Paola Morales @PaolaMoralesM · 15 de noviembre de 2012
Del cuerpo de Bárbara Molina nada se sabe. La chica, de 15 años, sólo desapareció, así, como polvo en el viento.
Hasta el momento, sólo hay cuatro eslabones por los cuales se ha podido reconstruir el caso: un policía con un pie en la jubilación, la mejor amiga de Bárbara, una madre más allá de la desesperación y, por supuesto, lo último que se sabe que hizo la joven Molina.
Hoy, cuatro años después, la mejor amiga de Bárbara recibe una llamada de ésta a la que ya casi todo el mundo daba por muerta.
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La mayoría de las veces, la literatura es más vista como una herramienta para recrear lo imaginario que para ver la realidad. Palabras envenenadas de Maite Carranza es muestra de lo segundo.
La escritora catalana busca, a través de la ficción, evidenciar que el tema del abuso sexual en menores de edad es tratado con hipocresía en el entorno familiar y escolar.
En el marco de la 32 Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ), la escritora habló del proceso creativo del libro que la convirtió en periodista en potencia al adentrarse en archivos, libros, diarios, estaciones policiacas, organizaciones de apoyo a víctimas de abuso sexual…

Durante el II Encuentro Internacional de Cultura Lectora, Carranza destacó que un escritor es, sobre todo, un contador de historias que “husmea en las historias que le apetece contar, que debe tener la misma curiosidad del periodista, del investigador.”
La génesis de Palabras envenenadas es el caso de Natascha Kampusch, la niña que estuvo secuestrada ocho años en un sótano y que fue objeto de abusos sexuales por parte de su secuestrador, que salió a la luz en 2006.
La austríaca Natascha Kampusch desapareció en marzo de 1998, con entonces 10 años. Iba a la escuela cuando desapareció sin dejar rastro. Más de ocho años después, en 2006, la joven apareció escondida en el jardín de una casa cerca de Viena.
El segundo caso es el de Josef Fritzl, conocido como el ‘ monstruo de Amstetten’, un austríaco de 73 años que secuestró a su hija de 11 años y la encerró en un sótano durante 24 años. Producto del incesto nacieron siete niños.
“Cuando me enteré de estos casos, lo primero que me pregunté fue ¿por qué no se defienden?, ¿qué las paraliza? De una pregunta pasé a otra y fui creando una historia”, explica Carranza durante la ponencia.
“Quería hablar del maltrato, del abuso sexual; del maltrato de los hombres contra las mujeres”, señala.

Una vez localizado el tema, ¿cómo hacerlo entendible a todos?, ¿cómo escribir una novela juvenil?
“Primero me di cuenta de la necesidad de una novela policiaca, algo que nunca había hecho; de la claridad expositiva; de la agilidad narrativa y de que necesitaba una temporalidad contrarreloj”.
Resuelto el cómo escribir la novela, Carranza tuvo que enfrentarse a cosas como “pero no la publiques, no la van a aceptar”. La sorpresa fue que, a la primera, la novela obtuvo un premio.
“Mi voluntad era dejar claro que el abuso sexual es la forma más completa de posesión de un niño o una niña y que el abusador, además, destruye la autoestima y la personalidad de la víctima”, cuenta la escritora durante su presentación en la FILIJ.
Por Palabras envenenadas (Edebé), Maite Carranza ganó el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2011.
Aquí les compartimos un análisis de Palabras envenenadas de Maite Carranza realizado por Ascensión García Pallarés:
Maite Carranza nació en Barcelona en 1958. Es licenciada en Geografía e Historia, compagina la docencia con la literatura y la creación de guiones para cine y televisión. Su labor en el campo de la literatura infantil se inició en 1987, cuando obtuvo el Premio de la Crítica Serra d´Or por la novela ¡Toma castaña! Es autora, además, de cuarentena títulos más entre los que figura todo un best-seller de la literatura juvenil: la Trilogía de las Brujas, traducida a 20 idiomas e integrada por El clan de la loba, El desierto de hielo y La maldición de Odi.
Aquí puedes ver su página.
En el marco del II Encuentro Internacional de Cultura Lectora, que se dio por inaugurado este lunes en la #32FILIJ, se llevan al cabo una serie de conferencias bajo el título “La lectura como vínculo de la diversidad cultural”.
Al ser de acceso restringido (de paga), Animal Político les compartirá a lo largo de la semana algunas de estas ponencias.
Hoy les compartimos la dictada por Maite Carranza, bajo el título: “Escribir a oscuras”.
El Encuentro Internacional de Cultura Lectora es un ejercicio de reflexión en el que los editores, promotores, escritores y académicos se dan cita para compartir experiencias y exponer sus conocimientos.
Este año, bajo el lema “La lectura como vínculo de la diversidad cultural”, revisa distintos postulados e investigaciones que muestran cómo espacios (públicos o privados) se nutren mutuamente a través de la literatura, en un diálogo que contempla las diferencias como fuente de intercambio, innovación y creatividad.