Redacción Animal Político · 13 de mayo de 2026
Este miércoles la Secretaría de Marina hundió de forma controlada el buque ARM Onjuku, donado por Japón en 1977, a aproximadamente 15 millas náuticas (27.8 kilómetros) al este de la costa del Mezquital, Tamaulipas, cumpliendo así con su última misión.
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La titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Alicia Bárcena, quien estuvo presente durante el hundimiento, explicó que el casco de este buque se convertirá en la morada para los arrecifes, proveyendo un hábitat, refugio y crecimiento de flora y fauna marina.
Estos ecosistemas marinos albergan el 25 % de la biodiversidad marina, protegen las costas de la erosión, sostienen pesquerías y son clave para el equilibrio climático, según explicó la funcionaria.

Por ese motivo, la Armada de México forma parte del programa para el desarrollo de cuatro Sistemas Arrecifales Artificiales, que se realiza en las aguas de Sonora, Tamaulipas, Michoacán y Colima, aportando a la sostenibilidad y la protección ambiental con las embarcaciones que completaron su vida útil.
Tras más de 40 años de servicio, el exbuque “Onjuku”, que fue construido por Uchida Shipbuilding, Co. Ltd. Ise Japón, y cuyo nombre puede traducirse como “lugar de morada o lugar de descanso”, fue hundido vía remota.

Desde el buque ARM “Papaloapan” (A-411) las autoridades activaron explosivos con radiofrecuencias, los cuales fueron colocados estratégicamente para crear seis vías de agua.
Una vez que llegó al fondo marino, se colocó un señalamiento para mantener la seguridad de la navegación.

Previo a que completara la última misión, el buque Onjuku recibió un proceso de limpieza y acondicionamiento.
La Profepa certificó que se le retirara el cableado y maquinaria, así como que se completara la limpieza y descontaminación de cubiertas, tanques, tuberías, compartimientos y otros residuos.
Esta limpieza se hizo para asegurarse de que, al incorporarse al lecho marino, no represente ningún riesgo al medio ambiente.

Cada etapa fue supervisada por el Comité Interinstitucional, que garantizó el cumplimiento ambiental y definió la zona segura para el hundimiento.
“Gracias a esto transformamos una unidad naval en un pulmón para el océano, brindando un entorno seguro donde la biodiversidad marina pueda prosperar”, señaló la Secretaria de Marina en una publicación de redes sociales.