Marcela Nochebuena · 7 de marzo de 2023
Las escuelas en la Ciudad de México limitan el derecho a la educación menstrual. En los centros educativos de seis alcaldías de la capital, el 34% de las estudiantes señaló que recibe información segmentada y estereotipada sobre gestión menstrual, mientras que 11.9% de ellas ni siquiera cuenta con espacios para acceder a esta.
Por ello, el miedo a mancharse es una de las incomodidades más frecuentes de las mujeres y personas menstruantes en edad escolar (45.2%), mientras que para el 32.3% los cólicos y dolores menstruales son la principal dificultad que enfrentan en la escuela, de acuerdo con una encuesta elaborada para el informe Experiencias de gestión menstrual y adolescencias y juventudes en entornos escolares.
Como parte de esa encuesta, levantada en las alcaldías Iztapalapa, Coyoacán, Benito Juárez, Milpa Alta, Xochimilco y Azcapotzalco, un 13% de las estudiantes señaló que ha dejado de ir a clases durante su periodo menstrual porque los sanitarios no funcionan, no existen insumos disponibles para la gestión menstrual o falta agua potable, jabón y papel. Otro 33.9% no asiste por miedo a manchar su ropa y 18.6% por cansancio.
Además, únicamente el 1.4% de las participantes dijo contar con un dispensario específico para los desechos producidos por productos menstruales, de acuerdo con el documento elaborado por Elige Red de Jóvenes por los Derechos Sexuales y Reproductivos y el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la CDMX (Copred).
“La menstruación es un proceso normal, natural y cíclico. Todos los días, más de 300 millones de personas menstrúan, algunas mientras trabajan o estudian. Los pupitres escolares han visto a muchísimas adolescencias experimentar su menarquía, conocida también como la primera menstruación”, recuerda el documento. Esto en un contexto en el que el 50% de las personas encuestadas señaló que no cuenta con jabón ni papel sanitario en sus escuelas o no son suficientes para todo el cuerpo estudiantil.
El informe subraya que la gestión menstrual digna, de acuerdo con la UNESCO, implica el acceso y la garantía a la educación menstrual; materiales disponibles, seguros y asequibles; instalaciones de saneamiento y lavado; la erradicación de estereotipos de género; la capacitación de profesionales; el acceso a los servicios de salud, así como políticas públicas para construir entornos saludables, equitativos y seguros.
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Ante ello, el estudio busca ser un acercamiento a las experiencias de adolescencias y juventudes en los espacios escolares para vislumbrar las formas en que se trazan estrategias de gestión menstrual, es decir, reconocer los recursos y métodos de las personas para significar, experimentar, pensar, hablar y aprender sobre la menstruación y sus cuidados colectivos e individuales.
El primer ciclo menstrual, según recupera el estudio, tiende a ocurrir después de los nueve años y antes de los 15, es decir, el rango de edad donde las adolescencias y juventudes se encuentran cursando la educación básica. Aunado a ello, datos del Programa Higiene Menstrual del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) señalan que en México el 43% de estas poblaciones prefiere quedarse en casa que ir a la escuela durante su periodo menstrual.
“Además, dentro de los entornos educativos imperan las paradojas de un discurso higienista, que ha marcado a los espacios y a las personas que lo habitan. Por ejemplo, separar por género a los grupos para hablar de ‘cosas de niñas’ promoviendo su limpieza a través del asco, tabú y la sanitización, mientras que paralelamente, el 66% de las adolescentes y juventudes piensa que los baños en sus escuelas están sucios; y el 73% se tiene que lavar las manos sin jabón”, señala el documento.
En la encuesta, se priorizaron las alcaldías con mayor índice de estudiantes y población joven. La parte cualitativa, abordada mediante grupos focales, recogió diversos testimonios sobre menarquía, como el de una participante de una escuela secundaria diurna en Milpa Alta que señaló: “Nunca me dijeron cómo se ponen las toallas o cómo se usaban, de hecho, cuando tuve mi primer periodo, fue en la escuela y fue como incómodo que me vieran o contarle a alguien (desconocido) que me había sucedido”.
De acuerdo con los datos de la investigación, 46.1% de las participantes en la encuesta ha escuchado bromas o burlas sobre la menstruación por parte de sus compañeros, y el porcentaje crece a 50.5% cuando se suma al personal docente. El estudio advierte que las burlas y los estereotipos son formas de discriminación que impactan negativamente en la relación de las personas menstruantes con sus cuerpos, su sexualidad y su autonomía, e incluso podrían llegar a reflejarse en la calidad de su salud.
En 20 planteles en 14 alcaldías de la CDMX que fueron analizados en materia de educación sexual para el informe sobre juventudes y gestión menstrual, únicamente 56 docentes han sido capacitados y sensibilizados en materia de educación integral en sexualidad.
La Subdirección General de Educación e Investigación Artísticas informó que el Programa de formación, actualización y nivelación para personal académico y de apoyo a la docencia 2022 no contempla cursos y talleres relativos a temas de menstruación y educación integral en sexualidad.
En tanto, el Instituto Politécnico Nacional (IPN) reconoció que durante 2022 realizó una “Campaña de Salud Sexual y Reproductiva con Perspectiva de Género”, con pláticas sobre salud sexual de la mujer, efecto adverso de la pastilla de emergencia e información sobre virus del papiloma humano. Sin embargo, no contó con acciones de formación para personal docente en temáticas de menstruación.
Por otro lado, la Dirección General de Formación Continua a Docentes y Directivos informó que promueve tres procesos formativos, donde se tiene registro de la formación en temas de educación sexual integral enfocada en prevención del embarazo en adolescentes; sin embargo, no mencionó nada sobre menstruación.
Al informe sobre gestión menstrual en entornos escolares lo anteceden los titulados La vida en rojo, diagnóstico sobre la gestión menstrual en mujeres y personas que integran las poblaciones callejeras, de marzo de 2021, y Periodo tras las rejas, diagnóstico sobre la gestión del proceso menstrual de las personas menstruantes y mujeres privadas de la libertad en la Ciudad de México, de agosto de 2021.
En todos ellos, se ha subrayado la necesidad de abordar la menstruación como un asunto público. En las escuelas, de acuerdo con el documento, la menstruación digna solo puede alcanzarse si se promueven relaciones educativas basadas en el reconocimiento de los derechos humanos, con capacidad de atender y acompañar el ciclo menstrual bajo principios de privacidad, laicidad y autonomía, así como asegurar los recursos para su gestión, como acceso al agua, a sanitarios limpios y seguros, y a la orientación médica pertinente.
“La menstruación digna es importante para garantizar la igualdad de género, el avance económico y el cuidado ecológico, pero únicamente se pueden alcanzar estas metas si se piensa a la menstruación desde una mirada interseccional e intercultural. Menstruar debe ser considerado como un derecho humano, pues solo a través del acceso a las garantías educativas, de salud y el acceso a entornos que favorezcan la autonomía progresiva y el autoconocimiento, se generará una soberanía de los cuerpos menstruantes”, concluye el estudio.