Butaca Ancha · 20 de diciembre de 2012
¿Cómo sería el fin del mundo visto desde un cine, con unas palomitas, o unos nachos? ¿Qué película tendríamos que estar viendo, o qué música de película escuchando? Butaca Ancha hace una recopilación de todos estos temas:
Cuando vemos una película que juguetea con esta idea, sea uno de los bombásticos espectáculos de Roland Emmerich como 2012 o el Día después de mañana, hasta una visión más personal e “íntima”, como las visiones apocalípticas de Abel Ferrara o Lars Von Trier, somos testigos de la destrucción de símbolos colectivos, la explosión de sentimiento, el anhelo del fin y la desesperanza ante la negación de un nuevo comienzo.
El apocalipsis nos asusta pero nos atrae, un masoquista placer con el cual el cine nos ayuda a fantasear e incluso materializar. El apocalipsis es la excusa perfecta: representa el fin de los miedos y ansiedades generados por el mundo contemporáneo y además ofrece un espectáculo único: el caos.
10 películas imperdibles para antes del fin del mundo (aún hay tiempo)
Qué películas verían antes de que el mundo llegue a su fin? ¿Revisarían los clásicos de su infancia o la lista de las mejores 100 cintas de la historia según Sight & Sound? Ante el infinito mundo de posibilidades, ésta es una selección que les hará pasar un buen rato antes de despedir la vida como la conocemos, además, si ése no fuera el fin de todos modos se habrán divertido.
Melancolía: El réquiem por la humanidad según Lars Von Trier
El cineasta danés se metió al tema para darle un pequeño giro a las historias apocalípticas, mostrando una película un tanto más enigmática, melancólica, y a su vez más profunda, dando una obra más fuerte y avasalladora que otras películas llenas de efectos rimbombantes y apocalipsis inminente por fuerzas externas.
Buscando un soundtrack para el fin del mundo
Si existe una tarea difícil para hacer antes del fin del mundo es encontrar el soundtrack perfecto para vivirlo. Escoger las canciones con las que quieres vivir tus últimos momentos de vida es tan complicado como realizar una lista de tus canciones favoritas de toda la vida. Encapsular tu último desayuno, tu última cerveza, el último beso o la última vez que vas a ver la noche en un puñado de canciones no es tarea sencilla y nadie querría darse a la tarea de prepararlo hasta que el momento llegue y se aparezcan de forma aleatoria. Armar una lista de canciones para el fin del mundo es complicado, hacer una para una película acerca del amor en el fin del mundo lo es todavía un poco más.
Fotogramas del apocalipsis: El cine de Roland Emmerich
En su cuento ‘La trompeta del juicio final’, Isaac Asimov describe el fin de los tiempos como un momento en que todos seremos iguales, un lugar sin sufrimiento, ni gozo, una introspección sin límites. Un tedio eterno donde no pasa nada. La antítesis de todo lo que representa la filmografía de Roland Emmerich.
El cineasta parece ser un hombre interesado en el fin del mundo y el cine más palomero. El director nunca ha destacado por la gran profundidad intelectual de sus películas, pero, sin duda, ha nutrido al público de imágenes sobre el apocalipsis.
Finales de película: La vida no es un filme
La patraña de que el 21 de diciembre de 2012 se acabará el mundo me hace reflexionar en las películas de ficción apocalíptica, donde la “cosmofobia” es un “placer que le debe mucho a Hollywood, cuyos efectos especiales acaban con todo sin alterar la realidad”, escribe Juan Villoro [Reforma, 6 de diciembre de 2012], o en otras historias de ficción científica que recrean futuros inhóspitos, pero habitables —a pesar de la lluvia ácida— y transitorios como Blade Runner, de Ridley Scott (según sea el final del productor-esperanzador o el del realizador-intimista), u 2001: Odisea del espacio, de Stanley Kubrick, sin efectos especiales monumentales pero inquietante.
¿Cómo sería el fin del mundo si fuera una película?
12 monos. El apocalipsis según Gilliam
El muro había caído. Las teorías conspirativas empezaron a migrar en la gama de colores. Atrás quedó relegado el rojo soviet que otrora era el principal motor de la novela policiaca norteamericana, y que por inicios de los años noventa ya era sólo parte de una fracción de paranoicos veteranos. El mundo polarizado se estaba disolviendo y la nueva reconfiguración mundial puso sobre la mesa una serie de interrogantes sobre el futuro de la humanidad. Ahí donde la duda se encarna, resurge la ciencia ficción y, mejor aún, ahí donde la nueva ola francesa lacónica y esteta se olvidó, Terry Gilliam salta al escenario.
Ve el especial completo en Butaca Ancha.