Manu Ureste y Ethan Murillo · 11 de abril de 2023
El alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, puede observar desde las ventanas de su despacho las instalaciones del Instituto Nacional de Migración (INM) aún ennegrecidas por las llamas que el pasado lunes 27 de marzo se cobraron la vida de 40 migrantes, luego de que se produjera un incendio y los custodios del inmueble federal no les abrieran las celdas.
“La ciudad sigue triste y consternada”, asegura el edil de Morena, con los dedos de las manos entrelazados antes de comenzar con la entrevista, en la que rechaza que la policía local haya participado en la noche del siniestro en los operativos que el INM llevó a cabo en los cruceros, aunque sí admite que en otros operativos, como el que tuvo lugar a inicios de marzo pasado en la Catedral juarense, los uniformados locales sí pudieron haber cometido “excesos”. Por este motivo, dice, la ciudad fronteriza vive inmersa entre “fuertes tensiones” con los migrantes y un difícil equilibrio en una urbe que, si bien ha sido históricamente lugar de paso de migraciones, en los últimos dos años ha visto cómo se ha multiplicado la cantidad de personas que llegan hasta sus calles en busca de trabajo y refugio antes de intentar cruzar a Estados Unidos.
—Alcalde, ¿la policía municipal participó en alguna detención de migrantes la noche del pasado lunes 27 de marzo? —se le cuestiona a Pérez Cuéllar sobre uno de los temas más polémicos que ha dejado la tragedia en el municipio, haciéndole mención de que varios testimonios de migrantes refirieron que los agentes del INM que hicieron redadas en los semáforos esa noche iban acompañados de personal municipal.
—No, en ninguna detención han participado —responde—. Y si hubo algún elemento, pues muéstrenlo para actuar en consecuencia. De hecho, de ese día, de 68 personas que fueron detenidas, siete llegaron de los cruceros. Quisiera decir que ninguno, pero siete sí fueron trasladados de los cruceros al INM.
—Para precisar, cuando dice que se detuvo a siete en cruceros de la ciudad, ¿se refiere a que fueron detenidos por la policía municipal, por el INM o en un operativo conjunto?
—Por el INM. La información que tenemos es que, de los 68 hombres que estaban ahí (en la estancia migratoria), siete fueron subidos por el INM a la camioneta.
—¿Cree que hubo algún exceso esa noche de la policía municipal?
—No, porque reitero: no hubo ninguna acción de la policía municipal. Nos parece que es demasiado evidente cómo ocurrieron las cosas y cuáles fueron las deficiencias que están a la vista. La policía municipal no llevó a nadie ese día (a la estancia del INM) y, aunque lo hubiera hecho, lo que pasó después al interior de ese inmueble federal no tiene nada que ver con nosotros. Aquí el tema es que la reja (de las celdas) estaba cerrada. Y, de hecho, fueron elementos municipales, como los bomberos, los que la abrieron y luego hicieron un boquete para sacar el humo, aunque ya era demasiado tarde. En definitiva, hay responsables por esta tragedia, se tiene que decir claramente. Y se tienen que deslindar responsabilidades y castigar. No estuvo bien.
—¿La policía municipal no acompaña al INM en los operativos? —se le insiste.
—No, aunque voy a ser honesto —alza la mano derecha y hace una pausa antes de responder—: si hubieran solicitado el apoyo, lo hubiéramos dado porque tenemos una coordinación con el gobierno estatal y federal. Pero no, el INM solicita el apoyo fundamentalmente de la Guardia Nacional.
—¿No hubo ninguna instrucción para que la policía hiciera operativos en los cruceros, como denuncian los migrantes y algunos activistas y defensores de derechos humanos?
—No, no hay ninguna instrucción. Sin embargo, como le digo, sí ha habido temas como el de la Catedral, donde por una queja ciudadana se incurrió en un exceso. Y por eso, a partir de mi instrucción, se abrió una carpeta en asuntos internos. No descarto que pudo haber excesos y que se tienen que denunciar y revisar.
