Rafael Cabrera · 20 de octubre de 2013

Bases de datos, tecnología y ciudadanía, mucha ciudadanía. El Laboratorio para la Ciudad puso en línea su “Manifiesto de Gobierno Abierto CDMX” para que programadores, activistas, organizaciones de la sociedad civil y ciudadanos presenten sus propuestas e ideas para mejorar los procesos administrativos y servicios de la capital.
[contextly_sidebar id=”f4e13b2dc06f039906d8b06b7d5ef5bb”]El Laboratorio, dependiente de la Agencia de Gestión Urbana del Gobierno del DF, realizó la noche del jueves el evento “Exploraciones para una Megalópolis”, donde emprendedores, programadores e impulsores de una iniciativa similar en Buenos Aires, presentaron sus visiones sobre las posibilidades de los datos abiertos para mejorar la Ciudad.
“El Gobierno es una plataforma que nos pertenece a todos”, señaló Gabriela Gómez-Mont, titular del Laboratorio, “nuestra idea de ciudad tiene que ver cómo componemos la Ciudad”.
“Se habla mucho del derecho y el acceso a la Ciudad, pero nosotros estamos pensando ahora en el derecho a cocrear la realidad de una Ciudad”.
El Manifiesto incluye cuatro líneas de acción y busca atender uno de los Ejes del Programa General de Desarrollo del DF 2013-2018, a fin de “construir un gobierno inteligente, abierto, ágil y flexible”.
Eficiencia: a fin de optimizar procesos con la tecnología. Transparencia: apertura de bases de datos para que la ciudadanía pueda procesarlos y analizarlos. Colaboración: integrar a sociedad civil y ciudadanos en mejorar el Gobierno. Participación:utilizar sistemas sencillos que faciliten el acceso a la información pública.
El Manifiesto puede consultarse en esta liga: http://www.gobabiertocdmx.org
Durante el evento participó Rudi Borrmann (@DonRudi), director de la iniciativa de Gobierno Abierto de Buenos Aires, Argentina, quien narró que en el primer hackaton que organizaron, los ciudadanos convocados desarrollaron 50 apps para atender diferentes problemas citadinos.
“La app ganadora fue una para saber dónde había bicicletas disponibles del sistema público de la Ciudad. Hubo otra para saber dónde hay lugares de estacionamiento público y privado. Y otra para localizar objetos perdidos en oficinas de Gobierno o el Metro”, explicó.
A su juicio, iniciativas como la de Buenos Aires o el DF deben ir acompañadas de legislación y presupuesto, de lo contrario son proyectos destinados a no tener éxito. La idea, dice, es involucrar a la ciudadanía a resolver los problemas que viven de forma creativa.
“¿Por qué no tomar los problemas clásicos de Gobierno y verlos desde estas nuevas formas de desarrollo y metodología y buscar nuevas soluciones? Hay que sumar toda la fuerza cívica que tenemos para buscar alternativas”, dijo.
Para el académico José Merino, del ITAM, el reto es que “la tecnología y el Laboratorio generen las herramientas tecnológicas que abaraten la participación de la incidencia ciudadana”.
Mientras que para Alejandro Maza, de OPI: Inteligencia Participativa, es una oportunidad para que el Gobierno y la ciudadanía se tengan confianza mutua.
“No se confía en un Gobierno que no es transparente, que no me informa que está sucediendo. Y puede que el Gobierno no se abra a los ciudadanos y qué vamos a hacer con sus datos. Pero se puede trabajar en círculo virtuoso y construir confianza”, explicó.
“Los mexicanos no estamos acostumbrados a una participación política proactiva. Votamos cada 6 años, tuiteamos, pero no estamos acostumbrados a construir”.
Federico Casas, más conocido como @fedecasas, recordó el caso de la app115: después de que se dio a conocer que la Cámara de Diputados pagaría 115 millones de pesos por una aplicación, a través de redes sociales se convocó a programadores para desarrollarla. El costo final, pagado por el grupo que encabeza Casas, fue de 11 mil 500 pesos, un iPad mini y un ahorro millonario para el erario.