Dulce Ramos · 19 de julio de 2012
La Jornada publica que ya sea por atemperar vacíos emocionales, por cubrir apariencias, por diversión o simplemente por conseguir la satisfacción que no saben dar sus parejas, muchas mujeres se han convertido en consumidoras de este servicio, subvirtiendo la idea que ellas no lo necesitan.
La inercia de una cultura sexual en la que todavía domina el miedo a experimentar y a ser empieza a cambiar poco a poco, según especialistas y sexoservidores.
Juan Luis Álvarez Gayou, director general del Instituto Mexicano de Sexología, coincidió en que la emancipación femenina va a pasos agigantados, y una muestra indirecta de ello –no la única– es que ellas también se vuelvan consumidoras de un servicio que estaba supuestamente reservado para los hombres.
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