Conapred premia a <i>heroína</i> de latinos en EU

Dulce Ramos (@WikiRamos) · 19 de octubre de 2012

Conapred premia a <i>heroína</i> de latinos en EU

A Sylvia Méndez le negaron el ingreso a una escuela en el condado de Orange, California por dos razones: ser de origen mexicano y de piel morena.

Era 1947 y Sylvia, entonces una niña de 10 años, tomó sus primeras lecciones en una choza junto a sus dos hermanos. La casucha de madera y dos cuartos era la escuela que el condado destinaba por a quienes no eran blancos. Eso, hasta que los padres de Sylvia, Gonzalo y Felícitas Méndez, pelearon ante la justicia para acabar con la segregación en California.

Sylvia, hoy una enfermera retirada de 77 años, ha continuado la lucha de sus padres para integrar y mantener el sistema educativo a las minorías de aquel país, especialmente a los latinos. Por ello,  recibirá esta tarde el Premio por la Igualdad y la No Discriminación que otorga el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) en su categoría internacional. La entrega coincide con el Día Nacional de la No Discriminación instaurado apenas en 2010.

Junto con Méndez, Emilio Álvarez Icaza, Secretario Ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, será premiado en la categoría nacional, e igualmente se reconocerá de manera póstuma al diplomático mexicano Gilberto Bosques Saldívar, cónsul mexicano en distintos puntos de Europa que en los años 30 y 40 ayudó a que las víctimas del nazismo y la guerra civil se asilaran en México.

Un trozo perdido de la historia de EU

El caso de los padres de Sylvia se conocía poco en Estados Unidos. Tan poco, que fue calificado como “un trozo perdido de la historia” por la prensa nacional cuando en 2010, volvió a salir a la luz debido a que el Presidente Obama otorgó a la activista la Medalla de la Libertad, la condecoración civil más alta en aquel país.

El caso de Sylvia, conocido como Méndez vs. Westminster, perdió brillo en la historia debido a que en 1954, en medio de la lucha por las libertades civiles, la Corte Suprema estadounidense emitió un fallo que acabó con la segregación en todo el país al resolver el caso Brown contra la Junta de Educación de Topeka, Kansas. Pocos recuerdan que siete años antes,  la lucha de los padres de Sylvia allanó el camino.

Según recuerda la activista, su padre tuvo un ofrecimiento en plena querella. Si la detenía, sus hijos podían ir a la escuela reservada para blancos. “Pero mi papá dijo que no. Que estaba peleando por todos los niños”, contó a la revista People en español en 2007.

La discriminación era muy grande en ese tiempo. Cuando uno iba a los teatros tenía que sentarse en el segundo piso y no en el principal. En las tiendas, si llegaba un americano, le atendían antes. Había restaurantes donde no servían a mexicanos y no nos dejaban entrar a parques públicos ni a albercas hasta que el agua estuviera sucia”,  declaró a la prensa californiana.

A 56 años de que el caso quedase resuelto, Méndez cree que Estados Unidos ha retrocedido en la segregación.

“En varios condados de California y Texas hay escuelas que son casi todas mexicanas. No es por ley, es por la pobreza y por razones demográficas que estamos otra vez con la separación por razas de facto”, comentó un año antes de que fuese condecorada por la Casa Blanca. No obstante el retroceso que observa, Sylvia ha seguido con su labor.

“Amo hablarle a los estudiantes (…) muchos desertan del bachillerato o ni siquiera pueden ir, y quisiera que cumplieran ese  sueño”.