El Periódico: acusan a la izquierda<br>de ser un mal patrón

Paris Martínez · 7 de marzo de 2011

El Periódico: acusan a la izquierda<br>de ser un mal patrón
Número 1 de El Periódico
Número 1 de El Periódico

El 9 de marzo de 2009, un grupo de informadores y políticos ligados al PRD y al lopezobradorismo echó a andar “El Periódico, las cosas por su nombre”, un ambicioso proyecto editorial que, con el millón de ejemplares que cada semana pretendía obsequiar gratuitamente entre los habitantes del Valle de México, buscaba ser la punta de lanza de un nuevo conglomerado de medios de comunicación denominado “Periodismo desde la izquierda SA”, y que pretendía contar no sólo con una plataforma impresa, sino también hacerse presente en televisión y radio.

A dos años de distancia, sin embargo, de todas esas proyecciones no queda más que una certeza: “Nos dejaron solos, los políticos se asustaron, sus lealtades son muy cambiantes”, afirma Ramón Alfonso Sallard, director de El Periódico, una hora después de haber logrado un acuerdo de finiquito con los 21 empleados de la publicación que, desde principios de 2010, mantenían una demanda laboral por el cierre de sus fuentes de trabajo, y quienes el pasado viernes aceptaron un tercio de lo que en realidad exigían por liquidación y salarios caídos.

 

El origen

Encinas, en el directorio
Encinas, en el directorio

Poco antes que El Periódico saliera a la venta, la vicepresidenta de su Consejo de Administración, la diputada federal petista Laura Itzel Castillo, describió este “gran proyecto empresarial, periodístico y político” como la “piedra angular del conglomerado de medios de comunicación Periodismo desde la Izquierda” y reveló que Alejandro Encinas encabezaría su consejo editorial, crédito que se le atribuyó en la publicación hasta su número 0, para luego aparecer sólo como articulista.

Este proyecto, afirmó Laura Itzel, “resume la experiencia de décadas de sus promotores. Es una empresa periodística dirigida por periodistas, pero apuntalada por expertos en planeación, administración, mercadotecnia y, desde luego, ciencia política. No les quepa la menor duda, es periodismo de investigación cimentado en hechos. Reivindica la profesión y valora enormemente la credibilidad, la autoridad moral y la legitimidad periodística”.

Sin embargo, narra Sallard dos años después: “Alejandro Encinas (aspirante lopezobradorista al gobierno del Estado de México), promovió mucho el proyecto y luego no compró ni una acción; Marcelo Ebrard (jefe de Gobierno del DF) nos ofreció un convenio de publicidad por ocho millones de pesos, pero luego creyó que éramos muy cercanos a Andrés Manuel López Obrador, y sólo nos dio un millón; a su vez, López Obrador fue escéptico y no nos brindó apoyo; la corriente Nueva Izquierda (que ostenta la dirigencia nacional del PRD) nos boicoteó; con el PRD-DF había un acuerdo de publicidad, que Alejandra Barrales echó abajo luego que publicamos un reportaje sobre la forma en que el bejaranismo intentó revertir la elección interna del sol azteca en Coyoacán; PT y Convergencia no creían mucho en nosotros… nos fuimos quedando solos”.

Encinas, en un acto para promocionar El Periódico
Encinas, en un acto para promocionar El Periódico

 

Nunca levantó el vuelo

Para el editor Víctor Torres, encargado del centro de información de El Periódico y luego de la edición que pretendió publicarse en Zacatecas, con apoyo del gobierno de la entonces gobernadora perredista Amalia García, los nubarrones pintaron pronto en el horizonte de este proyecto periodístico.

“El millón de ejemplares se distribuyó sólo las primeras tres semanas –recuerda–, y luego, a la octava quincena, nos dejaron de pagar con regularidad, esos fueron los primeros síntomas de que las cosas no iban bien.”

Para la semana 14, los recursos se habían agotado, afirma, e incluso se dejó de imprimir la publicación durante dos semanas seguidas.

“El Periódico se siguió editando, pero sólo se montaba en internet, y cuando la gente llamaba para preguntar por qué no estaba en las calles, debíamos decirles que muy probablemente ya se había agotado, aunque fuera una mentira, esto por indicación de nuestros superiores”.

En abril, El Periódico dejó de ser un semanario y se convirtió en una edición diaria, cuyo tiraje constaba, según informó entonces su director, de 200 mil ejemplares diarios.

