Omar Granados · 26 de noviembre de 2010
“Demencia animal”, “jotinchona”, “jotolilla”, “aberrantes”, “maricones”, “pervertida”, “asquito”, son algunas de las expresiones que -por ejemplo- han sido utilizadas contra la comunidad Lésbica, Gay, Bisexual, Transexual, Travestí e Intersexual (LGBTTI) y que el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) ha enfrentado y contra las que ha abierto procesos conocidos como reclamaciones (en el caso de funcionarios federales) y quejas (en el caso de particulares) .
De entre los casos abiertos por el Conapred hemos encontrado verdaderas joyitas de la discriminación en México. Estas preciosuras de las que ningún orgullo debemos sentir, son -por decir lo menos- el mal ejemplo en materia de discriminación.

La demencia de Arce
El 18 de diciembre pasado durante lo que simulaba una charla seria sobre sexualidad dentro de su programa de televisión en el canal 2 llamado “El Matutino Express”, Esteban Arce mostró abiertamente su homofobia al comparar la homosexualidad a lo que llamó “demencia animal”.
Arce cuestionó también que la homosexualidad fuera normal, interrumpiendo y desestimando la exposición de una sexóloga invitada a su programa.
Las protestas y críticas contra Arce no tardaron en las redes sociales, mientras que Emilio Azcárraga se limitó a decir que las quejas contra el conductor serían tomadas en cuenta.
Al final, a pesar de lo dicho por Azcárraga, Televisa no respondió a las diligencias del Conapred para seguir el proceso administrativo para reconvenir al declarante y sensibilizarlo en la materia. Arce tampoco respondió ni sufrió acción alguna por parte de la televisora.

La homofobia de los cardenales
En agosto pasado, justo después de la aprobación de los matrimonios entre personas del mismo sexo, el cardenal Norberto Rivera también incurrió en declaraciones discriminatorias contra la comunidad gay, al calificar a estas uniones como “aberrantes” e “inmorales”.
Hugo Valdemar, vocero de la Arquidiócesis de México, hizo eco a las declaraciones de Rivera y afirmó que la reforma de los matrimonios gay dañan más que el narco. Lamentablemente la cosa no se detuvo ahí y Valdemar incluso llamó a no votar por los partidos que aceptaron la reforma.
En las mismas fechas, el cardenal Sandoval Iníguez fue más allá y declaró que el GDF había “maiceado” a la Suprema Corte de Justicia (SCJN) para que aceptara los matrimonios homosexuales. Sandoval terminó preguntando a reporteros: “¿A quién le gustaría ser adoptado por maricones o lesbianas?”.
En el proceso iniciado por Conapred contra los tres eclesiásticos, sólo Norberto Rivera y Hugo Valdemar contestaron la notificación, aunque no asistieron al curso de sensibilización como pedía el Consejo.
Por su parte, Sandoval Íñiguez ni siquiera respondió a las diligencias del Conapred para realizar conciliaciones.

Racismo a nivel de cancha
En mayo de este año, durante un partido entre el Santos de Torreón y los Pumas de la UNAM, Marco Antonio Palacios, mejor conocido como “Picolín”, insultó al jugador panameño Luis Felipe Baloy al llamarlo “mono”, “negro” y “esclavo”.
En el ámbito futbolístico estas declaraciones quedaron impunes, pero en lo administrativo, “Picolín” fue notificado por el Conapred para llegar a una conciliación y resolver la queja.
En este caso, a diferencia de lo sucedido con la gran mayoría de los políticos, el jugador sí respondió al Conapred y resolvió el procedimiento conciliatorio al aceptar grabar spots para una campaña contra la discriminación.

Las bromitas de ‘El Chunko’
Una de las declaraciones que han causado mayor revuelo es la que Ariel Gómez hizo sobre los damnificados de Haití por el terremoto que asoló la isla a inicios de año.
Las críticas contra el diputado federal, hoy experredista, no eran para menos, pues el legislador, a pesar del nivel de la tragedia en el país caribeño, se atrevió a declarar que los damnificados por el sismo en Haití eran abusivos, aunque no encontró las palabras para expresarse y tuvo que inventar una: “Lo que yo miraba cuando les estaban entregando los víveres no era una cara de necesidad, era una cara de abusivez“.
El Chunko y locutores que participaban en el programa se burlaron del color de la piel de los habitantes de Haití. “Como todos son negros y se parecen tanto en Haití habría que marcarlos con tinta indeleble para que no se les repita la ayuda, pero la tinta tendría que ser blanca porque la que usa el IFE no se les notaría por ser tan negros”, afirmó el legislador.
Posteriormente, y ante todas las críticas recibidas, Ariel Gómez asistió a un curso de sensibilización en el Conapred para “transmitir el respeto a la dignidad de las personas”. Hasta el momento es el único político que ha asistitido a estos cursos.

Legisladores y discapacidad
De buenas a primeras, Gerardo Fernández Noroña y María Teresa Ortuño no tendrían algo en común; uno petista; la otra panista; él, diputado; ella, senadora. Sin embargo, ambos han sido notificados por el Conapred por sus declaraciones contra las personas con discapacidad.
Después de la aprobación del Presupuesto 2010, la senadora Ortuño publicó en su página el siguiente mensaje en referencia al mismo:
“Es como un niño que nos nació con discapacidad y bastante feíto. No me pidan que les diga que es hermoso”.
El PRI presentó la respectiva queja ante Conapred y la legisladora se vio obligada a presentar una disculpa pública con lo que los quejosos dieron por satisfecha su pretensión.
Por su parte, Fernández Noroña dijo a un usuario que lo insultaba vía Twitter: “Yo soy tu padre, no tu abuelo, pero me saliste down”. Noroña fue criticado inmediatamente y respondió por la misma vía: “Oye, tienen razón, tú tienes retraso, los down son muy cariñosos”.
Conapred pidió al legislador un informe sobre lo sucedido, pero éste negó haber incurrido en discriminación y no respondió, por lo que, como casi todos, evitó al Consejo después de incurrir en un acto de discriminación.

Un pilón
La directora del Instituto de la Mujer Guanajuatense, Luz María Ramírez Villalpando, declaró que “las mujeres que se tatúan y hacen perforaciones son un ejemplo claro de la pérdida de valores en la sociedad”.
Así, que, como verán, joyitas nos sobran.