Visitantes <i>desbordan</i> Veracruz <br />para disfrutar del Carnaval

Abenamar Sánchez · 6 de marzo de 2011

Visitantes <i>desbordan</i> Veracruz <br />para disfrutar del Carnaval

Veracruz, Veracruz.- Dicen los veracruzanos que ellos son la clave de su Carnaval, y eso está por verse aquí en el bulevar que bordea las playas del Puerto. –El carnaval es la gente, porque ¡Así es nuestra vida!–

Salomón Chávez Martínez, director artístico y de logística del Carnaval 2011, alzó emocionado la voz al coronar su frase con el slogan de la fiesta.

Daniel Rergis, quien fuera el rey del carnaval en 1982 y el hombre que hizo pareja de baile con la actriz mexicana María Rojo en la película El Danzón, dirá al rato que el carnaval es la alegría misma de Veracruz.

A ambos el ambiente de jolgorio parece darles la razón: el bulevar Manuel Ávila Camacho, que a lo largo de más de cinco kilómetros se abre paso entre el mar y los altos edificios de restaurantes, hoteles, oficinas o departamentos, bulle de gente.

Se estima que las personas que han venido de fuera esta vez para disfrutar del carnaval en este puerto, en el Golfo de México, superan en un 100% a la población de un poco más de 500 mil habitantes.

Los hoteles están sobreocupados. Los dueños o administradores de algunos han ideado el plan de hospedar a tres o cuatro personas en una habitación sencilla, seis u ocho en una habitación doble, para así triplicar o cuadruplicar el costo.

En los hostales económicos, que se mezclan entre las 125 mil edificaciones de la ciudad, una habitación de 300 pesos puede llegar a costar hasta mil 200 pesos. Encontrar una, es casi imposible: implica una incierta caminata de varios kilómetros.

En la hora del desayuno algunas personas que no consiguieron habitación la noche anterior aún dormían cubiertas con ligeras frazadas sobre alguna acera o muros rompeolas, pero ahora la gente se agita bajo el rumor de la fiesta…y del agua.

A un costado de la vía, unas señoras de la tercera edad se esfuerzan por imprimir, al ritmo de la rumba, agilidad a sus movimientos. Se mueven lentas, pero ellas dicen no estar cansadas y que tampoco necesitan de ensayos previos para recorrer bailando los más de cinco kilómetros.

–Venir al Carnaval no se necesita de ensayos, sólo hay que liberarse –dice una de ellas, casi a gritos para dejarse oír entre el rifirrafe de cumbias, salsa, son, electrónica y claxonazos de carros alegóricos: participan unos 60 esta vez. –Sólo hay que liberarse para la alegría.

Liberación –ha dicho Salomón Chávez Martínez, quien lleva más de 50 años participando como organizador— es una de las causas del nacimiento del Carnaval en Veracruz, la ciudad, ahora con un área de más de 200 kilómetros cuadrados, que fundó Hernán Cortés en 1519.

Hubo años, en la época de la Colonia, según Chávez Martínez, en que sólo era un día de Carnaval y éste era cuando los patrones liberaban a los esclavos para que salieran a divertirse. De ahí vino el Carnaval que se formalizó en 1925 y empezó a cobrar notoriedad como El Carnaval de Veracruz.

Esta es la edición 87, con José Antonio Montenegro Godínez como Rey y Aida Karina como la Reina. Cada uno ingresó un promedio de 200 mil pesos por los votos que les dio el triunfo ante los otros aspirantes a la realeza.

Durante el proceso de elección, los apoyadores de cada candidato acuden al comité organizador del Carnaval y compran votos. Éstos llegaron a costar antes un peso, pero esta vez cada uno costó veinte veces más.

El Carnaval es dinero. Su organización en Veracruz, a decir de Salomón Chávez Martínez, puede llegar a costar lo que un carro alegórico del Tazón de la Rosas que llega alcanzar los 2 millones de dólares en EU.

Siempre ha sido dinero: por ejemplo, en 1974, María Felix, La Doña, les cobró 5 mil dólares por su presencia en el acto de coronación, que no duró más de una hora. “…una hora, y se fue”, dice la información histórica de los propios organizadores del evento.

La Doña se marchó no sin antes elogiar a Antonio Flores Rentería, hombre avecindado en el Distrito Federal, quien durante 50 años fungió como Bastonero Real en el Carnaval de Veracruz, pagando sus propios trajes y demás gastos.

“Siempre viene a cooperar desinteresadamente con el mejor carnaval del mundo”, elogió quien poco más de dos décadas antes había sido la pareja de uno de los artistas del mismo estado, el compositor Agustín Lara.

Esas y otras anécdotas, como la repentina desaparición de la reconocida personificación de Mahatma Ghandi o la negativa de una reina saliente para subir al escenario y coronar a quien la suplía, son parte de los anales de un carnaval que se celebra a 400 kilómetros del Distrito Federal, en una ciudad que da nombre al estado al que pertenece junto con 211 municipios más y orgullo a los que este día ya empiezan a desfilar.

Te lo digo, somos el carnaval –grita la mujer, la del grupo de la tercera edad, y se van bailando.