Patricia Guillén · 24 de abril de 2011
Mientras la iglesia católica presenciaba el Sábado Santo, denominado por el Vaticano Sábado de Gloria, tercer día del Triduo Pascual, para culminar la Semana Santa con el domingo de resurrección, cristianos evangélicos de México, fieles a las normas de su iglesia, marcharon por las calles predicando el Evangelio a sus seguidores y pidiendo por la paz en el país.
Ondulando sus banderas de dos colores, blanco con celeste con el símbolo de una paloma, hombres, mujeres y niños de diversas edades alzaban la voz exclamando firmas como “Jesús te Ama”, “Cristo es tu Salvador”, entre otras, después de escuchar a los pastores replicar alguna frase de la biblia.
En esta reunión nacional, denominada “Marcha de Gloria”, los evangélicos pusieron como principal objetivo llamar la atención en primer lugar a Jesús, para que sea establecida la paz, y convocar a todos los sectores de la sociedad para que de manera pacífica no se genere más violencia.
El Pastor Carlos Quiroa del Ministerio Buena Tierra y fundador de esta organización expresó que esta marcha dirigida a México clama justicia y paz en la nación para reestablecer los valores perdidos.
“Como líderes cristianos, consideramos en primera instancia nos conviene la seguridad de la población, creemos que hay otros mecanismos para llamar a la paz y a la seguridad. Este es un estado de deserción que incluye la pérdida de garantías y de derechos, diríamos que México es irrescatable por todo lo que ocurre en nuestro país”, exteriorizó el pastor.
El líder evangélico agregó la frase “no vamos a compartir violencia con violencia sino amor, transformación, con cambios” y dijo que la gente hoy día se enfoca más a las manifestaciones físicas y han dejado la parte espiritual, mismo que ha provocado muchas afectaciones entre ellas la violencia como primer lugar.
Violencia que sin ir tan lejos ocurría en ese mismo instante, entre los mismos cristianos; entre insultos, empujones, malos entendidos, desmayos e inconformidades caminaban los cristianos desde su punto de inicio, en el circuito Gandhi hasta llegar al Zócalo capitalino.
Por más que hayan sido cinco mil personas ayudando en la organización, tal como lo mencionó Carlos Quiroa, no faltaron las personas inconformes, como la siguiente opinión de una de las asistentes, quien sin revelar su nombre objetó:
“Algunos de staff, de seguridad e incluso de los mismos pastores presentes han mostrado actitudes grotescas, todos merecemos un respeto y una forma de hablar de manera respetuosa hacia los demás, se supone que este evento es para orar y hacer a un lado la violencia”, dijo.
Entre algunos de los desconciertos por la población asistente es que: eran corridos de manera grosera por los encargados de seguridad, si estaban en lugares que estaban destinados a otras personas, así también eran sorprendidos aquellos que estaban tomando fotos, al igual los encargados de las vallas empujaban a la gente de manera abusiva para que se alejaran del área restringida.
La Marcha de Gloria, evento cristiano con impacto a nivel nacional, es una organización que ha reunido a multitudes del pueblo evangélico desde hace trece años, siendo cada año superado en asistencia y en historias, milagros y acontecimientos sobrenaturales superando expectativas, como es el caso de Celso Timoteo Soto Hernández.
La historia sobrenatural de Celso Timoteo
El cristiano de nombre Celso Timoteo, es del estado de Hidalgo, desde hace cinco años consecutivos ha asistido a esta marcha que significa para él “alabar y glorificar el nombre de Dios” agradecido por lo que ha hecho por él.
Timoteo, un trabajador en la construcció, platica que antes de conocer a Jesucristo sufrió de una enfermedad maligna en el año 2003:
“Me estaban haciendo brujería, una maldad, tenía síntomas muy raros en todo mi cuerpo que por más que recorrí a varios médicos no sabía lo que tenía; después busqué ayuda con espiritistas.
“Recuerdo como la curandera me atendía, en un vaso ponía refresco de manzana se ponía unos guantes de plástico, y me tallaba toda la boca con sus dedos, mientras uno de mis familiares me apretaba entre la espalda y el estómago para tener fuerzas y sacar lo que tenía dentro.
“Llegué a vomitar tierra negra, clavos, vidrio molido y, a pesar de eso, pude salir adelante porque ya estaba conociendo que Jesús era el único que podía ayudarme por eso no me quedó de otra que entregarme a él.
“Jesucristo es el único que tiene poder para sanar cualquier enfermedad.
“Le he pedido perdón por mis pecados y reconozco mis errores, por eso siempre le pido que me ayude y me enseñe sus palabras, ya empecé a leer la biblia y me he dado cuenta de que no era como yo pensaba no fue de la noche a la mañana sino por falta de fe que no creía en él.
“Pero le pedí que me aumentara la fe constantemente, y ahora han pasado tres años y hoy me considero un hombre de fe, y vengo principalmente por haberme ayudado a salir adelante”.
En la organización del evento
Aproximadamente asistieron mil congregaciones, ministerios cristianos, asociaciones religiosas y alianzas evangélicas de todo México, entre ellos de Quintana Roo, Yucatán, Campeche, Tabasco, Chiapas, Puebla, Tlaxcala, Oaxaca, Veracruz, Tabasco, Nuevo León, Coahuila, Chihuahua, Sonora, Baja California Norte y Sur, parte de los estados de ocidente: Michoacán, Jalisco, Nayarit, Sinaloa, además del Distrito Federal, México, Hidalgo, Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro, San Luis y Zacatecas.
En el inicio de la trayectoria de Gandhi al Zócalo, abrieron paso un grupo de niños realizando bailes y alabanzas, acompañados por la oración de apóstoles y ministros evangélicos.
Al llegar al Zócalo un grupo de jóvenes siguieron con las alabanzas, para luego dar la bienvenida a los pastores evangelizando con su palabra. Acompañados al ritmo de la música de alabanza de la banda de Marcha de Gloria de Daniel Quero y Carmen Gloria, los asistentes no dejaban de bailar y gritaban una y otra vez pidiendo paz.
Previo a este evento, Del 20 de enero al primero de febrero del presente año, diez mil Iglesias de los diferentes estados de la República Mexicana tomaron 40 días de ayuno y llevarán a cabo el segundo ayuno nacional de oración por 21 días a partir de este 24 de abril.
Esta marcha, con duración de 18 horas continuas, brindará conferencias bíblicas y concluirá con el mensaje de un joven de 20 años y una celebración de la resurrección de Jesucristo.
El pastor Carlos Quiroa, añadió:
“México debe saber que cuenta con más de 10 millones de cristianos evangélicos pidiéndole a Dios que traiga la paz que tanto se anhela y este es un llamado a todo quien hace mal sin calificar a uno en particular.
“Si el gobierno tiene una función basado en la ley se deben respetar y si se aplica como se debe a todos, México va a tener paz y no habría necesidad de implementar otras más.
“Cada uno puede tener su celebración, México es un país en donde tenemos libertad de democracia por la gracia de Dios, los católicos tuvieron una celebración los días jueves y viernes y no nos hacen ningún daño, podemos convivir juntos”.