“Eso fue mentira –acusa Flores–, cuando pasamos a la edición diaria, acaso se imprimían diez mil ejemplares. Luego, ni eso, en las últimas semanas de El Periódico, que dejó de circular en septiembre de 2009, no se cubría ni siquiera la cuota mínima de 7 mil ejemplares que te exige la Unión de Voceadores para poder distribuirlos.”

Al respecto, el exdirector del proyecto reconoce que “no fuimos capaces de mantener a flote la publicación”.

– ¿Son viables los proyectos periodísticos que prescinden de los empresarios? –se le cuestiona.

–Claro que sí –responde Sallard–, pero hace falta que los mismos periodistas nos especialicemos en administración de empresas.

En su voz se distingue cierta decepción, y no es el único… la misma ofuscación es patente en Adriana, una de las ciudadanas que quiso apoyar este nuevo proyecto periodístico, que fue presentado como independiente de grupos económicos y respaldado por la izquierda, respaldo que ahora se arrepiente de haber prestado.

Invitación para comprar acciones
Invitación para comprar acciones

 

El reclamo

Adriana es una joven mujer que todos los días aborda el Metro en la estación El Rosario. “Hace dos años –recuerda–, estaba entrando al Metro y me regalaron El Periódico. Me gustó, los reportajes eran interesantes, y encontré en una página la invitación a comprar acciones, para apoyar al proyecto, que era de izquierda. Luego de un tiempo decidí que invertiría en una acción, me costó mil pesos y elegí ir yo misma a recoger mi certificado”.

 

Su nombre forma parte de una relación de 150 accionistas, a la que Animal Político tuvo acceso, y que incluye número de acciones adquiridas, así como teléfono y dirección de los compradores.

“Decidí acudir personalmente a las instalaciones de El Periódico, ubicadas en Miguel Ángel de Quevedo, pues pensé que la entrega del certificado sería tan rápida como la recepción de mi solicitud de compra y mi comprobante de depósito bancario, pero me tuvieron esperando mucho tiempo, sólo para que al final me entregaran un ‘certificado provisional’, impreso en una hoja bond.”

Certificado provisional
Certificado provisional

– ¿Alguna vez fue convocada a una asamblea de accionistas?

Adriana ríe, antes de contestar.

– No me llamaron ni para darme la bienvenida a la sociedad. Como poseedora de una acción tipo C, no tenía voto en las decisiones de la asamblea, pero sí derecho a voz. Cuando poco tiempo después me di cuenta de que El Periódico ya no era gratuito, se me hizo extraño, pensé que esa decisión sólo podía tomarse en asamblea de accionistas, y que tendrían que haberme avisado, pero no fue así. Todo fue oscuro. Luego, cuando en el puesto de periódicos me dijeron que la publicación ya ni siquiera se imprimía, intenté hablar a los teléfonos de sus oficinas, 56587211 y 24570356, pero esos números ya estaban fuera de servicio.

– ¿Usted deseaba invertir o apoyar a un grupo con el que se identificaba?

– Yo tenía una afinidad con las ideas del grupo político que estaba detrás de El Periódico, gente de izquierda, pero ahora veo que lo que solían publicar eran mentiras, porque decían la verdad sobre otros, pero a ellos, ¿quién les saca su verdad? A nosotros, los accionistas, nos dejaron bailando. Me gustaría emprender alguna acción legal, porque ese dinero que yo les di, para apoyarlos, no me lo regaló nadie, fue producto de mi trabajo, y no se vale lo que están haciendo. Ni siquiera tuvieron el valor de notificarnos que no funcionó la empresa, que se había ido a la quiebra. Nosotros confiamos en ellos por los interesantes reportajes que publicaban donde se destapaban fraudes, se destapaban mentiras, ¡pero ellos están en la misma!

Conforme habla, el buen ánimo de Adriana se va crispando.

– ¿Dónde está su seriedad, como empresarios? –se pregunta a sí misma–. Son buenos para juzgar, pero cuando hicieron algo indebido ya no dieron la cara. ¿Esos son los políticos en que quieren que creamos los mexicanos? Por eso estamos como estamos, porque ya no hay a quién creerle… ni si quiera me notificaron que la empresa había quebrado. Debió darme desconfianza que ni una llamada de bienvenida recibí, ahora me imagino en qué situación están los trabajadores: si a mí, como accionista, cómo me dejaron, no concibo en qué situación quedaron los trabajadores.

Cabe destacar que, cuestionado al respecto, Sallard se comprometió a “convocar en breve a una asamblea de accionistas para tomar una decisión… podría hacerlo yo solo, porque soy accionista mayoritario, pero todos los que hicieron una aportación, podrán ser partícipes”.

–¿Cuándo convocará a dicha asamblea?

–Aún no está definido –concluyó.