su aprovechamiento por termovalorización o, en su caso, disposición final.
La Termovalorización integrada en la iniciativa de la Ley General de Economía Circular, describe a esta práctica como el aprovechamiento de residuos orgánicos e inorgánicos para la generación de energía eléctrica.
Las organizaciones enfatizaron que la ley privilegia el aprovechamiento económico de los residuos, incluso mediante termovalorización, es decir, quema de basura, antes que impulsar el diseño de productos más duraderos, reutilizables o reparables.
Previo al inicio de la discusión de la Ley General de Economía Circular en la Cámara de Diputados, activistas y organizaciones de Greenpeace México, El Poder del Consumidor y Acción Ecológica, acompañadas de la Asociación Ecológica Santo Tomás, Fronteras Comunes y No es Basura, se manifestaron en contra de esta iniciativa.
Denunciaron que la iniciativa presentada carece de la obligación de la participación, según mandata el Acuerdo de Escazú del que México es parte y promueve la generación de plásticos.