Manu Ureste · 3 de diciembre de 2025
Yadira, una joven de 17 años originaria de Guadalajara —cuya identidad se protege—, recibió una oferta de trabajo a través de redes sociales y viajó a Querétaro para una supuesta entrevista. Pero detrás de esa promesa había una red de trata: un grupo criminal la interceptó durante una escala en la Terminal del Norte, en Ciudad de México. Permaneció desaparecida varios días hasta que autoridades la localizaron y liberaron el 6 de abril.
El caso se repitió días después. El 17 de abril, Nadxielly Isabel, de Berriozábal, Chiapas, fue encontrada con vida en Juchitán, Oaxaca, tras pasar 14 días secuestrada al acudir a otra cita laboral falsa que le llegó vía Facebook.

El 6 de septiembre, dos adolescentes de 16 años fueron rescatados en Tabasco tras viajar desde el Estado de México. Esta vez, el reclutador no ofreció un falso empleo formal: utilizó la precariedad de los jóvenes para ganar su confianza con promesas de dinero, y una supuesta vida de “poder y respeto” al interior de un cártel.
Sebastián Menéndez, de 18 años, no tuvo la misma suerte. Originario de Veracruz y residente en Querétaro, recibió una supuesta oferta laboral bien remunerada. Tomó un autobús a Guadalajara; un Uber lo recogió en la central camionera y, de camino a Zapopan, se perdió la pista. Está desaparecido desde el 4 de septiembre. Su madre, Beatriz Uscanga, está convencida de que fue reclutado.
Todos cayeron en la misma red: gancho laboral, contacto digital, desaparición.
Todos cayeron en el algoritmo del crimen organizado.

Según datos de la Secretaría de Gobernación, hasta el 2 de diciembre se contabilizaban en México casi 7 mil niñas, niños, adolescentes y jóvenes de hasta 29 años desaparecidos en menos de un año. Otros 505 fueron localizados sin vida.
Juan Martín Pérez, coordinador de Tejiendo Redes Infancia, señala que hoy es imposible saber cuántos de esos casos están vinculados al reclutamiento —forzado, mediante engaños o voluntario— porque el delito no está tipificado en México. Aún así, episodios recientes como el hallazgo a principios de este 2025 del Rancho Izaguirre en Teuchitlán, Jalisco —un centro de adiestramiento vinculado al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) donde se encontraron cientos de zapatos y decenas de indicios de presencia juvenil— revelan la magnitud del fenómeno.
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Más allá del vacío legal, el consultor en ciberseguridad Carlos Ramírez Castañeda subraya que el reclutamiento digital está en clara expansión.
—En los dos mil se empezaba a ver que en algunas plataformas digitales había venta de pequeñas cantidades de estupefacientes; luego, anuncios rudimentarios de empleo, tipo segunda mano. Y ahora, desde la pandemia, especialmente en los últimos tres años, hay un boom de uso de redes, videojuegos y mensajería por parte del crimen organizado —explica.

Dentro de la amplia variedad de redes sociales, investigadores del Seminario sobre Violencia y Paz identificaron a TikTok como la favorita de los grupos criminales para el reclutamiento, especialmente para el Cártel Jalisco Nueva Generación: de 100 cuentas vinculadas a grupos delictivos que analizó el Seminario para el informe Nuevas Fronteras en el Reclutamiento Digital, algo más de la mitad, un 55 %, estaban al servicio de este grupo. Mientras que solo un 5.4 % hacían referencia al Cártel de Sinaloa y otro 5.4% al Cártel del Noroeste, los otros dos grupos más mencionados en TikTok con fines de reclutamiento.
Alejandra Arias es investigadora y colaboradora del Seminario sobre Violencia y Paz. En entrevista con Animal Político, explica que los grupos delictivos usan Tik Tok para dos fines principalmente.
Uno, para mostrar la “cotidianidad” criminal que, aprovechando la vulnerabilidad económica de millones de jóvenes en México, busca “impresionarlos” mostrándoles la parte “atractiva” del crimen organizado: la del dinero y el poder.
—Muestran videos de enfrentamientos y de su equipo táctico. Enseñan a hombres y mujeres con armas, chalecos antibalas con insignias de determinados cárteles, y las caravanas de pick ups marchando a campo abierto. Son videos con fines propagandísticos.

