Alfredo Maza · 28 de septiembre de 2026
En el marco del 12 aniversario de la desaparición forzada de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos”, la Secretaría de Gobernación (Segob) y la Fiscalía General de la República (FGR) presentaron avances clave en la nueva investigación del caso Ayotzinapa y los hechos ocurridos en Iguala.
Tras descartar científicamente la denominada “verdad histórica” —que pretendía sostener que todos los normalistas fueron incinerados en el basurero de Cocula—, las autoridades federales informaron que las nuevas pesquisas se articulan a partir de pruebas de georreferenciación y el análisis de redes de comunicación entre la delincuencia organizada, corporaciones policiales y administradores de servicios funerarios
Durante la conferencia de prensa, el fiscal Mauricio Pazarán, titular de la Unidad Especial de Investigación y Litigación para el Caso Ayotzinapa (UEILCA), detalló que la principal línea de investigación sobre el Semefo profundiza en un esquema de irregularidades detectado en Iguala.
En este entramado, el propietario de la funeraria “El Ángel”, uno de los lugares investigados actualmente, presuntamente contaba también con la concesión para operar el Semefo y la administración del crematorio local.
Durante las actuaciones, las autoridades localizaron certificados de defunción firmados y sellados en blanco, además de identificar que la noche de los hechos existieron comunicaciones telefónicas entre personal de la funeraria y del Semefo con integrantes de la delincuencia organizada señalados de participar en la desaparición de los estudiantes, así como con personas del sector salud.

Por ejemplo, del reanálisis de telefonía realizado por la UEILCA se identificó interacciones directas la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014 entre integrantes del grupo delictivo Guerreros Unidos —incluidos los presuntos líderes con los alias “El Chucky”, “El Gaby” y “El Gusano”— y el empresario Rodolfo N., dueño de la Funeraria “El Ángel” y Funerales Económicos Rueda en Iguala.
El rastreo de llamadas reveló que Rodolfo N. sostuvo a su vez ocho comunicaciones durante esa misma madrugada con Irving N., entonces estudiante y colaborador del establecimiento, quien también registró llamadas directas con los mismos mandos de Guerreros Unidos.
Las investigaciones cuentan con declaraciones de tres testigos, entre ellos el testigo con clave “Neto”, quien declaró que las bolsas eran trasladadas al punto del Semefo y que la operación posterior sobre los restos correspondía a los elementos de la funeraria.
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Como resultado de estas actuaciones, la FGR obtuvo 20 órdenes de aprehensión, ejecutando la detención de Rodolfo N., su hijo Rodolfo Rueda, policías municipales y colaboradores del establecimiento funerario por sus nexos con la organización criminal.
En relación con las comunicaciones, la FGR ha analizado más de 80 mil cruces de sábanas telefónicas. La información obtenida se contrasta con el expediente para sustentar acciones penales contra objetivos específicos involucrados en la desaparición de los estudiantes.
Los datos técnicos presentados en el informe detallan cuatro casos específicos de teléfonos de estudiantes que registraron un uso posterior.
En el primer caso, correspondiente al estudiante Jorge Antonio Tizapa Legideño, se identificó que Mauro N., exservidor público en Iguala, utilizó el aparato telefónico del normalista en el periodo comprendido del 23 al 25 de octubre de 2014 (a casi un mes de los hechos).

A partir de este elemento objetivo de prueba y diversas declaraciones testimoniales, el 25 de agosto de 2026 la Jueza Segundo de Distrito en Materia Penal en el Estado de México libró una orden de aprehensión contra Mauro N. por los delitos de delincuencia organizada y desaparición forzada. La investigación continúa abierta para identificar a otras personas que hayan hecho uso del dispositivo.
En un segundo caso, el del estudiante Jorge Aníbal Cruz Mendoza, se identificó que su dispositivo telefónico fue utilizado el 30 de septiembre de 2014 por un policía municipal de Iguala. Posteriormente, el mismo teléfono fue operado por la pareja sentimental de dicho agente.
Las pruebas confirmaron que este policía municipal laboró activamente la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014, lo que lo relaciona directamente con la posesión del teléfono del estudiante y su posible participación en la detención y desaparición.
En un tercer caso, se hizo referencia a la línea de Israel Caballero Sánchez, cuyo equipo celular fue activado con posterioridad a su desaparición y utilizado por la esposa de un exservidor público municipal adscrito a la Barandilla de Iguala que se encontraba en funciones el día de los hechos.
El rastreo de este aparato reforzó de manera directa la línea de investigación sobre el traslado y permanencia de parte de los normalistas en las instalaciones de la Barandilla municipal.
Finalmente, al estudiar la línea telefónica del estudiante Julio César Mondragón Fontes, en agosto de 2025 el reanálisis telefónico reveló que Rodolfo N. (propietario de la funeraria El Ángel y operador del Semefo de Iguala) utilizó el equipo telefónico del normalista el 4 de octubre de 2014.
La ubicación de este teléfono en manos del empresario funerario fortaleció los indicios contra el personal de las funerarias, lo que derivó en el cateo a la funeraria El Ángel en octubre de 2025 y en la posterior vinculación a proceso de los implicados.
Respecto a la responsabilidad de exfuncionarios federales, el subsecretario de Derechos Humanos de la Segob, Arturo Medina, informó que se mantienen procesos penales contra cinco exservidores públicos de la extinta Procuraduría General de la República (PGR), entre ellos el extitular Jesús Murillo Karam y Gualberto N., exdirector del área de secuestros.
En cuanto a la solicitud de las familias para revisar los folios de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Segob confirmó que, tras una revisión minuciosa ordenada por la presidenta Claudia Sheinbaum en 2024, se determinó que la dependencia militar ya había entregado toda la información disponible en sus archivos.
Finalmente, aseguró que la revisión de las líneas celulares y las inspecciones a los servicios funerarios serán parte de los 5 objetivos prioritarios de la nueva estrategia.
Finalmente, en el rubro de atención a las familias, las autoridades federales aseguraron que la presidenta Claudia Sheinbaum ha sostenido ocho reuniones directas con las madres y padres de los 43 normalistas.
A estos encuentros se suman 12 reuniones de trabajo encabezadas por la Subsecretaría de Derechos Humanos, Población y Migración, la secretaría técnica de la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia (CoVAJ), la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) y el fiscal del caso.