Mariana Linares Cruz · 7 de marzo de 2012
En el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) no sólo se ven películas, también se venden: Desde hace diez años, en el marco del Festival, se lleva a cabo el Mercado de Cine Iberoamericano. Mientras los directores y los actores presentan las funciones al público, atienden comidas y celebran en fiestas, más de 750 productores, distribuidores y agentes de ventas viven largas – y tempraneras – jornadas de trabajo para concretar nuevos proyectos cinematográficos.
La dinámica es la misma que cualquier mercado: hay puestos, vendedores, compradores al mayoreo y menudeo, catálogos, una zona ruidosa y con mucho café donde ocurren negociaciones, presentaciones de productos y hasta regateo. La única regla es que la venta sea de películas iberoamericanas, aunque los compradores también son de Estados Unidos, Europa y Asia. “La característica del Mercado Iberoamericano es que se concentra el películas de habla hispana, y el comprador más importante es Estados Unidos”, señaló para Animal Político Alejandra Paulín, directora del evento. “No dejamos que se vendan películas de otras nacionalidades, pero puede ocurrir de manera externa, en el mercado “negro”, porque las compañías productoras siempre traen más de una cinta en promoción”.
Los puestos los llevan las embajadas e institutos de cine de los países registrados; los vendedores son los productores de cada cinta o agentes asignados que llevan varios trabajos bajo el brazo; los compradores son distribuidores, programadores de festivales y canales de televisión. Los proyectos pueden estar ya terminados e incluso ya exhibidos en otros países, o pueden estar en alguna de las etapas de producción: guión terminado, rodaje terminado o primer corte terminado. El único objetivo es vender la película, para su realización o para concretar su salida comercial, no importa el género o el formato. “Por primera vez el cortometraje tiene una sección especial en el Mercado: Short up!, y el auge del documental nos obliga a que tengamos otra sección dedicada a ello el próximo año”, señaló Paulín.
La directora del Mercado Iberoamericano sólo hace una recomendación para los interesados: “llegar preparados”. Y es que también como en cualquier mercado, el marchante de películas tiene pocos minutos para convencer al cliente. En el Encuentro Iberoamericano de Coproducción Cinematográfica 30 proyectos, previamente seleccionados por el FICG, hacen un pitching: 20 minutos contra reloj para presentar su propuesta a sólidos inversionistas. “Hay que tener total claridad de la película que vas a vender o comprar, el pitching es una sola vez y no puedes darte el lujo de perder la oportunidad por falta de preparación”, señala Paulín. También para la sección Guadalajara Construye se requiere entereza para enfrentar los 20 minutos de presión, si el proyecto cuela a un productor, la vida de unos cuantos cambiará de súbito.
En el catálogo oficial del Mercado hay 106 compañías productoras registradas, cada una trae más de dos películas bajo el brazo, se suman a ellas los productores independientes y los agentes de ventas que representan a más de una películas; por el contrario los distribuidores y programadores suman casi 50, lo que complica la ley de la oferta y la demanda.
El Mercado de Cine Iberoamericano ocupa la mayor extensión en la Expo Guadalajara e incluye una videoteca del material en venta y, por primera vez, la posibilidad de ver las películas participantes con descargas en línea. El FICG cubre los gastos de los productores y agentes más importantes, el resto de los acreditados paga por participar aunque no se le incluya en todas las actividades.
Las actividades de industria del Festival Internacional de Cine de Guadalajara son para todo público, con restricción a conferencias sólo para acreditados. Tienen su sede en la ExpoGuadalajara hasta el 8 de marzo.