Sobre este tema de la posible participación en los cruceros de elementos municipales en la detención de migrantes que posteriormente murieron en el incendio en las instalaciones del INM, el pasado 7 de abril, días después de esta entrevista con el alcalde, el diario La Verdad de Juárez publicó que “el municipio encabezó operativo para retirar a migrantes de cruceros”, aunque un día antes, el 6 de abril, el director de Derechos Humanos municipal, Santiago González Reyes, lo negó, según publicó el portal digital juarense YoCiudadano.

Al edil juarense se le plantea que, de acuerdo con cifras del INM, el flujo de migrantes indocumentados que han sido detenidos en esta frontera con El Paso se ha multiplicado, especialmente a raíz de la entrada en vigor con la pandemia del Título 42, una medida instaurada unilateralmente por el gobierno de Donald Trump que permite regresar a México a miles de personas que buscan asilo en EU mientras se estudian sus casos. En particular, el “boom” de migrantes venezolanos en Juárez ha sido mayúsculo: mientras en 2021 se reportó la detención de cuatro, para enero y febrero de 2023 sumaron mil 469 detenidos.
—Juárez ha sido tradicionalmente una ciudad de migrantes, tanto de ida como los que son expulsados de Estados Unidos. ¿Pero cómo ha sido recibir a una población de migrantes mucho mayor en los últimos dos años? —se le plantea.
—Ha sido complejo —responde Pérez Cuellar con ambas manos puestas sobre la mesa de madera de su despacho—. Porque se ha generado una tensión permanente (con los migrantes). Nosotros hemos querido mantener un equilibrio entre el respeto a los derechos humanos de los migrantes y el respeto a los derechos de los ciudadanos de Juárez. Y eso ha sido muy complejo.
—¿A qué se refiere con “tensiones”?
—Mire, tuvimos, por ejemplo, el caso de El Bordo (en la línea fronteriza Juárez-El Paso), en donde se nos estableció un campamento, fundamentalmente de venezolanos. Nosotros retiramos el campamento y yo sigo francamente convencido de que fue una buena decisión, aunque hayamos sido muy criticados por eso.
—¿Por qué se generó la tensión?
—En Juárez hace mucho aire y había carpas donde se estaban robando la luz. Había conexiones de electricidad mal puestas, había gasolina y había mucho hacinamiento. Y nuestro director de Protección Civil alertó que se podía producir una tragedia con la gasolina y la electricidad mal instalada. Y por eso decidimos desalojar el campamento. Por eso, y porque en la ciudad hay 40 albergues disponibles, de los cuales dos son municipales. Sin embargo, alguien mal informó a los migrantes. Les dijeron que iban a abrir las puertas (de la frontera estadounidense) y que iban a poder cruzar todos. Y eso generó una molestia en los migrantes y una gran tensión.
Sobre este punto acerca de que hay quienes “mal informan” a los migrantes, ayer mismo, lunes 10 de abril, medios independientes como YoCiudadano publicaron que alrededor de las 11:00 de la mañana cientos de migrantes se concentraron en el Puente Internacional Paso del Norte debido a un rumor de que EU les permitiría ingresar por ahí.
—La desinformación juega un papel fundamental en todo esto —agrega el alcalde—. Por medio de WhatsApp circulan mensajes de que se va a abrir tal frontera o de que van a dejar paso libre. Yo mismo, en algún momento, he caído con ese engaño porque hace unos días se abrió la frontera y pasaron 200 venezolanos, pero eran migrantes que todos tenían ya una cita previa (para que el gobierno de Estados Unidos analizara sus casos de solicitud de asilo). Pero alguien corre el rumor de que están dejando entrar y muchos se van para el puente. Hay que recordar que esto, por desgracia, también es un gran negocio para quienes trafican con personas, para el crimen organizado.
Otra situación que generó “tensión” entre las autoridades municipales y los migrantes fue otro desalojo que llevó a cabo la Policía Municipal, esta vez al interior de la Catedral de la ciudad, en el casco histórico. Un desalojo que, según denunciaron migrantes y autoridades eclesiásticas, se llevó a cabo de manera violenta, arbitraria y sin cumplir los protocolos policiacos de actuación.
—El desalojo del campamento lo presumo como algo que evitó una tragedia. Pero lo de la Catedral sí fue una acción negativa de la corporación, yo mismo lo digo. Aunque, ahora bien, cuando salgo y reprendo a la corporación por este asunto, de repente como que se produce un empoderamiento (de los migrantes) y empieza a haber problemas en los cruceros. Empezamos a recibir quejas de acoso a las mujeres y a una señora, incluso, le quebraron los vidrios del coche porque no les dio dinero. Y eso nos llevó a otra tensión.
—¿Por eso advirtió que la paciencia de la ciudad se está agotando con los migrantes? —se le cuestiona por declaraciones recientes que le merecieron críticas, entre ellas las del padre y activista Francisco Javier Calvillo, director de la Casa del Migrante de Juárez, quien tildó los comentarios del edil como “racistas”.
—Honestamente, creo que fue una frase desafortunada —admite Pérez Cuéllar—. Sucedió que hubo un empoderamiento de los migrantes, cuando dije públicamente que la policía actuó mal en el caso de la Catedral, y entonces muchos se fueron a los cruceros. Y yo sentía que tenía que mandar el mensaje de que había que respetar a las juarenses que estaban siendo acosadas en los cruceros, porque tenemos quejas y evidencias de eso. Trataba de buscar un equilibrio, pero admito que fue una frase desafortunada, aunque también se ha utilizado para golpearnos. No obstante, sí hay que decirlo: fue una frase desafortunada.
—A raíz de lo sucedido en el incendio, ha habido también muchas protestas y exigencias por parte de los migrantes que están en Juárez de que se ponga un alto a la “xenofobia” —se le plantea, haciendo referencia a múltiples críticas de migrantes, activistas y defensores de derechos humanos, que denuncian que en la ciudad se llevan a cabo “operativos de limpieza” en los cruceros para quitar a los migrantes porque “ensucian” la imagen de la ciudad.
—N’hombre, para nada Juárez es xenófoba, ni yo tampoco, que quede claro —subraya con el dedo índice en alto—. Juárez es una ciudad muy abierta. Aquí puedes encontrar a gente de todo México, de todos los estados y también de toda América Latina, y todos convivimos muy bien. Pero, como le dije, acepto que mi frase (de la paciencia) fue desafortunada. Yo solo quería dar el mensaje de “calmados, hombre, vamos a llevarla bien en la ciudad”, pero se malinterpretó.
—Si hay 40 albergues en la ciudad, ¿por qué hay tantos migrantes que prefieren dormir en campamentos y estar en los cruceros? ¿Es una cuestión de seguridad?
—Aquí tiene mucho que ver, de nuevo, la desinformación que lanzan los traficantes de personas —argumenta—. Pero, déjeme decirle algo: en Juárez hay un déficit de mano de obra. Hay un déficit, más o menos, de 20 mil personas, de 20 mil puestos de trabajo que están vacantes. Aquí mismo —el alcalde golpea el dedo índice en la mesa—, en la presidencia municipal tenemos un lugar donde les damos orientación. Esta ciudad ofrece dos cosas fundamentales y suficientes: refugio y trabajo. Y por eso también se generó más tensión, porque hay ciudadanos que dicen: “oye, si pueden estar en un refugio y pueden trabajar, pues qué necesidad hay (de estar en los cruceros)”. Y por eso la gente también nos presionaba para que tomáramos acción.
—Por último, ¿cómo está el pulso en la ciudad después de la muerte de los 40 migrantes en las instalaciones del INM?
—Pues sigue habiendo un ambiente de consternación, de mucha tristeza. Esta es una ciudad de migrantes; una ciudad muy noble, a la que, sin embargo, diversas circunstancias la han puesto en el ojo del huracán, desde los crímenes de las mujeres hasta ahora con esta tragedia con los migrantes. Y por eso nos duele: porque, primero, es una pérdida humana y, segundo, porque es algo que estigmatiza mucho a nuestra ciudad.