Redacción Animal Político · 10 de enero de 2015

[contextly_sidebar id=”tecjkG1KjD2GjDYWPjHQQryOr3gl5rgo”]A 356 metros de altura sobre el Valle de Yosemite, en California, Estados Unidos, y con las yemas de los dedos destrozadas, Kevin Jorgeson, de 30 años, y Tommy Caldwell, de 36, intentan, desde hace dos semanas, completar “la escalada más difícil del mundo”, la cual los llevará a subir, con la única ayuda de sus pies y manos, los 1.2 kilómetros que mide “El Capitán”, la pared de piedra natural de granito más grande del mundo.
Jorgenson y Caldwell buscan escalar 914 metros de la pared (los cerca de 300 metros restantes se suben caminado). “El Capitan” está considerada como una de las más difíciles en el alpinismo (grado 9A, el máximo) debido a que la escalada va prácticamente en vertical. Con ayuda de equipo de alpinismo, la subida se ha hecho en un tiempo récord de 2 horas 37 minutos, sin embargo, ninguna persona en la historia la ha podido llegar a la cima sin equipo, proeza que estos dos alpinistas buscan lograr en las próximas horas.
La sección media donde se encontraban hasta el viernes 9 por la tarde, es la más complicada. Dicha área cuenta con varias zonas en las que sólo pueden sujetarse con la punta de sus dedos, los cuales llevan cubiertos con tela adhesiva. Además, para superar esta etapa, existen zonas en las que Jorgenson y Caldwell tienen que lanzarse de un lado a otro para encontrar una orilla de la cual sujetarse, sólo con la protección de una cuerda que evita que caigan al vacío.
A photo posted by Kevin Jorgeson (@kjorgeson) on Jan 7, 2015 at 11:52am PST
¿Cómo van los alpinistas hasta ahora con la hazaña?
Un experto en alpinismo relata: “Los señores están avanzando magníficamente. Están descansando y tratando de que les vuelva a crecer piel en la yema de los dedos de forma que puedan seguir luchando con las secciones más difíciles del ascenso, que involucran agarrar pequeñas orillas filosas de roca”, explica el representante de la empresa Big Up Productions, Josh Lowell. Dicha empresa patrocina la escalada y se dedica a filmar retos de alpinismo. Big Up Productions ha seguido de cerca el reto de Jorgeson y Caldwell. El representante dijo que, además de soportar las heridas en las manos, los dos alpinistas han tenido que acostumbrarse a otros factores como el hecho de dormir en tiendas colgantes sostenidas mediante cuerdas.
El fotógrafo encargado de cubrir el ascenso de Jorgeson y Caldwell, Tom Evans, aseguró que ambos alpinistas han avanzado conforme su plan, por lo que confía en que lleguen a la cima en los próximos días. Evans explicó que los dos alpinistas tienen que escalar por la noche, cuando el clima es más frío, lo que ayuda a evitar que sus manos suden y sean resbalosas, además de que la roca gélida brinda más oportunidades para sujetarse, de acuerdo con el sitio Bored Panda.
La ruta trazada por el par de alpinistas se conforma por 32 secciones de diferente longitud y dificultad.
Actualmente Caldwell se encuentra en la sección 18, mientras que Jorgeson no ha podido superar la sección 15 y sus afiladas orillas, que le han arrancado la piel de los dedos.
De acuerdo con las personas que conocen la ruta, Caldwell busca llegar al área conocida como Wino Tower para esperar a su compañero. Su esposa, de nombre Becca, escribió en el blog Life With The Caldwells que, en caso de que Jorgeson no pueda avanzar, se espera que Caldwell descienda para ayudarlo.
Los dos alpinistas son acompañados por un grupo de personas que tienen la tarea de enviarles alimentos a través de un sistema de cuerdas y de proveerles pilas recargables con energía solar para que ambos puedan estar en contacto con el mundo a través de las redes sociales.
Uno de los alpinistas que más conoce El Capitán, Iker Pou, explicó al diario barcelonés La Vanguardia, la complejidad de la meta de Caldwell y Jorgenson.
“La Dawn Wall es una ruta durísima, la novedad es que ellos la están haciendo en estilo libre, sí, van asegurados y si caen vuelven a la reunión, al punto de partida de cada largo, y repiten. Sólo usan las manos y los pies y no usan ningún material, ni clavos, ni mosquetones, ni escaleras, para agarrase a la pared”, aseguró.
Esta es la tercera ocasión en que estos dos alpinistas intentan realizar la escalada. El primer intento fue en 2010 y se canceló debido al mal clima. Un año más tarde, Caldwell se dio por vencido en la segunda oportunidad luego de que Jorgeson se rompió un tobillo durante el ascenso.
Tommy Caldwell es un alpinista profesional, con 19 años de experiencia, en los que ha escalado El Capitán en 11 ocasiones, entre las que destaca una en la que cubrió la ruta completa en 19 horas y media, siempre con equipo de alpinismo.
En el año 2000, Caldwell y otros tres alpinistas fueron secuestrados en Kirguistán por integrantes de un movimiento islámico cuando se encontraban en medio de una escalada y lograron escapar luego de que aventaron a uno de sus secuestradores por uno de los riscos.
Jorgeson es un instructor de alpinismo y en su sitio web señala que ha escalado a lo largo de toda su vida.
“Primero fueron bardas, escaleras y árboles. Escalar siempre ha sido una actividad natural para mí, así que cuando encontré la modalidad de escalada libre, me sentí increíble y supe que eso era para mí”, asegura.
En la escalada libre, los atletas sólo usan sus manos y pies, los cuales les permiten sujetarse a bordes tan pequeños como una moneda de 50 centavos de cualquier montaña. Esta modalidad permite que los alpinistas lleven consigo cuerdas y arneses para evitar un accidente en caso de una caída, indica el diario The Telegraph.
Con información de AP, La Vanguardia, Bored Panda y The Telegraph.