Dulce Ramos · 31 de diciembre de 2010

La familia de Marisela Escobedo, asesinada mientras protestaba en Chihuahua para que no quedará impune el asesinato de su hija Rubí Frayre, huyó hacía Estados Unidos por temor a que elementos de la Fiscalía del estado, que fueron asignados para protegerlos, actuaran de manera contraria y les hicieran daño.
Juan Manuel Frayre, uno de los hijos de Marisela, dijo en entrevista con El Diario de El Paso que su familia temía que “en cualquier momento nos podían hacer algo los mismos que estaban asignados para protegernos”.
Desde el Centro de Detención y Remoción de El Paso, donde fue retenido junto con su hermano Alejandro Frayre al pedir asilo político a Estados Unidos, Juan Manuel reveló que fue amenazado junto con su familia en el funeral de su madre.
“Aquí pasamos la Navidad y vamos a pasar el Año Nuevo”, mencionó Juan Manuel, quien reveló que él y su hermano sabían que por ser mexicanos y carecer de documentos de estancia legal en Estados Unidos, iban a ser arrestados por las autoridades migratorias.
“Se están haciendo pendejos”, expresó el hijo de Marisela al referirse a las autoridades de Chihuahua. “Ahora me enteré que el gobernador está ofreciendo 500 mil pesos para dar con el asesino, cuando mi mamá les dio todos los datos y documentos sobre el otro asesino…sobre Sergio Barraza, y no hicieron nada. Por favor, eso es una burla”, agregó.
“Sinceramente no me siento seguro ni aquí. En ningún lado”, añadió Juan Manuel, quien junto con su hermano Alejandro sabe que su permanencia en el centro migratorio se pude alargar por meses hasta que un juez decida que su proceso de asilo político continúe, pero en plena libertad.
Las leyes de migración de Estados Unidos dictan que cualquier extranjero que al internarse a territorio estadounidense diga a las autoridades que quiere refugiarse o asilarse porque teme por su vida en su país, debe ser recluido en un centro migratorio, explica El Diario.