Redacción Animal Político · 5 de junio de 2017
Ni la lluvia, la resolana, o el aire impidió que 154 jóvenes con algún tipo de discapacidad realizaran el examen de ingreso a la UNAM. Esto, gracias a una estrategia de la universidad que proporciona a los aspirantes las medidas necesarias para que la única competencia aquí sea la académica.
El principal objetivo de esta estrategia —vigente desde el 2015, y organizada por la Dirección General de Administración Escolar (DGAE)— es brindar a los jóvenes con discapacidad lo necesario “para combatir, en su examen de selección, desventajas ante una persona en circunstancias convencionales”, según un boletín de la UNAM.

El Centro de Exposiciones y Congresos (CEC) es la sede, un espacio amplio y de fácil acceso. Pero eso no es todo. Los servicios que se ofrecen a los jóvenes con alguna discapacidad, son:
“La UNAM es grande por el esfuerzo que hace para atender a cualquier persona, de cualquier condición, para estar en igualdad de circunstancias. La única competencia aquí es académica, no se privilegia nada”, manifestó Ivonne Ramírez Wence, titular de la DGAE.
Cinco grupos en 83 mesas. Los jóvenes comenzaron a resolver las 120 preguntas con un sólo objetivo: comenzar a estudiar una licenciatura.
David López de Anda, de 20 años, fue el primero en llegar al Centro de Exposiciones y Congresos. Él quiere estudiar Ciencias de la Comunicación. Su debilidad visual es causada por albinismo ocular e hipermetropía.
Es el sexto examen de Álvaro Hernández —con un problema psicomotriz—, que quiere estudiar Ciencias de la Comunicación. Un integrante de la DGAE impulsa su silla de ruedas por el gigantesco salón para colocarlo en su lugar. Después le lee las preguntas y rellena los alvéolos con las respuestas que Álvaro le indica.
Víctor Javier Pérez de Jesús, de 23 años, quiere estudiar Traducción, la licenciatura más joven de la UNAM. Para realizar el examen de admisión tuvo que recorrer mil kilómetros desde Quintana Roo. El aspirante utiliza una prótesis férrea como pierna diestra.