Michel Olguín y Diana Rojas // UNAM Global · 27 de agosto de 2017
[contextly_sidebar id=”XjOKgiS5fyiDLsmtc2L19C5KPI4zHHN6″]El cacao era muy preciado en la cultura maya, quienes lo asociaban con el simbolismo del inframundo por necesitar la sombra del cacahuananche para crecer, explicó Tomás Pérez Suárez, investigador del Instituto de Investigaciones Filológicas.
De acuerdo con el investigador perteneciente al Centro de Estudios Mayas, la palabra original de cacahuananche sería cacáhuatl (cacao) y nantzin (madre), así, su nombre significa la madre del cacao.
En el pensamiento mesoamericano esto no implica que sea malo por representar lo nocturno, sino al contrario, la noche y el día se complementan, no existe esa dicotomía como en el pensamiento occidental, destacó el experto, quien asegura que el cacao se complementa con el maíz, relacionado con el día, por crecer en milpas abiertas con la radiación solar.
Pérez Suárez señaló que existen al menos 22 especies de cacao, donde la gran mayoría habita en el norte de la amazonia y el río Orinoco, entre Venezuela, Colombia, Ecuador y una parte de Brasil.
En Mesoamérica, existen sólo dos variedades, el theobroma bicolor y el theobroma cacao, éste último es el comercializado mundialmente, enfatizó.
El investigador asegura que los mayas fueron los primeros en domesticar el cacao y posiblemente lo expandieron por toda la región hasta llegar al altiplano de Teotihuacán, ya que regularmente, esta planta crece en zonas tropicales húmedas, no se da en tierras altas y por ello era tan preciada entre los mayas.
Una de las grandes virtudes del cacao, indicó el investigador, es que contiene teobromina, un alcaloide estimulante de la producción de endorfinas, sustancia que brinda felicidad. Por tal motivo, algunos lo utilizan como antidepresivo.
En cuanto a la palabra chocolate, el arqueólogo narró que apareció a finales del siglo XVI y principios del XVII. Su origen podría provenir del maya chocol, que significa revuelto o caliente, y del náhuatl atl, con traducción de agua. Así, su traducción sería agua revuelta o caliente.
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Existe poca información sobre cómo se usaba el cacao en los rituales mayas, pero, según el investigador, esta presente en contextos funerarios.
De hecho, una de las vasijas más bellas encontradas por los investigadores es conocida como La Chocolatera proveniente de una tumba llamada Río Azul, ubicada al noreste de Petén, detalló.
La Chocolatera es un vaso que estaba cerrado herméticamente, y en su tapa tenía una inscripción jeroglífica con la leyenda, “esta es su vasija para su fresca bebida de cacao”.
A partir de estos hallazgos, se encontraron en muchas otras tumbas jarros de este tipo, donde lo importante era su contenido.
En otro contexto, solía aparecer en vasijas donde se narraba una celebración tomando cacao. Al parecer, era bastante frecuente en la corte.
En tanto que en el imperio medica se daba como tributos a los militares, concluyó.