Jardiel Palomec · 21 de mayo de 2017
[contextly_sidebar id=”t5Ba4jXYkaw9AGEd043Embc4Zqu2R1pl”]“¿Están listos para tomar apuntes de la receta de la tinga? A ver, anoten los ingredientes”. Era 1967 y Chepina Peralta comenzaba su carrera frente a las cámaras de televisión, la estufa, las cacerolas y millones de televidentes. Ni chef, ni cocinera, en aquellos tiempos Chepina preparaba los alimentos como muchas amas de casa de la década de los 60: “por obligación”.
La primera conductora de un programa de televisión de cocina en América Latina recuerda esos años con risas pícaras, anécdotas íntimas y una voz que se quiebra de vez en cuando porque le conmueve viajar en el tiempo.
“En el momento en que yo escuchaba ‘Silencio. Cámara. Vamos al aire’ o se prendía el foco de ‘Grabando’ en el programa de radio yo sentía una sensación de gozo revuelto con responsabilidad”, cuenta Chepina Peralta. “El sentir que en ese momento llegaba a miles de casas y de personas… Sentía un gran respeto”.
En realidad no fueron miles de personas, sino millones. Con 7 mil 300 programas de televisión y 9 mil de radio, Chepina Peralta llegó a los hogares de 81 millones de personas.
El candor y la claridad de Chepina frente a las cámaras, esa facilidad para explicar una receta -desde los ingredientes hasta el procedimiento- y la familiaridad con la que se dirigía a sus televidentes la convirtieron en una mujer entrañable y muy importante en los medios de comunicación.
La conductora de Sal y Pimienta, el programa que se transmitía por Imevisión (cuando aún no existía TV Azteca), se dio cuenta del poder de los medios y de la responsabilidad que significaba estar frente a una cámara y hablarle a millones de hombres y mujeres.
Entonces decidió entrarle a la cocina en serio. Ya no sería solo una ama de casa que pretendía preparar alimentos en televisión durante 15 minutos. Sería una cocinera de verdad que aprendería de sus amigos chefs en cocinas, en aulas, viajes, cursos; absorbería la belleza y practicaría las técnicas de las cocinas mexicanas; se preocuparía por el tema de la salud y la nutrición y no se cansaría de comunicar este mensaje a sus televidentes: comer bien es importante.
Entre guisos, Chepina Peralta transmitía sus conocimientos de nutrición. Estaba y sigue convencida de que “la salud sale de la cocina” y “todas las enfermedades entran por el estómago”.
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