Lilia Saúl Rodríguez @liliasaul · 4 de junio de 2013
A sus 30 años, Alejandra Góngora ya pasó por un despido, el diagnóstico de cáncer en la piel y la amputación de una pierna.

Alejandra, maestra en Nuevo León y madre dos niñas pequeñas, pagó durante cinco años sus cuotas al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado de Nuevo León (ISSSTELEON), sin embargo, nunca fue atendida del cáncer de piel que padece. Al haber tenido la enfermedad antes de que llegar a su empleo como maestra, la legislación local le impidió registrarse para recibir atención médica.
Alejandra es una de las afectadas por el artículo cuarto de la Ley de ISSSTELEÓN que prohíbe que servidores públicos reciban atención médica si cuentan con más de 50 años de edad o si tienen enfermedades preexistentes, como la de ella.
“Sería muy distinta mi situación actual si me hubiera podido atender en el ISSSTELEON. Yo padezco de Epidermis Bullosa, enfermedad conocida como piel de mariposa y si me hubieran atendido a tiempo, el cáncer se hubiera detectado a tiempo y me hubieran operado a tiempo. Cuando fui al Hospital Universitario me dijeron que tenía cáncer de piel y me operaron seis meses después. El cáncer avanzó y lo que en un principio era en un pie, terminó siendo en toda la pierna”, dice la maestra en entrevista con Animal Político.
En contraste a lo que vivió Alejandra Góngora, Janet Gámez García, profesora enferma de diabetes logró marcar una excepción ante la justicia de Nuevo León.

Después de un largo litigio, Janet consiguió que un Tribunal Colegiado de Circuito en la entidad le otorgara un amparo que le permitirá ser atendida por el ISSSTELEON. Al habérsele diagnosticado diabetes antes de entrar a su empleo como maestra, no podía afiliarse a los servicios de salud pública.
La organización Sonora Ciudadana ayudó a que Janet, a través del movimiento ‘La Rebelión de los Enfermos’, tuviera asesoría jurídica para revertir ese artículo que discrimina a los ciudadanos, aun cuando cumplen con sus pagos puntualmente al Instituto a través de las cuotas obrero-patronales.
El diagnóstico de Janet fue en 2007, pero no fue sino hasta el pasado 22 de mayo cuando la profesora comenzó una batalla jurídica, la cual ganó con un amparo.
“Cuando decidimos iniciar esta batalla legal, yo sabía que costaba dinero. Yo decía: ‘obvio en este mundo todo cuesta dinero’, pero Sonora Ciudadana dijo que con la campaña La Rebelión de los Enfermos, no pondría ni un centavo, que hay fundaciones que les pueden dar recursos para arreglar lo que está mal”.
Historias diferentes
Alejandra Góngora tiene una voz suave. Se le escucha al otro lado del teléfono con un dejo de tristeza mientras, de fondo, se oyen los balbuceos de sus hijas pequeñas.
“Yo tengo epidemiosis bullosa desde que nací. Afortunadamente mis hijas no se han enfermado ahorita que están pequeñas, porque imagínate, no tengo trabajo, no tengo atención médica, ¿Qué vamos a hacer si se enferman?”. Y entonces narra su historia.
[contextly_sidebar id=”b355bd0d892fa393878c8c02dc52ed92″]“Cuando entré a la Secretaría (de Educación) ya con plaza, me mandaron a hacer exámenes al ISSSTELEON, pero al hacerme el examen médico, no lo pasé por el padecimiento que ya tenía”.
Lo sorprendente, dice Alejandra, es que durante los seis años que trabajó para la Secretaría le descontaron las cuotas correspondientes para el pago de un servicio médico que no utilizaba.
Debido a su enfermedad siempre estuvo atendida por especialistas. En 2011 le pidieron hacerse unos estudios de rutina, pero nunca pensó que el objetivo principal era que la dependencia la diera de baja.
“En el 2011, la secretaría me retira la plaza de maestra sin decirme que van a despedirme. De la plaza me mandaron a nómina y después de darme unos meses de contrato, nada. No me indemnizaron ni nada”, cuenta Alejandra.
“Cuando me retiran la plaza se me vino todo encima. Me detectaron cáncer de piel, me pusieron injertos. En febrero de este año me detectaron cáncer de piel otra vez y me quitaron la pierna. Me hicieron la cirugía en el Hospital Universitario”.
Llegado ese punto, Alejandra enfatiza: “Nunca tuve atención del ISSSTELEÓN. Si la hubiera tenido, igual me hubieran detectado a tiempo el cáncer”.
Alejandra explica que después de toda la espera decidió contratar a un abogado además de contar la con la asesoría de la Rebelión de los Enfermos. Sin embargo no tuvo suerte, pues el abogado contratado presentó un recurso que fue desechado por el Poder Judicial local al determinarse que había preescrito la demanda.
“El 15 de junio de 2011 me llega un cheque con menor ingreso y no supe porqué. Luego me llegó otro y me di cuenta de que estaba bajo contrato y no con plaza. Ese mismo mes debí haber demandado, pero ¿cómo iba a demandar si no sabía que ya no tenía la plaza? Ahí falló el amparo a pesar de que estuve más de cinco años pagando al ISSSTELEON. Y el sindicato tampoco me apoyó”.
El triunfo de Janet
A Janet Gámez le ofrecieron una plaza para ser maestra de preescolar en 2007. Con sólo presentar un examen psicométrico y otro de salud sería suficiente para tener el puesto.
Al aparecer la diabetes en los resultados, el ISSSTELEON la catalogó como “improcedente definitivo”; es decir, no podía ser afiliada a al servicio.
Lo más difícil para Janet vino después, cuando en 2011 vio bajar su salario y sus prestaciones. Sin avisarle, su régimen de trabajo fue cambiado de plaza a contrato.
“Me dijeron que me bajaban a contrato para no perjudicarme. ‘¿Pero por qué?’ —dije— y me respondieron: ‘Porque eres improcedente por tener diabetes’”.
Janet no se quedó de brazos cruzados y acudió a la oficina del gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina, a entregarle un escrito.
“Afortunadamente no me quitaron el contrato y seguí trabajando. Después, gané el amparo para que me atendieran en ISSSTELEON. Eso ocurrió hace apenas 15 días y todavía necesito saber qué tengo que hacer para darme de alta”, cuenta emocionada.
“Ya fui a checar en el sistema y ya aparezco. Dice que soy una afiliada más pero claro, le pusieron una observación de que se generó un amparo y por eso justifican que estoy ahí”.