Paris Martínez (@paris_martinez) / última parte · 7 de noviembre de 2013

El 27 de octubre de 2008, el entonces jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard, emitió la Declaratoria de Patrimonio Cultural Intangible de los Juegos de Pelota de Origen Prehispánico, tras constatar que estos “han visto amenazada su existencia ante el surgimiento de nuevas expresiones culturales y por la falta de espacios que fomenten su preservación, razón por la cual deben ser salvaguardados por el Gobierno del DF, a fin de propiciar su preservación, protección, valoración y revitalización”. Un año después, sin embargo, las autoridades capitalinas clausuraron el único espacio de la Ciudad de México en el que los deportes prehispánicos se desarrollaban de manera formal, y que venía funcionando desde hacía medio siglo: las canchas de pelota mixteca conocidas como Pasajuego Balbuena, a tiro de piedra de la Cámara de Diputados.
Hoy, en el predio que ocuparan los practicantes de juegos prehispánicos desde el año de 1954 –y que luego de ser un basurero, fue acondicionado por las comunidades indígenas asentadas en el DF mediante el trabajo comunitario, o tequio–, se alzan dos estructuras pintadas de gris: el Centro de Comando, Control, Comunicaciones, Cómputo, Inteligencia, Integración, Información e Investigación de la policía capitalina (mejor conocido como C4), desde donde se opera la red de videovigilancia del gobierno local, y un estacionamiento de varios pisos.
“Y de entonces a la fecha –explica Ana Claudia Collado, presidenta de la Asociación de Juegos y Deportes Autóctonos y Tradicionales del DF–, los distintos grupos que practican estos deportes en la capital del país han tenido que salir a buscar espacios prestados, porque nos dejaron sin nada, es indignante que no tengamos un espacio para practicar, y ahora todo el tiempo nos estamos peleando los espacios públicos que, o están concesionados, o cuyo uso está limitado a la práctica del futbol.”
Por la clausura de estas canchas, donde se practicaba Pelota Mixteca de forro y de hule, Pelota Tarasca y Pelota del Valle, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal emitió hace cuatro años su recomendación 25/2009, dirigida al Gobierno de la Ciudad de México, en la cual reclamaba la restitución de este espacio a los jugadores de pelota prehispánica, o el acondicionamiento de uno que cumpliera con los requerimientos para el desarrollo de estos deportes, así como la creación de un programa amplio para su difusión entre la población capitalina.
La recomendación, formulada en septiembre de 2009, estipula además que el gobierno local debía asegurarse de que la Secretaría de Cultura del DF dispusiera de los recursos suficientes para el fomento y expansión de estos juegos.
Pero según la misma CDHDF, nada de esto ha sido cumplido.
Está pelón…
Aunque el Pasajuego Balbuena no fue devuelto a sus ocupantes tradicionales, señala Ana Claudia Collado, practicante de pelota purépecha desde su juventud, el gobierno local intentó en ese año dotar a los deportistas de un espacio nuevo, en busca de acatar la recomendación 25/2009.
“Destinaron 3 millones de pesos para demoler un deportivo abandonado, ubicado en la delegación Venustiano Carranza, y ahí se construyó una cancha de pelota mixteca, unos baños, una caseta de vigilancia y una pequeña oficina, sin embargo –se lamenta la titular de la asociación capitalina de juegos prehispánicos–, no había un interés real en atender las necesidades de los jugadores, mucha infraestructura necesaria nunca se construyó, a pesar de que estaba incluida en el proyecto, y de hecho, hasta la cancha que construyeron es inútil, porque mide 70 metros, cuando la pelota mixteca se practica en canchas de 110 metros, ni siquiera eso respetaron”.
Este espacio, ubicado en Boulevard Puerto Aéreo y Eje 2 Norte, fue inaugurado en 2010 por el gobierno local, con el nombre de Deportivo Pelón Osuna, en homenaje al laureado tenista mexicano. “Y ahí está –dice Ana Claudia–, abandonado, en ruinas, porque luego del acto inaugural ninguna autoridad le dio seguimiento, no se asignaron más recursos para concluirlo o para darle mantenimiento, ni tampoco para realizar actividades, encuentros, torneos, y ahora el único servicio activo en ese predio es la caseta de vigilancia, aunque el espacio no se usa… si acaso, algunos jugadores de pelota mixteca acuden, pero nada más para hacer presencia, porque definitivamente la cancha es inservible.”
–¿Qué tipo de infraestructura le hace falta a ese deportivo, además de una adecuada cancha de pelota mixteca? –se le pregunta.
