Dulce Ramos · 14 de diciembre de 2010

Madrid.- “En Cancún se vio cómo diplomacias más discretas y dispuestas a trabajar por el bien común, acostumbradas a transigir y a ceder, pueden ser más eficaces en encontrar solución a los temas globales”, opinó el académico español Jordi Vaquer.
El director del Centro de Estudios y Documentación Internacionales de Barcelona (CIDOB), señaló que ese tipo de diplomacia “tiene mucho recorrido por delante”, destacó el diario español El País.
El analista español reconoció que el acuerdo alcanzado es “ambiguo y de mínimos”, y al final Bolivia “se quedó sola en su intento de bloquearlo”.
Consideró que el país andino se quedó con “argumentos ciertos, ya que el acuerdo no va todo lo lejos que debiera, pero con razones mezquinas (de legitimar su propia cumbre alternativa celebrada a principios de este año en Cochabamba), y quedó justamente aislada”.
Aclaró que si bien el acuerdo “no es, ni de lejos, el acuerdo que cambiará el curso del cambio climático, tal vez resulte un paso más eficaz que muchos de los que se han visto hasta ahora”.
Con las negociaciones sobre cambio climático celebradas en Cancún, México y la UE “se quitaron una espina. La diplomacia mexicana cosechó un éxito inesperado al alcanzar un virtual acuerdo”, con el apoyo casi total de los países.
Explicó que, por su parte, la UE, “abandonó el infructuoso protagonismo que quiso para sí en Copenhague (en la COP 15 en 2009), jugó una labor discreta y eficaz de limar asperezas e ir convenciendo a países”.
La otra “ganadora” es Naciones Unidas, “que recupera con el acuerdo de Cancún un papel protagonista y demuestra que la perseverancia en mantener vivo el proceso a pesar de anteriores fracasos sirve para que el cambio climático no desaparezca como prioridad para los actores locales e internacionales”.
Indicó que atrás quedó el contraste entre Copenhague, que parecía anunciar un nuevo entorno internacional protagonizado por Estados Unidos, Brasil, China, Rusia, India, como principales negociadores.
*Notimex