Dulce Ramos · 12 de agosto de 2011

Reforma publica hoy información sobre el desempleo y los trabajos precarios que afectan a muchos mexicanos haciendo énfasis en el caso de la juventud, donde la situación es aun más grave pues cuentan con una tasa de desocupación más elevada que la de la población en general y, cuando acceden a un empleo, lo hacen, en la gran mayoría de los casos, en condiciones laborales precarias.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) correspondiente al primer trimestre de 2011, la mitad de los 31.7 millones de jóvenes de entre 14 y 29 años forma parte de la Población Económicamente Activa (PEA). De esa mitad, el 8.1% no tiene trabajo. La proporción de desocupados en el caso de la población en general es de 5.2%. Además, casi dos terceras partes de los jóvenes que se encuentran ocupados ganan menos de tres salarios mínimos, alrededor de 5 mil 200 pesos al mes, y carecen de acceso a las instituciones públicas de salud. Una cuarta parte labora en el sector informal. Entre quienes se desempeñan como asalariados en el sector formal, menos de la mitad cuenta con contrato escrito y sólo 14 por ciento dispone de vacaciones pagadas, aguinaldo y reparto de utilidades.
Inconformes por las deficientes condiciones de trabajo en el call center “Atento”, los veinteañeros Yoreimi Escalona y Héctor Álvarez decidieron recurrir a la ley para exigir sus derechos laborales. Lo que detonó la queja fue la labor cotidiana: la atención a cientos de llamadas diarias de gente enojada, durante 8 horas seguidas con sólo 20 minutos para descansar, con gripas crónicas por la falta de higiene en las diademas de los teléfonos, por un salario que ronda los 3 mil pesos mensuales durante los 6 meses que duraba el contrato. Los egresados de la facultad de Ciencias Políticas de la UNAM buscaron asesoría y llegaron al Sindicato de Telefonistas.
Así, según su relato, se enteraron que la empresa reportaba un salario de 4 mil 222 pesos mensuales a través de un sindicato de protección y no los 2 mil 800 que recibían en su cheque. Cada mes, les “robaban” mil 422 pesos de su trabajo. Multiplicado por los 8 mil jóvenes que trabajan para el call center… a hacer cuentas. Decidieron integrarse como una sección del sindicato, la empresa se enteró y en un periodo de 6 meses despidió a los 22 revoltosos. Ahora esperan la resolución de un juicio laboral contra “Atento” y mientras, tratan de organizar a más jóvenes para exigir sus derechos laborales.
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