Animal Político · 21 de octubre de 2026
Guerrero, Oaxaca y Chiapas registraron las tasas más altas de trabajo infantil en México, con 22.6%, 20.9% y 20.3%, respectivamente, de acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2025, publicados este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
En el país, 3.5 millones de niñas, niños y adolescentes de 5 a 17 años se encontraban en esta situación, equivalente a 12.6% de la población de ese grupo de edad.
El reporte también identificó diferencias por sexo en las actividades que realizan las personas menores de edad: los niños participan en mayor proporción en ocupaciones no permitidas y actividades laborales peligrosas, mientras que las niñas destinan más tiempo a los quehaceres domésticos en condiciones inadecuadas.

Además, casi la mitad de quienes no asisten a la escuela se encuentran en situación de trabajo infantil y la tasa entre la población indígena llega a casi una cuarta parte.
La encuesta contabilizó 1.8 millones de menores en ocupaciones no permitidas y 1.9 millones que realizaban quehaceres domésticos en condiciones inadecuadas. De estos últimos, 0.2 millones también participaban en ocupaciones no permitidas, por lo que ambas modalidades se superponen y no deben sumarse como grupos independientes.
El Inegi define el trabajo infantil a partir de actividades que, por la edad de quienes las realizan, su naturaleza, duración o condiciones, son incompatibles con el desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes.
La medición comprende tanto las ocupaciones que no están permitidas como las tareas domésticas no remuneradas que se realizan durante jornadas prolongadas o bajo condiciones que implican riesgos para la salud y el desarrollo.
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Guerrero encabezó la lista nacional, con una tasa de trabajo infantil de 22.6% entre la población de 5 a 17 años. Le siguieron Oaxaca, con 20.9%, y Chiapas, con 20.3%. Las tres entidades superaron el promedio nacional de 12.6%, según la ENTI 2025.
Después de estas entidades se ubicaron Veracruz, con 17.3%; Campeche, con 16.7%; Tabasco, con 16.6%; Puebla, con 15.2%, y Michoacán, con 15.1%. En el extremo opuesto, Sinaloa presentó la tasa más baja, con 5.4%, seguido de Baja California, con 5.8%, y Coahuila, con 7%.
La distribución estatal también mostró diferencias en la participación de menores en ocupaciones no permitidas, es decir, actividades que la Ley Federal del Trabajo considera peligrosas o no aptas para personas de 5 a 17 años. En este indicador, Guerrero volvió a ocupar el primer lugar, con una tasa de 13.9%, seguido de Oaxaca, con 12.1%, y Puebla y Nayarit, ambas con 10.2%. La tasa nacional fue de 6.6%.
Chiapas, aunque se ubicó entre las tres entidades con mayor tasa general de trabajo infantil, registró una tasa de 9.1% en ocupaciones no permitidas. Esto refleja que el indicador general también incorpora los quehaceres domésticos en condiciones inadecuadas, además de las actividades laborales que no están permitidas.

La encuesta distinguió entre las áreas más urbanizadas, correspondientes a localidades de 100 mil habitantes y más, y las menos urbanizadas, con menos de 100 mil habitantes. En estas últimas, la tasa nacional de trabajo infantil fue de 15.7%, frente a 8.4% en las zonas más urbanizadas, una diferencia de 7.3 puntos porcentuales.
La brecha también se observó por sexo. En las áreas menos urbanizadas, la tasa fue de 18.7% entre los niños y de 12.7% entre las niñas. En las zonas más urbanizadas, las proporciones fueron de 10% y 6.8%, respectivamente.
De los 3.5 millones de niñas, niños y adolescentes en situación de trabajo infantil, 2.1 millones eran niños, equivalentes a 60.4% del total, y 1.4 millones eran niñas, que representaron 39.6%. La diferencia también se reflejó en las tasas: 15% entre los niños y 10.2% entre las niñas.
La mayor participación masculina se concentró en las ocupaciones no permitidas. De los 1.8 millones de menores que realizaban estas actividades, 1.3 millones eran niños y 0.5 millones, niñas. En términos porcentuales, los niños representaron 71% de quienes se dedicaban exclusivamente a una ocupación no permitida, frente a 29% de las niñas.
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Por sector económico, las actividades agropecuarias concentraron 27.7% de la población infantil en ocupaciones no permitidas; los servicios, 27.3%, y el comercio, 24.5%; sin embargo, la distribución fue diferente según sexo: 33.2% de los niños en ocupaciones no permitidas trabajaba en el sector agropecuario, frente a 14.1% de las niñas. En la construcción, la proporción masculina fue de 9.7%, mientras que la femenina fue de 0.1%.
Las diferencias también aparecieron en los grupos de ocupación principal. Las actividades de apoyo en la agricultura, ganadería, actividades forestales, caza y pesca representaron 33.4% de las ocupaciones de los niños y 14.3% de las de las niñas. Por su parte, las actividades de apoyo en minería, construcción e industria concentraron 28.2% de los niños y 17.8% de las niñas.
La ENTI contabilizó 1.7 millones de niñas, niños y adolescentes en ocupaciones peligrosas. De ese total, 1.2 millones eran niños y 0.4 millones, niñas, de acuerdo con las cifras redondeadas del reporte. Entre quienes estaban en ocupaciones peligrosas, 84.9% participó en ocupaciones consideradas peligrosas y 75.7% trabajó en sectores de actividad peligrosos. Asimismo, 61.2% realizaba actividades que podían afectar su salud o desarrollo y 60.6% estaba expuesto a riesgos. Las categorías no son excluyentes, por lo que una misma persona podía estar incluida en más de una dimensión.
En seis de las siete dimensiones de ocupación peligrosa analizadas, las proporciones fueron mayores entre los niños. Las diferencias más amplias se observaron en la exposición a riesgos, con 18.8 puntos porcentuales; en la participación en sectores de actividad peligrosos, con 18.5 puntos, y en las actividades que afectaban la salud o el desarrollo, con 15.6 puntos. En cambio, las niñas tuvieron una mayor proporción en jornadas de trabajo no apropiadas para su edad.
En los quehaceres domésticos en condiciones inadecuadas, la distribución fue distinta. El Inegi registró 1.9 millones de menores en esta situación, de los cuales 0.9 millones eran niñas y 1 millón, niños. La encuesta considera inadecuadas las tareas que se realizan durante horarios prolongados o bajo condiciones peligrosas.
Del total de infancias que realizaban estos quehaceres, 75.1% lo hacía en condiciones peligrosas y 24.9% en horarios prolongados. Entre las niñas, 37.2% realizaba tareas domésticas durante horarios prolongados y 62.8% bajo condiciones peligrosas. Entre los niños, las proporciones fueron de 13.4% y 86.6%, respectivamente.
La diferencia más clara apareció en el tiempo destinado a estas labores. Mientras 30.9% de las niñas que realizaban quehaceres domésticos en condiciones inadecuadas dedicaba más de 28 horas semanales a estas actividades, entre los niños la proporción era de 10.5%. En conjunto, 52% de las niñas dedicaba más de 14 horas semanales a estas tareas, frente a 27.3% de los niños.