Tamara Mares · 15 de abril de 2025
Alfredo Castillo ha buscado a su hijo, Óscar Arturo Castillo Cipriano, desde hace casi tres años. Óscar estaba trabajando el 21 de julio de 2022 en Tulum, Quintana Roo; salió a la farmacia a comprar un medicamento y desde entonces no se sabe nada de su paradero. Por eso su padre, como cientos de familiares de personas desaparecidas, se sumará a las actividades de la segunda Jornada Nacional de Búsqueda Humanitaria, que se realizarán el 19 y 20 de abril en distintas ciudades de todo el país.
El señor Castillo vive en Ciudad de México, por lo que ha tenido que viajar en múltiples ocasiones al estado sureño para dar seguimiento a la búsqueda de Óscar, aunque se ha enfrentado con falta de apoyo por parte de las instituciones locales, como la Fiscalía quintanarroense y la Comisión local de Búsqueda.
“Las búsquedas en Quintana Roo son muy complicadas porque no tenemos el acompañamiento necesario. Necesitamos seguridad”, señala. “Necesitamos que la Comisión Estatal de Búsqueda nos ayude. No van, no se presentan a las búsquedas”.

Son los familiares –como han reclamado desde hace varios años– quienes han creado estrategias para continuar con la búsqueda de las personas desaparecidas debido a la falta de atención por parte de las autoridades.
Una de ellas es la Jornada Nacional de Búsqueda Humanitaria, en la cual familias y colectivos realizarán pegas masivas de fichas de búsqueda, rodadas, perifoneos y demás acciones de concientización para intentar obtener información sobre el paradero de sus seres queridos, pues en el país se calcula que hay más de 123 mil personas sin ser localizadas.
En 2006, Brígida Ricardo se encontraba en la colonia Juárez de la Ciudad de México, donde ella habitualmente vendía artesanías, cuando robaron a su hijo Geovani Benítez, de tres años de edad. En ese momento, recuerda, la Fiscalía capitalina no dio prioridad a su caso, y fue hasta que ella se sumó a otros familiares de personas desaparecidas que pudo recuperar la carpeta de investigación de su hijo, porque ya estaba archivada.
“Lo único que hacía eran pegas [de su ficha de búsqueda] por todos lados, por mi cuenta. Duré mucho tiempo sola, por mi cuenta, y nada”, dice. “Hasta que me uno al colectivo Una Luz en el Camino empezaron a trabajar, porque si no, yo creo que ni me hubieran tomado en cuenta”.
La colectividad de la búsqueda de personas ha sido lo que le ha permitido sumar esfuerzos para intentar localizar a Geovani. La Jornada Nacional de Búsqueda Humanitaria representa para ella la posibilidad de que, en múltiples ciudades del país, alguien pueda obtener información del paradero de su hijo.
“Aquí, en esta búsqueda, es buscar a todos. No nada más a la familia de otros, sino que la búsqueda es para todos”, comparte. “Entre todos nos juntamos. De verdad no nos cansamos, hasta encontrar a nuestros hijos, o saber cómo están, si están bien o ya no están vivos”.

De cara a la jornada de búsqueda, la señora Brígida pide a la sociedad voltear a ver los rostros de las personas desaparecidas para ayudar a localizarlas, y no estigmatizar a los colectivos de familias buscadoras.
“Cada día más estoy viendo que se están sumando muchas mamás, papás, familias. Yo quiero que se sumen pero como apoyo, no porque estén en la misma situación de lo que nosotros estamos pasando, porque es algo muy doloroso”, recalca. “Sí queremos el apoyo, pero que no se sumen con el dolor de que también están desaparecidos sus hijos”.
El crecimiento de personas desaparecidas en México ha sido registrado también por el señor Alfredo Castillo. Cuando él se incorporó al colectivo Verdad, Memoria y Justicia en Quintana Roo en 2022, los integrantes buscaban a 30 personas. Hoy, el número de individuos sin localizar es de 140.
Para Juan Carlos Trujillo, quien busca a sus cuatro hermanos, participar en la Jornada Nacional de Búsqueda Humanitaria es una decisión obligada debido a que el Estado mexicano, en sus diversos niveles de gobierno, no hace la labor para localizar a las personas.
“Es una decisión obligada, que destraba un poco la simulación del Estado”, expone. “La Jornada Nacional Humanitaria tiene como objetivo demostrarnos a nosotros como sociedad, como familia, que no podemos quedarnos aislados, administrados o encadenados a la simulación del Estado mexicano”.
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Trujillo forma parte del colectivo Familiares en Búsqueda “María Herrera” y la Red Nacional de Enlaces, que aglutina agrupaciones de familiares de personas desaparecidas en todo el país. Esta Jornada se ha convertido en un espacio amoroso, comparte, en el que cualquier persona puede buscar a su familiar de manera acompañada.
“Tiene como objetivo demostrarnos que juntos –aunque solos–, juntos y con la sociedad podemos seguir haciendo las búsquedas que sigan realizando. Y no caer en la parte de la intención del Estado mexicano en querer controlar o administrar el dolor de las familias”.