Los carteles del Gran Om: arte revolucionario al servicio de los movimientos sociales

Redacción Animal Político · 23 de julio de 2025

Los carteles del Gran Om: arte revolucionario al servicio de los movimientos sociales

En lo que antes fue un edificio de oficinas del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI), integrantes de la comunidad otomí mantienen una toma en exigencia de vivienda desde octubre de 2020, lo que ha convertido el sitio en un espacio de activismo en el que diversos movimientos sociales encuentran lugar y apoyo.

“Decidimos venir a tomar este inmueble porque ya estamos cansados de que no nos quieran atender, que no nos quieran escuchar y que siempre nos dejen en el olvido, porque nosotros como comunidad otomí no somos nada para ellos”, explica Joaquina, originaria de Santiago Mexquititlán, en el estado de Querétaro.

Joaquina recuerda que aquél 12 de octubre, al entrar en el edificio, se encontraron varias vitrinas y escritorios adornados con ‘muñecas Lele‘, artesanías elaboradas por mujeres otomíes, a quienes esta misma institución había ignorado en diversas ocasiones.

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Foto: Silvana Flores

 

Actualmente, el inmueble sigue lleno de muñecas, aunque ahora su vestimenta no es colorida, sino negra con rojo, y expresa consignas políticas a favor del pueblo otomí y las comunidades del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). En las paredes, carteles a favor de diversas causas dan cuenta de la pluralidad de movimientos que los han acompañado y que encuentran en este espacio un centro para planear y difundir sus activismos.

Los carteles con los que se han tapizado los muros interiores y exteriores del edificio son, en su mayoría, productos elaborados por el taller Gran Om, que define su trabajo como “arte al servicio de los movimientos sociales” y que ha apostado a la gráfica como herramienta de propaganda.

En uno de ellos se promueve la lucha del pueblo otomí con una muñeca. Joaquina lo mira y señala: “No somos una pieza decorativa, y estos carteles representan mucho para nosotros porque lo comunican, igual que hablan de otras luchas de grupos que seguimos caminando juntos”.

Filiberto, también integrante de la comunidad otomí, destaca que el arte ha sido muy importante para la comunicación de sus mensajes, “porque con las imágenes y las pocas palabras que plasma en los carteles dice muchas cosas y esto nos ha llevado incluso a que la lucha trascienda en otros países, porque a la gente le gustan mucho y se acerca a preguntar por ellos”.

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“Vemos estos carteles en muchos lados, y a través de ellos van llegando personas a las que les gusta el arte y en ocasiones desconocían la resistencia de las comunidades, pero después de conocer todo el trabajo se solidarizan con los pueblos”, y al mismo tiempo, afirma, “representan nuestra lucha”.

Gran Om: un proyecto de “propaganda y conciencia”

El proyecto del Gran Om comenzó en 2006, cuando Omar Inzunza, fundador del estudio, realizó un cartel en apoyo al movimiento de San Salvador Atenco, luego de los actos de represión contra los pobladores en los que fueron torturados por participar en una protesta en defensa de su territorio.

A partir de entonces, comenzó a experimentar con el diseño y en 2010 fundó el estudio Gran Om, que al día de hoy ha elaborado más de mil carteles con una gráfica inspirada en el grabado, en los que va impreso “nuestro compromiso de activismo que busca llevar más lejos el impacto de los movimientos desde la estética”, indica Omar.

Al inicio “no necesariamente estábamos involucrados en el diseño o el arte, sino estábamos interesados en los procesos sociales. Yo tuve mucho acercamiento con el zapatismo por los años que viví en Chiapas, y fueron para mí como una universidad en términos humanistas; fue un proceso de aprender, entender, escuchar y observar para tratar de absorber lo más que se podía, y fue cuando ocurrió lo de Atenco que reflexioné sobre cómo estaba reaccionando la comunidad artística alrededor de lo que había pasado”, platica.

“Vengo de una formación de cine, antes me dedicaba a los medios audiovisuales, pero la lucha social para mí es un tema relevante, entonces decidí tomar distancia sobre la industria y enfocarme más a este proyecto de ‘videoclip y discurso’ en el que hacemos piezas con canciones originales acerca de algún tema de relevancia social”, detalla Inzunza. Posteriormente, este trabajo revolucionó su formato al cartel “de propaganda y conciencia”.