–La Federación Mexicana de Juegos y Deportes Tradicionales y Autóctonos tiene un catálogo de 100 actividades, desde juegos como canicas, trompo, tiro al blanco con resortera o vuelo de papalotes, hasta deportes competitivos de equipo, pasando por juegos de destreza mental, así que se requiere mucho más que una cancha de pelota, este debía ser un recinto para la preservación no de uno, sino de muchos juegos prehispánicos, cuya importancia radica en que son el génesis de la cultura deportiva mexicana.
Estos deportes y juegos, subrayó, “importan porque son la base del desarrollo de muchas otras prácticas deportivas del México moderno, y cada una de estas disciplinas afianzan la identidad de las personas y su pertenencia comunitaria, además de que refuerzan los lazos sociales y preservan, como en el caso de la pelota mixteca, parte de la cosmovisión de los pueblos indígenas.”
Cojos…
[contextly_sidebar id=”f5a4c8cac54c3fc381fca2414ca9b7fb”]La importancia de la recomendación 25/2009, señala la promotora de los deportes prehispánicos, estriba no sólo en el reclamo de restitución de derechos para los usuarios del Pasajuego Balbuena, sino también en que pone de relieve la necesidad de fomentar, más allá de ese espacio, la práctica de estos juegos entre toda la población y en toda la ciudad.
“El beneficio de preservar estos deportes no sólo tiene que ver con cuestiones culturales y de identidad nacional y regional –subraya–, tal como otros deportes convencionales, los juegos prehispánicos permiten a quienes lo practican generar y fortalecer habilidades y destrezas físicas y mentales. Con la pelota purépecha, por ejemplo, se desarrolla la potencia, la resistencia y la velocidad, y como ésta, muchas otras, no sólo útiles, sino muy necesarias.”
La pertinencia de impulsar estos deportes, insiste Ana Claudia, queda retratada en una experiencia reciente: “Con el apoyo de algunos maestros de educación física de nivel primaria, comenzamos a difundir la práctica del temalacachtli, que es un juego similar al avión, en el que hay que brincar en un solo pie, en escuelas de Milpa Alta y Tláhuac, que son semirrurales, así como en Gustavo A. Madero, que está totalmente urbanizada. Y así nos dimos cuenta que los niños de GAM presentaban dificultad para mantener el equilibrio, se les dificultaba brincar de cojito, ya que sus posibilidades de jugar en espacios abiertos son muy limitadas, mientras que los niños de las otras demarcaciones rurales no tenían este problema, y el temalacachtli fue empleado para ayudar a los niños de Gustavo A. Madero para fortalecer su equilibrio”.
En este programa participaban 15 maestros de educación física, que tomaron un curso con valor curricular con la Asociación de Juegos y Deportes Tradicionales del DF, mismo que luego llevaban a sus alumnos. “Sin embargo –se lamenta la promotora deportiva–, con la reforma educativa ese programa fue eliminado.”
Y no es lo único, remata, ya que en 2006, los deportes prehispánicos fueron eliminados de la Olimpiada Nacional Infantil y Juvenil, “simplemente los sacaron, junto con otros deportes no olímpicos, y esto lo hizo la Comisión Nacional del Deporte siguiendo la lógica de que, al no ser disciplinas que aporten medallas internacionales, entonces son prescindibles.”
Epílogo: 1 de 11
La recomendación 25/2009, por la omisión de proteger y garantizar la práctica de juegos de pelota prehispánicos, es solo una de las 11 reconvenciones dirigidas por el ombudsman capitalino a la Jefatura de Gobierno del DF y que, hasta la fecha, permanecen “sujetas a seguimiento”, debido a la falta de cumplimiento satisfactorio.
En total, la Comisión de Derechos Humanos del DF ha enviado 17 recomendaciones a la Jefatura de Gobierno desde que ésta fue instituida, en el año 1997, de las cuales ha aceptado 15, aunque sólo cuatro han sido atendidas en su totalidad.
Entre las 11 recomendaciones que aún están pendientes de cabal cumplimiento se contemplan las violaciones cometidas por la construcción de la Supervía Poniente, por la tolerancia de asentamientos irregulares en áreas naturales de Xochimilco, por los abusos que derivaron en la muerte de 12 personas durante el operativo de 2008 en la discoteca New’s Divine, el incumplimiento de laudos laborales y los abusos cometidos en la investigación del secuestro del joven Fernando Martí, hijo del empresario y hoy activista civil Alejandro Martí, que derivaron en la captura de una presunta banda de secuestradores que, a la postre, las autoridades federales deslindaron de dicho caso.
Para conocer la postura oficial sobre estas recomendaciones no acatadas, Animal Político solicitó una entrevista a la jefatura de Gobierno sin que al cierre de esta edición dicha petición fuese atendida.