Omar Granados · 10 de diciembre de 2010

Ciberactivistas causaron ayer el colapso durante varias horas de la página oficial del gobierno sueco, en apoyo a Julian Assange, fundador de Wikileaks, detenido en el Reino Unido a petición de Suecia.
En tanto, la prensa de Holanda informó sobre la detención de uno de los hackers, de 16 años, presunto responsable de atacar el sitio web de Mastercard y Visa.
De acuerdo con el diario sueco Aftonbladet, la página www.regeringen.se quedó fuera de servicio desde la noche del miércoles y hasta la madrugada de ayer, sin embargo, no hubo confirmación del vocero del gobierno de Suecia, Mariu Ternbo.
Fallan al atacar Amazon
Por otra parte, Anonymous anunció ayer la continuación de sus ataques a diversas páginas de empresas que han afectado de diversas formas a WikiLeaks, entre ellas Amazon, aunque hasta la fecha no se reporta una caída de este portal. Amazon es el portal más grande de ventas en línea y fue el primer objetivo de Anonymous, el creciente grupo que está detrás de los ataques a PayPal y Mastercard.
Según The Guardian, posteriormente los hacktivistas afirmaron que su intención era congelar el sistema de pagos de terceros, aunque sólo tuvieron éxito brevemente en algunos países, pero posteriormente los hackers afirmaron que el sitio era demasiado grande para ellos.
PayPal, por su parte, reactivó la cuenta deWikileaks, pero le impidió tomar nuevos donativos hasta nuevo aviso.“Restringimos la utilización de la cuenta (de Wikileaks) sobre la base de nuestra política de utilización aceptable”, afirmó el director jurídico de PayPal, en el blog de su filial de comercio en línea e-Bay. “Decidimos tomar esta difícil decisión basados en que Wikileaks alienta a las fuentes a difundir documentos confidenciales, lo que es una violación de la ley”. Facebook y Twitter también borraron las cuentas de Operation Payback (Operación Venganza) debido a la promoción de ataques a páginas de Internet.
En una carta abierta a los cibernautas, Anonymous dijo que los hactivistas no son ni vigilantes ni terroristas, la meta es simple: respetar el derecho de mantener Internet libre del control de cualquier entidad, corporación o gobierno.