Paris Martínez (@paris_martinez) · 11 de agosto de 2013
Guadalupe Gómez Márquez y Ernesto Espitia Castro son dos adolescentes del Estado de México, estudiantes recién egresados de secundarias públicas, oriundos de Cuautitlán Izcalli y Ciudad Nezahualcóyotl, respectivamente. Ninguno se define como estudiante “matado” y entre sus hábitos descartan el de quemar pestañas repasando sus lecciones. De hecho, reconoce Guadalupe, “a mí lo que me gusta es el relajo”, tanto como a Ernesto le apasiona el basquetbol. Pero esto no es así por desinterés ante el estudio, sino, más bien, porque nunca han enfrentado problemas para aprender: a ellos el conocimiento se les queda pegado, y es por esta característica que ambos fueron elegidos para asistir, a principios de año, a la Universidad Nacional de Malasia, para participar en el Programa Permata Pintar para niños talento.
“Con apoyo de la Universidad Johns Hopkins, de Estados Unidos, la Universidad Nacional de Malasia creó hace cuatro años este programa de enseñanza para niños talento –explica, en entrevista, Blanca Barragán Moctezuma, consejera de dicha casa de estudios superiores–, en el que se mantiene una plantilla de 700 estudiantes de todo el sureste asiático, con edades que van de los 7 a los 15 años, quienes desde la temprana edad comienzan a desarrollar sus talentos, y se tiene mucho interés en abrir este modelo más allá del continente asiático, por lo que se hizo la invitación para llevar a niños de México, empezando por Ernesto y Guadalupe”.
El programa Permata Pintar, explicó la también agregada cultural de México en Malasia, y descendiente del emperador azteca Moctezuma II, fue diseñado para ayudar a niños con inteligencia prominente “a identificar y desarrollar intereses académicos, artísticos y profesionales desde la temprana edad, intereses que van desde música hasta biología, las matemáticas, la investigación delictiva, entre otras áreas del conocimiento humano, y de hecho, tras concluir su estancia en el Programa, algunos de estos niños se van directo a la enseñanza profesional, en las aulas de la Universidad Nacional de Malasia.”

Ernesto y Guadalupe fueron elegidos para pasar tres semanas en la sede del Programa Permanta Pintar, el Complejo Negara, por sus excelentes calificaciones, “pero más que eso –explica la académica–, fue por su facilidad para procesar el conocimiento, ellos fueron seleccionados luego de realizarse distintos exámenes y entrevistas, y un ejemplo de esa particular habilidad que tienen para aprender es que ambos niños hablan perfecto inglés, y lo aprendieron en el sistema de educación pública, pese a la precariedad que en este particular ramo presenta las secundarias oficiales”.
Un empujón…
“¿A quién le gustan las matemáticas? –se pregunta Guadalupe, y ella misma se responde–. A nadie… las matemáticas son estresantes, no son divertidas…”
Luego añade, con convicción y algo de triunfalismo, “yo prefería la química”.
Aún así, ya en la escuela para niños talento, Guadalupe eligió el curso de Probabilidad, aplicada lo mismo a la estadística, que a la física y la teoría matemática, en el cual “se adquieren conocimientos matemáticos, sí, pero también se ejercitan todo tipo de habilidades intelectuales. Y al final del curso me informaron que yo bien podría desarrollarme como físico-matemática… antes en realidad las matemáticas no me gustaban nada, jamás tuve problemas con esa materia, pero nunca fue mi preferida… sin embargo, he llegado a una conclusión: ahora sí me gustan las matemáticas y a eso me voy a dedicar”.

Ernesto, a la inversa, optó por el curso de Criptología, “cuya materia de estudio –explica él– son los mensajes cifrados y los códigos para cifrarlos. Se divide en dos ramas, que es el criptoanálisis, es decir, el análisis de mensajes escritos en un código, y la criptografía, que es la técnica para encriptar los mensajes.”
En este curso, abunda, “tuve 22 compañeros, casi todos de Malasia, y las clases eran en inglés, era un grupo muy bonito, se sentía la armonía, conocí mucha gente, conocí lo que significa la convivencia entre distintas religiones, y sobre todo aprendí a estar con gente que tal vez no tenga las mismas ideas que tú, pero puedes aprender de ellos.”
–¿Qué tan matado eres para el estudio?
–No me gusta pasármela estudiando –reconoce, sonriente–, sí repaso, hago mis tareas, soy disciplinado y sé que esa es mi responsabilidad antes que cualquier otra cosa, pero lo que a mí me gusta es el basquetbol.”
–Luego de asistir a esta escuela de niños talento, ¿volviste con alguna idea de lo que quieres hacer en el futuro?
–Sí… actualmente tengo la intención de estudiar aeronáutica…

Para diciembre de 2013, informó Blanca Barragán Moctezuma, se espera enviar a dos niños más, ya no del Estado de México, sino de otras entidades de la república, a una estancia temporal en el Programa Permata Pintar, “y estamos realizando las gestiones para instaurar en México un centro de estudios para niños talento, que siga el mismo modelo, ya que la Universidad Johns Hopkins nos ha ofrecido el apoyo y la transferencia de recursos académicos para realizarlo.”