Con información de BBC. · 25 de enero de 2013
Una de las consecuencias más notorias de la aparición de los smartphones y demás dispositivos móviles es el impacto que han tenido en nuestra vida social y no hablo de la gran conectividad que este objeto omnipresente nos otorga.
¿Hay algo peor que ese ojo que se desliza impunemente hacia la mano que sujeta el teléfono mientras mantenemos una conversación?
Absorbidos por un mundo virtual, en detrimento del real, nos estamos convirtiendo en una sociedad de nomofóbicos amparados en la ausencia de toda norma de conducta, en zombies que deambulan sin escucharse ni mirarse a los ojos gran parte del tiempo que se supone comparten en un mismo espacio.
Aquí una serie de reglas: