Juan Medina (@emejuan) · 7 de julio de 2013
Charlie Todd es el creador de Improv Everywhere una compañía de comediantes y actores que se dedica a “crear anécdotas”. Fue el pionero del “Viaje Sin Pantalones” en el metro, un evento que se realiza a nivel mundial en donde la gente se sube al metro, sin pantalones, pero actuando como si fuera lo más normal. Entre risas e historias interminables, vino a México a contar su experiencia como un provocador natural.
[contextly_sidebar id=”2e6b7014e10ea0ee1f11588ca191c50c”]Todd llegó a Nueva York en 2001, impulsado por su interés en la comedia y la actuación. “Es algo difícil de hacer cuando tienes 22 años, mientras averiguaba cómo me iba a involucrar, en vez de esperar a que me contrataran, empecé a hacer mis propios performances“, dijo el activista durante su conferencia en TagDF.
El primer perfomance que hizo, fue después de que un amigo le dijera que se parecía al músico Ben Folds, del grupo Ben Folds Five. Así que decidió que por una noche él sería este cantautor, sólo para ver si otras personas creían lo mismo. Llegó a un bar y se sentó junto a dos chicas, su amigo llegó por su cuenta haciendo como si no se conocieran. Luego se acercó a la barra sólo para decirle que era su fan y si le regalaba su autógrafo.
“Le firmé una servilleta y se fue, pero lo dijo tan fuerte que el resto de las personas lo escuchó. Esto es 2001, nadie tiene un iPhone, nadie puede hacer una búsqueda de imagen en Google y ver que no soy Ben Folds”, relató.
De pronto otras personas se acercan para tomarse fotos, pedir su firma y las dos chicas sentadas a su lado actúan como si fueran mejores amigos. Al final de la noche tenía que tomar una decisión, pararse y decirle a la gente que los había engañado o sólo irse. “Me fui, me despedí de todos, les dije que había sido divertido, pero que tenía que reunirme con mis amigos. Esta idea fue emocionante, los engañamos para que pasaran un rato divertido con una ‘celebridad’”.
Así fue como nació Improv Everywhere, con el único propósito de darle a la gente una historia qué quisiera contar, sin pedir dinero a cambio, ni promocionar mercancía o una causa.
En el primer “No Pants Ride” sólo participaron Todd y otros nueve amigos que subieron al metro de Nueva York sin pantalones. En el vagón había un par de chicos daneses y una mujer. Mientras ellos se carcajeaban, ella intentaba leer un libro, luego por un instante captaron en la cámara como ella se reía con ellos. Este fue el momento clave para Todd quien decidió hacer esto de forma profesional.
“Me encantó el hecho de que ella siempre tendría esa historia para contar”.
De ahí surgieron otros proyectos, como un suicida en una cornisa de un metro de altura, o a Anton Chejov firmando sus obras en una librería de Nueva York, 100 años después de su muerte.
“La improvisación es que no sabemos cómo va a reaccionar la gente. Cuando nos volvemos más viejos, nos volvemos en adultos, nos graduamos de la universidad, conseguimos trabajo y estamos en el mundo real, olvidamos lo importante que es salir a jugar”.
Para Todd la lección que hay que aprender de todas estas bromas es que es importante divertirse por el puro placer.