José Luis Martínez Limón // Vice News · 9 de julio de 2016
Es difícil pensar en la pobreza como un problema que se puede resolver con tecnologías de la información y mucho menos como algo que se pueda hackear. En un país donde el rezago tecnológico es enorme —solo cuatro de cada diez hogares cuentan con internet— tendemos a pensar que la pobreza se resuelve con programas de gobierno y que la tecnología y la ciencia son algo que solo las universidades y los millennials necesitan.
[contextly_sidebar id=”uYo85TtGsGLEP9gZH0a1W1nKD4vPGT6j”]”Un hacker no es siempre aquel que se cuela en tu computadora para robarte. La cultura hacker es la que busca innovar y romper con lo establecido para en cierto modo mejorarlo”, nos explicó dijo Raúl Porcel, director general de Campus Party México. “Se trata de crear rumbos donde se puedan plantear proyectos que mejoren a la sociedad”.
Campus Party es una fiesta creativa, un evento que por varios días reúne a miles de jóvenes fanáticos de la tecnología y adictos al internet. Aunque comenzó como un evento de alrededor de 200 personas en España en 1997, la semana pasada se llevó a cabo la séptima edición mexicana, con 20,000 asistentes y un objetivo en común: hacer frente a la pobreza en México desde un enfoque tecnológico.
Desde la mañana del miércoles 3 de junio y hasta el domingo, la Expo Guadalajara abrió sus puertas para que miles de campuseros —millennials cargados con mochilas, laptops y disfraces— ocuparan sus instalaciones por alrededor de noventa horas para compartir información, conocer lo último en tecnología y videojuegos, aprender a volar drones, cantar karaoke de Dragon Ball, consumir miles de rebanadas de pizza y, en esta edición, romper un récord Guinness: el mayor hackatón del mundo.
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Un hackatón, en pocas palabras, se refiere a un encuentro de programadores que tiene el objetivo de desarrollar soluciones en conjunto. En esta ocasión, se buscó formar equipos multidisciplinarios con el fin de crear soluciones integrales que aterrizaran la tecnología en la vida de las personas más pobres. Para lograrlo, se dividió el proyecto en seis categorías en las que participaron 265 propuestas: alimentación, educación, salud, vivienda, inclusión financiera e inclusión laboral.
Además de lograr el récord Guinness, el hackatón tenía como objetivo seleccionar una propuesta ganadora y darle un millón de pesos para desarrollar el proyecto. Durante los cinco días que duró el evento, los equipos trabajaron las 24 horas con mentores sociales, técnicos y de negocios para que los resultados fueran tan tecnológicos como viables.
“Aquí el chiste es encontrar una solución con la que en lugar de ayudar a las personas de escasos recursos con donaciones, se les den las herramientas y el acceso para que ellos mismos puedan ayudarse”, nos dijo Jairo Reynoso, de Brainiacs, el equipo de jóvenes de León, Guanajuato, que desarrollo un proyecto llamado Nodi, con el que ganaron el hackatón más grande del mundo.
El proyecto consiste en hacer un smartphone de muy bajo costo para que las personas de bajos recursos puedan tener acceso a internet básico. Se trata de una plataforma de Open Source que funciona únicamente con texto, nada de imágenes ni video. La idea es, en una primera fase, instalar antenas en cerca de 9,300 comunidades a través de México Conectado. Estas antenas funcionarían como punto de acceso a internet en un radio de 25 kilómetros para aquellos que adquieran estos dispositivos, que tendrán un costo aproximado de $26 dólares y que les daría una conexión por cinco años.
Ahí es donde se vuelve relevante la idea de Open Source. Aunque por el momento el Nodi está planeado para el envío de remesas con un costo más bajo que los servicios de envío de dinero que existen en la actualidad, cualquier persona podría desarrollar una aplicación para este dispositivo, lo que aumentaría sus funciones, como hacer programas educativos, de comunicación, etcétera.