Lorena Ríos, Aline Corpus y Gabriel Orihuela · 27 de junio de 2025
Es verdad: la Inteligencia Artificial (IA) puede redactar tus correos, ayudarte a resumir libros enteros en pocas palabras, plasmar tu imaginación en pinturas o fotos, e incluso, asistirte para programar nuevas soluciones tecnológicas. Pero, ¿conoces el costo energético y medioambiental para el país en el que vives?
Como el resto de la información que hay en internet, la IA está albergada en grandes ubicaciones físicas llamadas Centros de Datos (CD), una especie de cajones con cientos de cables y circuitos, que trabajan infinidad de procesos electrónicos a la vez, los 365 días del año. El uso masivo de la tecnología está impulsando la creación de enormes CD que demandan cantidades abismales de energía a un ritmo acelerado.
Sí, esta infraestructura es necesaria para echar a andar los avances tecnológicos que definen nuestra cotidianidad: el autocorrector de Gmail, los videojuegos y servicios de streaming (reproducción de audio y video en tiempo real, sin necesidad de descarga), videollamadas, redes sociales, compras en línea. Pero, también estos Centros de Datos causan un impacto medioambiental.
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Era de esperarse que empresas como Google, Amazon Web Services (AWS) y Microsoft ya estén en nuestro país. Esta industria promete grandes beneficios para los mexicanos, como el arribo de millonarias inversiones, la creación de miles de empleos y la proveeduría de un internet más estable y seguro.
Sin embargo, hay un costo todavía desconocido, dada la opacidad con la que trabajan las empresas tecnológicas y la falta de transparencia por parte de los gobiernos en las regiones en donde se instalan.
En septiembre del 2022, en pleno clímax de una sequía nacional en los Países Bajos, una investigación periodística del diario Noordhollands Dagblad reveló que Microsoft consumía cuatro veces más agua de lo que la compañía había anunciado.
En México, dentro de los próximos cinco años, la energía que consumirán los Centros de Datos será equiparable a casi toda la energía nuclear que existe en el país. México se suma así a una tendencia mundial que está levantando alertas en el mundo.
Pero comencemos por saber, ¿qué es un Data Center o un Centro de Datos y qué papel juega en el vertiginoso desarrollo de la Inteligencia Artificial?
Para comenzar a entender la relación entre la IA y el aumento en capacidades de procesamiento de los Centros de Datos, imagina al “Comegalletas” de Plaza Sésamo, frente a una montaña infinita de galletas: no las mastica, no las saborea, simplemente las engulle con una urgencia insaciable.
Así, con la misma voracidad, es como los Centros de Datos consumen información, ya sea de fotos, videos, documentos, interacciones en redes sociales, registros médicos, información financiera o millones de palabras, imágenes y voces con las que entrenan a modelos de inteligencia artificial. Esto requiere grandes cantidades de energía. Mientras más crecen los modelos de inteligencia artificial, más “galletas” se consumen. Una consulta de Google con IA puede consumir hasta 30 veces más energía eléctrica que una consulta sin esta tecnología.
A nivel mundial, los Centros de Datos han existido desde la década de los 40. En América Latina, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) incorporó la primera computadora con este fin en 1958, la IBM 650, utilizada para la investigación, la enseñanza, y la administración. De noche, la computadora se rentaba para llevar los cálculos de instituciones como el Banco de México, Petróleos Mexicanos, Comisión Federal de Electricidad, entre otras, explicó Luis Pineda, investigador del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas de la UNAM.

Los centros de datos de bancos e instituciones públicas sí eran unas máquinas inmensas que consumían una cantidad de energía muy grande, añadió Pineda; sin embargo, aún eran pocas en el país. “Los centros de datos tradicionales en los sesentas y setentas consumían mucha energía, pero era comparable a otras industrias productivas, y no representaba una carga excepcional para el sistema eléctrico nacional”.
El panorama hoy en día es muy distinto. El número de usuarios de servicios digitales ha crecido al igual que los mismos servicios. Todo ello requiere Centros de Datos para funcionar.
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No todo Centro de Datos es igual. Existen los Enterprise, empresas que hospedan sus propios datos; los De Colocación, que rentan espacio, hardware y ancho de banda, entre otros servicios a empresas; los Edge, que son pequeños y se encuentran más cerca de los usuarios finales de sus servicios: y los de Hiperescala, un centro de datos masivo diseñado para cargas de trabajo a gran magnitud, tales como entrenar a la IA y operar los servicios de la nube.
El sector ha crecido tanto que, desde hace un poco más de dos años, para representar sus intereses fue creada la Asociación Mexicana de Data Centers (MEXDC). Esta institución tiene registrados más de 100 centros de datos de colocación e hiperescala en México.
Hasta ahora, la mayoría se ha instalado en El Bajío, en particular, en el estado de Querétaro. Otras ciudades como Monterrey, en Nuevo León, y Guadalajara, en Jalisco, también se están posicionando como hubs.
“Hoy tenemos una demanda tremenda. Hay muchísimas, cientos de empresas que quieren llegar a México a almacenar sus datos y en este momento no está construida la infraestructura, la estamos construyendo”, reconoció Adriana Rivera, directora ejecutiva de la MEXDC.