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Foto: Silvana Flores

 

“El formato de cartel siempre fue relevante para mí, y es un formato que va a sobrevivir las próximas décadas. Desde el principio la intención fue sacar a propaganda a la calle, que esté al alcance de las personas, y lo que hacemos es arte de servicio para los movimientos“, declara el diseñador, quien expone que a partir de la estética “intentamos hacer que la gente voltee a ver y diga “qué chido está esto, a ver de qué se trata”, y que se lleven un poco del mensaje de la lucha, y con ese atractivo alcanzar cada vez a más personas”.

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Omar explica que los carteles para protestas son solicitados al estudio a través de redes sociales, y luego considerando la premura de la petición y la causa que se defiende deciden qué trabajos aceptan, “y ha habido casos en los que hemos apoyado a movimientos con los que personalmente no coincidimos del todo, pero tenemos un compromiso contundente con las luchas, y es por eso que nos sumamos y participamos independientemente de nuestra postura”.

Los carteles que se elaboran para acompañar movimientos sociales se donan, o se cobra por ellos una cuota simbólica, y para financiar todo el proyecto cuentan con una tienda en línea en la que se pueden comprar algunos de los carteles diseñados por el Gran Om.

El cartel como formato artístico “útil, que no sólo se vea bonito”

Fernando Ponce se inició en las artes gráficas como grafitero, bajo el seudónimo de ‘Kloer’, “pero como no siempre se puede pintar en la calle, empecé a aprender sobre lo digital, y pasando el terremoto de 2017 me contactó Omar para hacer una colaboración”.

“Así fue como conocí al Gran Om y empezamos a trabajar… y para mí fue un impacto muy grande darme cuenta de lo que era la lucha social, porque yo venía de un ambiente totalmente externo, y nunca me imaginé que iba a llegar a ser uno de los brazos gráficos de los movimientos”, comenta.

“Aunque nos dedicamos a hacer otras cosas, nuestra principal razón es hacer gráfica social, y para mí ha sido una sorpresa muy agradable, saber que estamos ayudando a muchas personas, y en los siete años que llevo en el proyecto estoy muy contento porque he aprendido demasiado”, expresa el artista, y apunta que “cuando nosotros damos nuestro arte en apoyo de los demás, se podría pensar que no recibimos nada, sobre todo en lo económico, pero la verdad es que lo hacemos de todo corazón”.

Kloer subraya que “a fin de cuentas, la finalidad del arte es hacerlo útil para expresar las ideas y no sólo que se vea bonito. Los artistas se han olvidado de la calle y de la gente de a pie, pero los carteles funcionan mucho para difundir mensajes y que las personas se enteren de cosas que tal vez no sabían… es el inicio de algo”.

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Foto: Silvana Flores

 

Sobre el estilo que caracteriza los carteles del Gran Om, el artista platica que aprendió grabado en el estado de Oaxaca, y luego trasladó esa gráfica a lo digital: “Los movimientos sociales llegan con sus ideas y nosotros les ayudamos a sintetizarlas para que el mensaje que se transmite sea claro y directo, y sobre eso se trabaja la imagen”, explica.

Entre los carteles diseñados por Kloer está el de la muñeca que acompaña la lucha del pueblo otomí, el cual, dice orgulloso, ha podido ver pegado en las paredes de diferentes calles, junto con otras de las piezas de su autoría, incluso fuera de México.

“El papel del Gran Om y otros artistas ha sido determinante para las luchas”

Para Diego García, activista que acompaña la lucha de la comunidad otomí, el antes edificio del INPI –hoy llamado Casa de los Pueblos Samir Flores Soberanes– es un espacio y resistencia en el que se puede apreciar cómo “el papel del Gran Om y otros artistas ha sido determinante para las luchas”.

“Aquí han estado las madres y padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa, han venido delegaciones de otros países a conocer y participar en la resistencia de los pueblos… es un espacio de lucha contra el olvido, que se ha visibilizado en esta forma gráfica”, enfatiza el activista.

“Es un trabajo en el que está muy vinculado el pensamiento con el pincel y la pluma, cuando les planteamos algo los artistas lo reflejan también como una forma de protesta y resistencia, con un cartel, en una ciudad donde la cuestión mediática es totalmente absorbente y parece imposible competir con los medios masivos. Para nosotros esto es una forma de abrir grietas, abrir caminos y seguir haciendo visibles las causas”, remarca García.

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Foto: Silvana Flores

 

Omar Inzunza, por su parte, reflexiona: “Hemos hecho un proyecto de colectividad, vamos caminando juntos y tenemos un compromiso de seguir haciendo propaganda para movimientos sociales hasta donde tengamos energía y fuerza”.

*Este reportaje es parte de la serie “Artivismo: o cómo el arte puede ser un agente de transformación social”, que presenta Animal Político.