Guiller Sancor/ Gráfico: Mariana Hernández @mariana1hdzc · 26 de septiembre de 2011
Uno de los temas más delicados no sólo para la sociedad mexicana sino para la población mundial, es el de la donación de órganos. Y es que, definitivamente, uno no va por la vida pensando cómo y cuándo se va a morir, o si algún familiar o ser querido puede requerir de uno de nuestros dos riñones para sobrevivir. Sin embargo, en la actualidad es un tema que se debe tener en mente con la conciencia absoluta que a través de este acto de bondad se puede ayudar a salvar otras vidas.
Para entender bien el término y el proceso, lo primero que se debe tomar en cuenta es que la donación de órganos –ya sea en vida o luego de fallecer– es una decisión meramente altruista y de voluntad propia, por la cual no se puede recibir ningún tipo de remuneración ni económica ni en especie.
Existen dos procesos de donación: en vida, donde sin que se afecte su salud las personas pueden donar un órgano (como es el caso de un riñón o un pulmón) o porción de órgano (por ejemplo de hígado); y donación en muerte, que a su vez se divide en dos escenarios: muerte por paro cardio-respiratorio –en la que el corazón deja de funcionar–, aquí sólo se pueden donar los tejidos, mientras que por muerte encefálica –donde el tallo del cerebro deja de recibir sangre– es posible donar el corazón, los riñones, los pulmones, el páncreas, el hígado y también los tejidos, entre otros.
Teniendo en cuenta lo anterior, es importante saber que no cualquier persona puede ser donadora. Para los donadores en vida es indispensable un exhaustivo estudio médico sobre su estado de salud, así como ciertos requisitos legales. Y para los que deciden donar sus órganos luego de fallecer, es necesaria una evaluación médica de las causas de muerte, condiciones del cuerpo y de cada órgano en específico.
En entrevista con Animal Político, el director del registro del Centro Nacional de Trasplantes, Dr. Enrique Martínez Gutiérrez comentó que en un estudio realizado en 2010 por el Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra), se obtuvo que en México más de 7 mil personas necesitan una donación de órgano o tejido para sobrevivir. En ese mismo año se llevaron a cabo mil 121 donaciones, dejando a más de 5 mil 800 personas en lista de espera. “Por eso la urgencia de crear una cultura de donación de órganos”.
El propio Martínez echó abajo algunos de los muchos mitos acerca de la donación. A decir del médico de la Secretaria de Salud, en este proceso no hay preferencias y cuando se recibe un órgano, la selección del destinatario se hace a través de varios filtros: primero se busca en la lista a las personas que necesitan el trasplante, después se revisan las compatibilidades de los receptores (ahí es donde disminuye la lista) y si es el caso de que existan dos o más receptores, es ahí cuando se selecciona de acuerdo a la antigüedad que lleve en la lista de espera.