Verónica Santamaría · 7 de diciembre de 2025
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2025, también conocida como COP30 de Brasil, culminó entre manifestaciones, negociaciones, diálogos y la actualización y entrega de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés) de las naciones firmantes como México para adoptar acciones ambiciosas en materia de acción climática.
Las NDC son metas climáticas que los países firmantes del Acuerdo de París deben actualizar cada cinco años tras adoptar este convenio que busca reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).
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De acuerdo con el informe de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, 122 países Parte presentaron sus nuevas Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC 3.0).
Estos planes climáticos nacionales actualizados representan una mayor ambición para la acción climática global e incluye objetivos absolutos de reducción de emisiones que abarcan todos los sectores de la economía, alineados con la reducción de emisiones que mantenga el calentamiento por debajo del límite de 1.5 °C.
Nora Cabrera, abogada y directora de la organización Nuestro Futuro A.C. estuvo presente en la COP30 de Brasil. En entrevista para Animal Político, explicó que a esta edición de la cumbre climática se le pusieron diversos adjetivos “la COP de la Amazonía”, “la COP de la implementación”, y “la COP de la verdad”.
“Al final, sí termina siendo una COP muy del sur global, muy latinoamericana; en el sentido que de que se retoma mucho el vínculo entre naturaleza y clima”, añadió Nora Cabrera en entrevista.
Entre los momentos importantes que ocurrieron a lo largo de la COP de Brasil, la abogada resaltó la importancia de dejar los combustibles fósiles en el mundo, un hecho que se visibilizó en diversas manifestaciones a lo largo de esta cumbre, pese a la fuerte presencia de lobistas profósiles.
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El término “lobista” se refiere a aquellas personas que defienden o buscan influir en las decisiones de una industria, en este caso la de combustibles fósiles desde las empresas.
“Lo que exigían los pueblos originarios en estas manifestaciones que vimos era ‘no queremos combustibles fósiles en nuestro territorio’. En el fondo queremos eso: No más fósiles en extracción, que se quede en el subsuelo, nos afecta y lo diciéndolo desde diferentes lugares y la verdad eso a mí me parece que es un buen signo de la lucha”, añadió.
Por otra parte, Cabrera destacó, desde un lado optimista para esta COP30, el Fondo Bosques Tropicales para Siempre para las Selvas Tropicales (TFFF, por sus siglas en inglés) que propone un nuevo modelo de financiamiento para la conservación.
Esta propuesta la encabezó Brasil y pretende remunerar a los países por la preservación de los bosques tropicales, reservando el 20 % para los pueblos indígenas y las comunidades tradicionales. Esta iniciativa movilizó billones de dólares en tan solo dos semanas.
“Creo que sí habla de cómo hay que voltear a ver qué necesitamos restaurar y conservar. Tiene que estar este vínculo. Obviamente, este fondo tiene sus críticas, de cómo se va a involucrar a los defensores territoriales, a los pueblos originarios. Todo lo que implica abrir un nuevo fondo”, explicó la abogada.
Además, aprovechó para comparar este nuevo fondo con el Fondo Verde en término de movilización de recursos, donde Fondo Verde movilizó recursos en años; mientras que el TFFF lo movilizó en dos semanas.
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México presentó su nueva meta climática, la NDC 3.0, con la que, a decir de la abogada climática Nora Cabrera, el país recuperó el liderazgo internacional que había perdido.
“Es una NDC ambiciosa”, resaltó Cabrera, además de subrayar que en el prólogo de esta meta climática, firmada por la presidenta Claudia Sheinbaum, se reconoce que las políticas climáticas tienen que ser una política de Estado.
“Eso me parece que es poderoso porque se necesitan muchos consensos entre todos los sectores para lograr que la política climática sea una política de Estado, porque es una política que cambia un modelo de bienestar y de prosperidad”, señaló.
La NDC 3.0 se estructura por cinco componentes que son el componente de la política transversal, el de mitigación, el de adaptación, el de pérdidas y daños y el de implementación. Pese a que México retomó su liderazgo internacional, se debe prestar atención a cómo están estipuladas dichas acciones.
Cabrera señaló que se debe vigilar fuertemente el componente de mitigación porque, aunque es más ambicioso, llama la atención el tema de combustibles fósiles como el petróleo y gas.
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Lo anterior parte de la forma en cómo está estructurado el Plan Estratégico de Petróleos Mexicanos (Pemex) en México, que no se alinea con este componente de mitigación.
“Entonces ahí hay que ver dónde se encuentra la congruencia entre lo que está en la Hoja de Ruta y lo que realmente se está implementando, pero también hay una lectura que es interesante en el componente de transporte, que es el primero que ponen, parece que puede haber un plan de transición interesante donde se requiere un apoyo fuerte por parte de diferentes sectores”, explicó.
Otro de los componentes que menciona la abogada es el de generación eléctrica con un plan más renovable. Sin embargo, “importa que en esas decisiones se cuide que sea una transición justa”.
Florencia Ortúzar Greene, directora y coordinadora del Programa de Clima en la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA) explicó a este medio que el financiamiento en una cumbre climática “siempre importa”.
“El financiamiento es la columna vertebral de toda acción climática”, subrayó en entrevista para Animal Político, Florencia Ortúzar Greene.
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Además, lo que dice el Acuerdo de París fundamentado a nivel internacional sobre la dignidad humana, la dignidad de la naturaleza, enfatiza en que los países ricos tienen que pagar y entregar el dinero a los países no ricos en desarrollo para que puedan resolver los problemas relacionados con la crisis climática y no porque sea caridad sino porque son los que causaron el problema.
“Por eso es tan importante el financiamiento, pero, a la vez, es un tema extremadamente complejo porque los países rehúyen de hablar y tienen mucho que decir a su favor. Los compromisos están ahí, pero no los cumplen y, encima, se necesita que entreguen los fondos y que esos fondos sean de calidad”, añadió
Para América Latina esto es muy importante, ya que los países de la región tienen muchísimas necesidades.
Además del financiamiento, Florencia Ortúzar habló del “Mecanismo BAM” una iniciativa que nació de la sociedad civil que busca unificar los planes y programas que se emplean en el mundo.
En su artículo “Termina la COP30 con algunos aciertos para seguir adelante” la integrante de AIDA, reconoció como un “avance importante” de la COP30 la adopción del Mecanismo de Acción de Belém (BAM, por sus siglas en inglés), en el que explica que se trata de un nuevo arreglo institucional bajo el Programa de Trabajo sobre Transición Justa.
Esta iniciativa no solo centraliza y articula iniciativas de transición justa alrededor del mundo, la experta menciona que también asiste de manera técnica con cooperación internacional “para que la transición no repita los errores de la era de los fósiles”.
“Eso es algo esperanzador”, enfatizó.
Respecto a México y la presentación de su nueva NDC 3.0, Ortúzar Greene señaló que desde AIDA participaron bastante en esa meta climática e “igual le tengo mucha fe”, dijo.