Belen Zapata (@belenzapata) · 26 de junio de 2014
[slider_pro id=”77″] Desde este miércoles 25 de junio, 10 mil 500 jóvenes de diversas partes de México, migraron del universo virtual en el que conviven habitualmente a una “aldea real” donde el idioma común es la tecnología, la nacionalidad, “campusero” y su autoridad máxima, el internet.
Lo hicieron para participar durante cinco días en la quinta edición de Campus Party, que se desarrolla en Guadalajara y por primera vez en una ciudad fuera del Distrito Federal.
[contextly_sidebar id=”e1f46721a504b42ef60517d53ed9cf60″]El Movistar Campus Party 2014 es considerado el evento tecnológico de emprendimiento, innovación, ciencia y cultura digital más grande del mundo.
Actualmente reúne cada año a unos 314 mil “campuseros” que participan en alguno de los encuentros que se desarrollan en cinco países: Brasil, Colombia, España, Ecuador y México, según la página oficial de Movistar Campus Party.
Son encuentros con más de 600 horas de conferencias, debates, talleres, competiciones y hackathons programados sobre ciencia, innovación, entretenimiento digital y creatividad, según el sitio oficial.
En el recinto de Expo Guadalajara, sede del encuentro en México, hay cientos de mesas donde los participantes se sientan indistintamente.
“Es un evento masivo, sin embargo hay una comunidad viva. El verdadero valor de este encuentro está en la red de conocimientos que se forma”, cuenta a Animal Político Rodrigo Herrera, director general de Innovación y Tecnologías de la Información del Ayuntamiento de Zapopan, uno de los organizadores.
Un programador puede estar sentado al lado de un diseñador y si hay suerte, de un desarrollador de negocios, “es probable que se conozcan en la mesa de trabajo y que decidan emprender un proyecto en conjunto” cuenta.
Entre los participantes hay desarrolladores de productos que esperan ser “cazados” por alguna de las empresas patrocinadoras o conseguir clientes, como Jaime Machuca, un ‘dronero’ de 36 años que empezó a los 13 volando “avioncitos” a control remoto y que desde hace 14 años se dedica al diseño, construcción y comercialización de drones.
“La gente se imagina que un dron es un helicóptero manejado a distancia, pocos saben que los drones tienen cierto nivel de inteligencia y que se pueden programar para hacer recorridos autónomos”, advierte.

A unos metros de Machuca, un grupo de jóvenes mantienen su vista clavada frente a una pantalla Mac de gran tamaño. Son estudiantes del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingeniería (Cucei) de la Universidad de Guadalajara e intentan ponerse de acuerdo sobre el desarrollo de un videojuego.
“Son muy importantes los contactos que haces aquí, la gente que conoces y quienes te conocen, hay muchos nuevos desarrolladores que hacen este evento importante, más allá de las conferencias”, dice José Luis Jiménez, un jalisciense de 27 años, que forma parte del grupo de estudiantes del Cucei.
Gibran Valencia de 23 años y Jonás Pérez de 24 años, dos ingenieros en sistemas, originarios de Querétaro, coinciden en que están aquí por los contactos que pueden hacer y los nuevos amigos por conocer.
Ambos trabajan el desarrollo de una aplicación que haga más eficaz los puntos de venta de las tiendas de abarrotes. No descartan que alguno de los patrocinadores del evento que constantemente pasean por las mesas, se interese por su aplicación y quiera invertir.
Valencia por su parte decidió participar en uno de los 50 retos que durante los cinco días del evento se llevarán a cabo y que este año ofrecen una bolsa superior al millón de pesos en premios.
“Participo en un reto que convocó una empresa para mejorar su página web, el premio son dos iPads”, agrega con entusiasmo.
La mesa que ocupa Gabriel Campos, un mexiquense de 17 años, estudiante en el Conalep Ingeniero Bernardo Quintana Rioja, tiene además de decenas de computadoras, una dotación de alimentos entre los que hay latas, bolsas de frituras y golosinas.
Para Campos y 11 de sus compañeros es su primera participación en este encuentro y desataca que la convivencia en el área de trabajo y las de descanso, donde se han instalado casi 5 mil casas de campaña, es propicia para el intercambio de conocimientos.

“Podemos sobrevivir sin alimento, pero no sin internet”, advierte por su parte, Marcos Cienfuertes, un campusero español que como miles intentaba el miércoles por la tarde conectarse a los 60 kilómetros de cable de red LAN, por el que corre el torrente de fibra óptica que transporta un ancho de banda de 30 gigabytes.
Según los organizadores, ninguna ciudad en México, incluido el Distrito Federal, tiene esa capacidad de GB, con la que se podrían bajara hasta mil canciones en un segundo.
“La aldea” recién constituida es un hervidero de “campusero”, temporales habitantes que dialogan en una lengua formada de tecnicismo, envueltos por una nube formada de proyectos en construcción y que según Herrera, el funcionario del ayuntamiento de Zapopan, este espacio podría estar gestando y en un futuro parir empresas como Google o Facebook.
“Anoten los nombres de quienes están aquí, en los próximos años escucharemos de ellos y casi estoy seguro que estos proyectos serán adquiridos por millones de dólares”, afirma.
Dinero para nuevos proyectos
En el primer día de actividades del Campus Party, el gobernador de Jalisco, Jorge Aristóteles Sandoval, anunció la puesta en marcha de un fondo de 96 millones de pesos para impulsar el desarrollo de nuevas empresas tecnológicas.
“Ustedes lo van a poder aprovechar en distintos servicios, formando una empresa y generando nuevas ideas, nuevos servicios que van construyendo a través de conocimiento, que es lo que más nos importa”, precisó Sandoval ante cientos de jóvenes reunidos en uno de los foros que alberga este encuentro.
El fondo de inversión está constituido por 30 millones de pesos aportados por el Instituto Nacional del Emprendedor (INADEM), 20 millones más del gobierno de Jalisco y 46 millones por parte de la iniciativa privada.
Aquí algunos de los ponentes: