Moisés Castillo · 23 de abril de 2012
Mientras el “elefante blanco”-como llamara Carlos Monsiváis a la megabiblioteca “Vasconcelos”- está relegado, la Biblioteca México resurge como “La Ciudad de los Libros y la Imagen”. El plan cultural más ambicioso de Vicente Fox pasó a segundo plano en materia de acervo e inversión, mientras que este proyecto cerca del metro Balderas se alza como una de las grandes opciones para la cultura en el Distrito Federal.
Con una inversión de 550 millones de pesos por parte del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), el programa de recuperación de La Ciudadela estuvo a cargo de los arquitectos Alejandro Sánchez y Bernardo Gómez-Pimienta, en el cual se aplicó la tecnología e innovaciones del siglo XXI: la biblioteca se concibió como un edificio verde, por su bajo consumo energético, agua y con bajas emisiones de contaminantes.
El diseño arquitectónico consistió en reordenar y aprovechar los espacios del inmueble cuadrangular de 167 por 167 metros de extensión. Los trabajos respetaron la construcción neoclásica del siglo XIX y la intervención realizada por el arquitecto Abraham Zabludovsky en 1988.
Hace casi un año, la presidenta de Conaculta, Consuelo Sáizar, dijo emocionada en la presentación del proyecto:
“Este proyecto es, por mi naturaleza de editora, uno de los que más feliz me hace; sobretodo porque estamos en un momento en que ya no hay una segunda llamada para preservar las grandes bibliotecas mexicanas del siglo XX”.
Con la adquisición reciente del acervo de Carlos Monsiváis, conformado por más de 24 mil volúmenes y cuyo costo fue de 13 millones de pesos, se concluye la etapa de compra de las cinco bibliotecas personales: José Luis Martínez, Antonio Castro Leal, Jaime García Terrés y Alí Chumacero, que se traducen en 216 mil 900 volúmenes obtenidos.
Asimismo la remodelación incluye el Centro de la Imagen, recinto fotográfico que se ubica desde 1994 en el gran complejo de Balderas. También la creación de una nueva bóveda que triplicará el espacio para la conservación del archivo conformado por 45 mil piezas, entre ellas 21 mil fotografías, 18 mil documentos y 8 mil 500 publicaciones especializadas.
“La Ciudad de los Libros y la Imagen” tendrá más áreas verdes, nuevas salas de lectura, un área para niños y para personas con discapacidad, una librería grande llamada “Alejandro Rossi”, un espacio de cómputo y exposiciones.
La Ciudadela se convertirá en un proyecto sustentable con un uso eficiente de las instalaciones: cada biblioteca personal es reversible -puede en un futuro ser retirada de las crujías. Las oficinas quedaron concentradas en una sección. Los paraguas instalados en los techos permitieron incrementar el área de trabajo. Además dejar libres los patios ayudará al clima del edificio.
Con la restauración se podrá admirar la profundidad de los pasillos y la fuerza de los muros de La Ciudadela que ha sobrevivido desde su inauguración como Real Fábrica de Tabacos en 1807. Su construcción en 1793 estuvo a cargo del arquitecto José Antonio González Velázquez y el ingeniero Manuel Constansó.
En 1816 fuera convertida en fortaleza militar, depósito de municiones y fábrica de armas. Durante la Decena Trágica, sirvió de bastión a los opositores al régimen de Madero, y el general Victoriano Huerta le creó fama de inexpugnable para justificar que sus cañones no lo tocaran. Desde 1946 es la sede de la Biblioteca de México y ahora es relanzada como “La Ciudad de los Libros”.