De la tarea al desahogo: así usan la IA para apoyo emocional en las aulas

Animal Político · 14 de agosto de 2026

De la tarea al desahogo: así usan la IA para apoyo emocional en las aulas

La inteligencia artificial generativa (IAG) ya forma parte de las actividades académicas de estudiantes y docentes universitarios en México, pero su uso también se extiende a un ámbito menos evidente: el apoyo emocional.

Los resultados de la Encuesta Nacional Usos y percepciones sobre la Inteligencia Artificial Generativa en la educación superior en México (ENIAG 2025), publicada por la Secretaría de Educación Pública (SEP), muestran que 9% de los estudiantes consultados, equivalente a 91 mil 935 personas, y 5% de los docentes, es decir, 5 mil 918, recurren a estas herramientas como soporte emocional.

El dato no significa que la inteligencia artificial sea utilizada como sustituto de los servicios de atención psicológica en las universidades, pero sí muestra que algunos integrantes de las comunidades educativas están recurriendo a sistemas de IAG para plantear problemas personales, buscar orientación o simplemente encontrar un espacio para expresar lo que sienten.

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¿Para qué usan la inteligencia artificial como apoyo emocional?

Entre los estudiantes y docentes que dijeron utilizar la IAG con fines de contención emocional, uno de los principales motivos es buscar orientación frente a ansiedad, estrés, depresión o tristeza.

Esta razón fue mencionada por 55.1% de los estudiantes y 63.4% de los profesores.

Otro de los usos consiste en encontrar un espacio para desahogarse o sentirse escuchados. Esto fue señalado por 41.8% de los alumnos y 58.5% de los docentes.

La encuesta también identifica otros motivos. El 29.8% de los estudiantes y 41.9% de los profesores dijo recurrir a la IAG para buscar motivación o palabras de ánimo.

En tanto, 47.2% de los alumnos y 24.8% de los docentes la utiliza para simular una conversación con alguien que pueda brindarles apoyo.

inteligencia artificial psicologo
Foto de Growtika en Unsplash

Otro de los usos consiste en preguntar a la herramienta si consideran necesario recibir atención psicológica profesional. Esta opción fue reportada por 32.3% de los estudiantes y 36.1% de los profesores.

La distribución por género entre los estudiantes que utilizan la IAG para contención emocional también presenta una diferencia: 61% son mujeres, 35% hombres y 4% corresponde a otros géneros.

¿Los usuarios consideran que les ayuda?

La mayoría de quienes recurren a la inteligencia artificial con fines emocionales considera que la herramienta les resulta útil.

De acuerdo con la ENIAG 2025, cerca de nueve de cada 10 usuarios señalaron que la IAG les ayudó.

La encuesta, sin embargo, plantea una distinción entre utilizar estas herramientas como un recurso complementario y considerarlas un reemplazo del acompañamiento humano o de los servicios institucionales.

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En su apartado sobre bienestar estudiantil, la SEP señala que recurrir a la IAG para fines emocionales no necesariamente debe interpretarse como una señal de alarma. También puede ser un indicador de las necesidades de salud mental que existen dentro de las comunidades universitarias y que no están encontrando respuesta en los servicios disponibles.

Por ello, el documento plantea que las instituciones de educación superior deben considerar esta nueva forma de interacción con la tecnología al actualizar sus políticas de atención.

¿Qué preocupa del uso de la IA como apoyo emocional?

El uso de la inteligencia artificial para hablar sobre problemas personales abre una discusión distinta a la relacionada con su empleo para hacer tareas, resumir textos o generar contenidos.

Una de las diferencias es que los sistemas de IAG pueden responder de manera inmediata a preguntas relacionadas con estados emocionales, sin que exista una valoración previa de la situación de quien consulta.

La presidenta Claudia Sheinbaum se refirió a este aspecto durante su conferencia del 10 de agosto, al señalar que le había impactado conocer, a partir de los datos presentados por la Subsecretaría de Educación Superior, que algunos jóvenes recurren a la inteligencia artificial como si fuera un psicólogo para plantearle inquietudes después de sentirse deprimidos.

El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, ofreciendo un mensaje durante la conferencia de prensa matutina en presencia de Claudia Sheinbaum.
Secretario de Educación Pública, Mario Delgado | Foto: Cuartoscuro

Sheinbaum relacionó este uso con una discusión más amplia sobre el impacto de las plataformas digitales y la inteligencia artificial en niñas, niños y adolescentes. Señaló que uno de los retos del gobierno es proporcionar información a madres, padres, tutores y docentes sobre las implicaciones que pueden tener estas herramientas durante las etapas de aprendizaje y desarrollo cognitivo.

La presidenta también planteó la necesidad de discutir la regulación de las redes sociales y de la inteligencia artificial, aunque aclaró que la posición del gobierno no consiste en “prohibir por prohibir”, sino en que los menores conozcan las implicaciones del uso de estas tecnologías.

La discusión no se limita a la salud mental

La preocupación por el uso de herramientas digitales en los procesos educativos también abarca la capacidad de los estudiantes para concentrarse y mantener la atención.

Durante la misma exposición en la que se presentaron los datos sobre inteligencia artificial, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, compartió los resultados de un estudio realizado en Estados Unidos sobre el comportamiento de adolescentes de entre 11 y 17 años frente a sus dispositivos.

Según los datos presentados por el funcionario, estos jóvenes reciben una notificación cada cuatro minutos y 23% de ellas ocurre durante el horario escolar. Después de una distracción de este tipo, la recuperación de la atención puede tardar hasta 20 minutos.

La profesora de primaria Sandra Ortega Rivero señaló que la presencia constante de pantallas entre los estudiantes se ha relacionado con somnolencia, menor tolerancia a la frustración y dificultades para comunicarse y mantener la atención.

En ese contexto, la pedagoga de la UNAM Yareni Annalie Domínguez Delgado planteó que uno de los retos de las escuelas es recuperar espacios que no estén determinados por la velocidad de las pantallas.

“El reto de nuestras escuelas no es competir con la velocidad de las pantallas, sino recuperar estos espacios para la pausa, para la atención, para los vínculos y, sobre todo, el pensamiento profundo. Aprender no siempre requiere más estímulos; a veces requiere ponernos a pensar, detenernos y, sobre todo, vincularnos”, expuso.