Dulce Ramos · 24 de febrero de 2012
Ayer, el diario local El Mundo de Córdoba reveló que tras décadas de haber albergado la biblioteca municipal, la planta alta del kiosco de Fortín había sido convertida en un bar de lujo operado por el gobierno municipal, cuyas ganancias buscan destinarse a la oficina local para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) local.

Ante la información, el gobierno municipal aclaró que la biblioteca no desapareció y que sólo cambió de ubicación, mientras que el kiosko, al ser un sitio administrado por el municipio, puede ser utilizado por éste con los fines que mejor considere. La decisión fue abrir un bar “familiar”, como el propio alcalde César Torrecilla Ramos explicó al mismo medio.

Con el “Bar Gardenias”, como se llama el sitio, Torrecilla Ramos explicó que busca darle desarrollo a El Fortín, pues, asegura, “viene a darle calidad e imagen turística internacional y nacional a los fortinenses”.
El alcalde también precisó que no está infringiendo la ley, pues el kiosko es parte de los activos del ayuntamiento y “todos los documentos están en regla, en el sentido de Comercio y para efecto de expedición de permisos.”
Asimismo manifestó que al asunto se ha malentendido, pues “quien quiera se toma una copa de vino, pero nada más. Ahí no van personas a embriagarse, ni nada por el estilo, sólo van a convivir, a tomar una buena cena como se hace en Los Portales de Córdoba o en cualquier otro lugar”.
Pese a las críticas, adelantó que no cerrará el bar, “nosotros no vamos a ceder, ni mucho menos a claudicar. Este lugar nunca va a ser un antro, es un espacio familiar que está garantizado el servicio de primer nivel”, dijo.
Ayer, ediles de los tres principales partidos, emitieron una postura respecto al uso que se le dio al kiosko del Fortín.
El perredista Carlos Eusebio Danés, regidor quinto, consideró que no se le debe dar una connotación de maldad: “Ahí te puedas tomar una cerveza con tus alimentos o un buen vino, la finalidad es con el afán de ayudar”.
Por su parte, el panista Israel Zilli Beristain, regidor tercero, afirmó que siempre ha estado contra el establecimiento del bar, pues “es un lugar público en donde hay niños jugando”.
Mientras que, Diego Mendoza Nava, regidor primero del PRI, expresó que “no quiere decir que uno vaya precisamente a consumirlas (las bebidas alcohólicas). El kiosco es un espacio familiar que como tal se ha distinguido siempre, pero hay un libre albedrio para todos”.
*Con información de El Mundo de Córdoba.