El reporte “Viva la Data: The Growth in Mexico”, dado a conocer en 2023 por TecEx, una consultora para las empresas que quieren trasladar su tecnología a otras naciones, cita que informes recientes ubican la inversión en este sector en México en el orden de los 1 mil 150 millones de dólares para 2028, cantidad comparable a los capitales extranjeros que atrajo la minería el año pasado y superior a la del comercio al por menor.
No hay una cifra exacta de centros de datos en México, pero sí un estimado de su capacidad energética. Según la MEXDC, en el país hay instalados 235 megawatts (MW) en diversos Centros de Datos, y otros 74 MW están en construcción, en total 309 MW de potencia.
Por su parte, el Secretario de Desarrollo Sustentable de Querétaro, Marco Antonio del Prete, afirma que tan sólo en esa entidad hay entre 15 y 18 centros de datos con una capacidad informática de alrededor 200 MW, a los que se sumarían otros 300 o 400 adicionales, en un mediano plazo.
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La MEXDC estima que para el 2030 los centros de datos tendrán una capacidad instalada de 1 mil 516 MW, es decir, es como si en la actualidad un solo sector acaparara casi toda la capacidad de la energía nuclear instalada en México, que es de alrededor de 1 mil 634 MW, según el documento “Capacidad instalada y generación de electricidad por sector y fuente de energía limpia”, de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

Este cúmulo de energía necesaria para el procesamiento que realizan los Centros de Datos se transforma en calor. Los servidores tienen que ser enfriados y para eso se necesita agua.
Pese al crecimiento exponencial de los Centros de Datos en los últimos años en México, se desconoce cuánta agua se requiere para enfriar esa capacidad de energía instalada.
“Los que son problemáticos son los centros de datos a hiperescala, que son los que se están creando ahorita”, explicó Ana Gaitán, abogada de la Red en Defensa de los Derechos Digitales, una organización mexicana dedicada a la defensa de los derechos humanos en el entorno digital.
Con ella coincide Michelle Lazcano Álvarez, docente del Cetys Universidad, certificada Salesforce AI Associate (estrategias para empresas con uso de IA), quien indicó que el consumo de agua de cada Centro de Datos depende de la región, o si son de hiperescala. Es decir, que no únicamente hay un solo “comegalletas”, sino cientos de ellos en un solo punto, usando entre 10 y 100 MW, y con grandes volúmenes de datos como Google, Amazon, Facebook, Microsoft, IBM, entre muchos otros.
“Usando un comparativo mundial, los Centros de Datos están consumiendo entre el 1 y el 3 % de la electricidad mundial”, refirió Lazcano.
Expertos en el sector de más de trece países esperan que el 43 % de todos los nuevos centros de datos en los próximos cinco años se destinarán a la IA, según una encuesta realizada por Cenia, una empresa de tecnología y estrategia de redes y Censuswide.
“La inteligencia generativa sí está poniendo una carga al medioambiente, que no habíamos tenido antes, porque ya no es una cuestión de centros en particular que se ven como industrias particulares, sino es una cuestión de infraestructura a nivel de país”, dijo Pineda, el investigador de la UNAM.
La Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés), proyecta que la demanda energética de los centros de datos a nivel global se duplicará para el 2030 alcanzando cerca de mil terawatt-horas, equivalente a poco más del consumo de energía eléctrica de Japón.
Lazcano comentó que incluso hay preocupación en las grandes compañías.
“Es tanta la preocupación”, explicó, “que hubo pruebas de Microsoft para colocar los servidores debajo del mar (en Escocia, en el 2018) para no gastar en enfriamiento”. En junio del 2024, la compañía confirmó a Data Center Dynamics que desechó la idea.
Aunque representantes de la industria y los gobiernos niegan que los Centros de Datos requieran cantidades exorbitantes del líquido necesario para enfriar a los servidores que albergan, la información que se hace pública es tan poca que los activistas insisten en que éste es uno de los riesgos de la llegada de los Centros de Datos de hiperescala.
A medida que aumenta nuestro uso y dependencia en distintas tecnologías, tener Centros de Datos físicamente cerca se vuelve indispensable, pues reduce la latencia, es decir, los microsegundos que tarda alguna aplicación en abrir, descargar, o en visualizar un video en tiempo real.
A mayor distancia física entre el centro de datos y los consumidores de un contenido, mayor es la latencia. Los servicios de alto consumo en ancho de banda, por ejemplo, el streaming, servicios de nube para alta transaccionalidad en banca y otros mercados necesitan esa baja latencia y, por lo tanto, tenerlos cerca ya no sólo es por un tema regulatorio, sino por un tema de eficiencia, explicó Pablo Corona, presidente de la Asociación de Internet México.
Pese al boom de los Centros de Datos en México y al optimismo empresarial y político, el abogado Juan Valente Mérida, experto del Cetys Universidad en derecho corporativo y digital, refirió que no hay regulación ni para la IA ni para los Centros de Datos.
“Es un terreno baldío”, admitió el maestro Alonso Tamez Velez, Secretario Técnico de la Comisión de Inteligencia Artificial del Senado, creada apenas en septiembre del año pasado.
*Este reportaje se realizó como parte del programa de mentoría “Periodismo sobre ética de la IA, datos y derechos digitales” de la Fundación Thomson Reuters.