Dulce Ramos · 11 de junio de 2013

El juicio contra el soldado Bradley Manning, acusado por Estados Unidos de haber entregado documentos gubernamentales secretos a Wikileaks, es una farsa: su resultado está decidido de antemano, sostiene Julian Assange, fundador y editor de esa organización, la más odiada y perseguida por Washington después de Al Qaeda. En el proceso, la defensa está atada de manos y la fiscalía busca, además de sentar un precedente, establecer un control totalitario sobre todos los empleados gubernamentales y una fase preparatoria para un juicio “contra Wikileaks y contra mí”.
[contextly_sidebar id=”48a16175bf31b8c36208532f38f6ddef”]Desde su refugio en la embajada de Ecuador en Londres, el australiano ofreció una extensa entrevista al diario La Jornada en la que abordó, además del proceso contra Manning, las perspectivas y propósitos del propio Assange como candidato al parlamento de Australia, el papel de los medios tradicionales, la eclosión de información independiente en Internet, la politización creciente de la red, el papel de los poderes fácticos en la política estadunidense, el realineamiento de Suecia como aliado estrechísimo y subordinado de Washington. Y otros asuntos.
Empecemos por lo que dice Assange sobre la corte marcial que por estos días juzga a Manning en la base militar Fort Meade, en Maryland, justo donde se ubica la enorme sede de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés).
–Dices que el juicio contra Manning es una mascarada.
–Sí. Es absolutamente político. En un juicio debería tratarse de establecer la verdad, la culpabilidad o inocencia de una persona. Su resultado tendría que depender de lo que digan los testigos, y así. Pero este juicio fue deliberadamente planeado para desembocar en una conclusión predeterminada. Es un show.
Lee la entrevista completa en La Jornada