La otra finalidad para la que usan TikTok es la oferta de empleo. En algunos casos, se trata de ofertas falsas con salarios muy altos como gancho —unos 15 mil pesos semanales— dirigidas sobre todo a jóvenes, así como a exmilitares y expolicías. Y, en otros, se ofrece de manera prácticamente explícita trabajar “para la empresa” a cambio de un salario, hospedaje, ropa, entrenamiento militar, y la promesa de pertenecer a un grupo que los cuidará y los aceptará.
Preguntada por qué los cárteles prefieren TikTok frente a muchas otras redes sociales, la investigadora Alejandra Arias plantea, de nuevo, varios puntos.
En primer lugar, dice, porque TikTok es una red social “con una regulación y una moderación deficiente” y está más centrada en vigilar videos con contenidos políticos que delictivos. Además, esa vigilancia es fácil de burlar, por ejemplo, incluyendo la oferta laboral en los comentarios y no en la descripción de los videos o en el video en sí. También se emplean símbolos, hashtags y emojis, para burlar las normas de la comunidad digital.
—Nos dimos cuenta de que estos grupos utilizan un lenguaje que escondía las palabras —comenta Arias.
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Por ejemplo, en los videos se utilizan canciones de ciertos artistas y grupos para hacer alusión a uno u otro cártel —‘Los Cuatro de las Cuatro Letras’, de los Alegres del Barranco para hacer alusión al CJNG; o ‘El Señor Guzmán’ de El Komander en alusión al Cártel de Sinaloa—, para que así los usuarios sepan de qué grupo proviene la supuesta oferta de reclutamiento. Además se utilizan hashtags como #ElSeñorDeLosGallos —en referencia al líder del CJNG— y emojis como el de la pizza, que hacen referencia a una de las facciones del Cártel de Sinaloa, la chapiza.
Otro factor es que TikTok está teniendo un crecimiento muy acelerado en los últimos años, con una penetración de casi un 70% entre jóvenes de 16 y 24 años, de acuerdo con datos de Statista y el Digital 2024 Report. Es decir, TikTok ya está prácticamente a la par de otras redes sociales que llevan más años en el mercado, como Instagram (78% de penetración según el estudio).
—TikTok es una de las plataformas digitales favoritas de los niños, niñas y adolescentes, que están expuestos a un algoritmo con baja moderación, y eso es preocupante porque pueden caer más fácil en las garras del crimen organizado —subraya Alejandra Rivas.
—Por cifras, TikTok es la app que más está creciendo entre la juventud —recalca el experto en ciberseguridad Carlos Ramírez Castañeda—. Y, como tal, en esa plataforma están aumentando también mucho los anuncios con supuestas ofertas laborales y de trabajo fácil. Lo he notado muchísimo en zonas fronterizas, como Tijuana y Ciudad Juárez, en donde los reels muestran dinero y armas con mensajes del tipo: “necesito gente valiente, entrona. Escríbeme directo si quieres cambiar tu vida“.

Otro campo de batalla ‘digital’ donde los diferentes cárteles se disputan a la juventud mexicana es el de los videojuegos en línea. En plataformas como Roblox, Fortnite, o Call of Duty, los jóvenes juegan en línea y arman grupos en los que se pueden comunicar e interactuar de manera hablada.
—En esas plataformas, los reclutadores inician con la exploración básica para saber con quién vive el joven, si trabaja o estudia, si consume drogas, o si tiene problemas con los padres o la familia. Digamos, que no es un proceso donde llega cualquiera a un videojuego y dice: ‘soy del cártel tal y estamos reclutando’. No, se trata de un proceso en el que van poco a poco ganando la confianza de los jóvenes —expone Juan Martín Pérez, de Tejiendo Redes Infancia.
Una vez que se produce ese primer acercamiento, el experto explica que los reclutadores suelen proponer a los jóvenes que migren a aplicaciones de mensajería instantánea, sobre todo a Telegram y Discord, “que tienen una moderación menos estricta” para hablar e interactuar.
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Ahí se les hace ya la propuesta de algún supuesto empleo o la invitación a alguna fiesta, y también se les ofrecen obsequios digitales, como tarjetas para comprar videojuegos, o monedas digitales para comprar ropa, armas, o “skins” y otros accesorios para determinados juegos.
Los grupos delictivos también emplean a mujeres jóvenes y atractivas para ganarse la confianza de los jóvenes. Una práctica, dice Juan Martín, que han detectado sobre todo en Jalisco.
“Es una industria del reclutamiento”, advierte el investigador. “La guerra necesita soldados. Unos sirven para casas de seguridad, otros para tareas logísticas, otros —si tienen entrenamiento— para ser sicarios. También reclutan albañiles para construir, ingenieros para telecomunicaciones y mujeres adultas para servidumbre”.
Recientemente, el gobierno mexicano aprobó un impuesto del 8 % para los videojuegos considerados como violentos, que entrará en vigor a partir del 1 de enero de 2026. La presidenta Claudia Sheinbaum defendió la iniciativa al subrayar que se trata de una medida preventiva enfocada en proteger a los menores de los contenidos violentos.

Sin embargo, el experto en ciberseguridad Carlos Ramírez opina que medidas como elevar el precio de los videojuegos no tendrán un gran impacto en el problema del reclutamiento a través de redes sociales y videojuegos en línea.
—Resulta absurdo pensar que un videojuego por sí solo está generando que los jóvenes quieran reclutarse en un cártel —apunta—. Máxime, cuando estamos viendo que en algunas regiones del país los focos rojos por delitos están al alza y las calles están teñidas de sangre, propiciando que los jóvenes ya estén creciendo en un entorno marcado por la violencia.
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Preguntado acerca de qué otras políticas están implementando las autoridades mexicanas para combatir a los cárteles en el plano digital —tras el hallazgo del rancho Izaguirre y la detención de El Lastra y ‘El Coreano’, presuntos reclutadores del Cártel Jalisco, el titular de Seguridad Pública, Omar García Harfuch, anunció que desactivaron más de 200 cuentas ligadas al reclutamiento por parte del crimen organizado—, el experto en ciberseguridad lamenta que la actuación policial se ha ceñido casi exclusivamente en la prevención.
—Las policías cibernéticas en México son totalmente preventivas: se han limitado a sacar comunicados, diapositivas, y a hacer contenido multimedia preventivo en las escuelas. Pero no hay mayor investigación ni tampoco tienen capacidad reactiva frente a este fenómeno.
—Y personalmente creo —concluye el investigador—, que la violencia y el reclutamiento no se va a combatir encareciendo un videojuego que es una caja en un anaquel. Se va a combatir con prevención, sí, pero también con conocimiento, criterio y también con una mayor regulación efectiva.