Dulce Ramos · 7 de enero de 2013
La Arquidiócesis de México llamó a los diputados de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal “hipócritas” y fomentadores de la “cultura del crimen”, pues señala, a tráves de su editorial en el semanario Desde la fe, que por un lado, defienden la vida y derechos de los animales castigando con cuatro años de cárcel y multa a quienes los maltraten y, por el otro, “impunemente decidió ‘despenalizar el aborto’ antes de las 12 semanas de gestación”.
Asimismo, la Arquidiócesis llamó la atención sobre que en esta nueva Asamblea Legislativa “regresaron muchos de esos diputados que favorecen la cultura de la muerte en nuestra ciudad y que son parte de un conglomerado de falsos liberales que dicen proteger la vida, incluso la animal”, pero, criticó en el editorial,”para ellos la vida animal vale mucho, mucho, pero mucho más que la vida humana.”
La Arquidiócesis, encabezada por el cardenal Norberto Rivera Carrera, dice no estar contra el derecho animal y estar de acuerdo en que “toda vida debe de ser respetada” y concluye: “No deben olvidar nuestros legisladores que tener más compasión por la vida animal que por la vida humana, se convierte claramente en un acto de deshumanización”
Aquí el editorial completo:
Hace dos legislaturas, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), impunemente decidió “despenalizar el aborto” antes de las 12 semanas de gestación, desoyendo la voz y el clamor ciudadano para que se protegiera la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural, permitiendo así que se mate al ser humano en el vientre de su madre sin castigo alguno para su verdugo.
Luego hipócritamente reconoce la Vida Humana como bien jurídico tutelado y establece que hay delito de aborto si alguien mata a un niño en el vientre de su madre a partir de las 13 semanas de gestación, lo cual se estipula en el artículo 145 del Código Penal para el D.F., que prevé sanciones mínimas a escoger de 3 a 6 meses de prisión o de 100 a 300 días de trabajo a la comunidad para la mamá que decida terminar con la vida de su hijo a partir de las 13 semanas de embarazo hasta antes de que nazca, es decir cuando decida abortar.
A esta nueva Asamblea Legislativa regresaron muchos de esos diputados que favorecen la cultura de la muerte en nuestra ciudad y que son parte de un conglomerado de falsos liberales que dicen proteger la vida, incluso la animal, así pues como regalo de los “Herodes modernos” en pleno día de los inocentes en los que recordamos el terror que se vivió en tiempos de Jesús con la aniquilación por decreto de los recién nacidos, así los diputados de la ALDF no sólo no rectifican en su perversa legislación, sino que se regodean aprobando por unanimidad castigar “el maltrato animal”, dicen ellos bajo la premisa del valor al respeto a la vida de estos, y crearon un delito que dice que quien causa la muerte por maltrato o crueldad a un animal puede tener hasta 4 años de prisión y (o sea obligatoriamente) hasta 400 días de multa. Pero qué mundo tan al revés de nuestros flamantes diputados, pues matar un niño en gestación no lleva a más de 6 meses o un ratito de trabajo a la comunidad y maltratar animales hasta 4 años de cárcel y aparte la multa.
Uno de los diputados firmantes en el decreto, dijo que “con leyes como ésta, la ALDF se convierte en espejo de lo que está sucediendo en la sociedad, más consciente y despierta que ha entendido que lo único que diferencia a los seres humanos de los animales es el hecho de que podemos pensar y que somos conscientes de ello”, lo que le faltó decir al diputado es que para ellos la vida animal vale mucho, mucho, pero mucho más que la vida humana.
El Catecismo de la Iglesia Católica habla de los animales como criaturas de Dios, que con su simple existencia lo bendicen y le dan gloria, y también que los hombres les deben aprecio. Recuérdese con qué delicadeza trataban a los animales san Francisco de Asís y san Felipe Neri. Pero también dice que Dios confió los animales a la administración del que fue creado por Él, por tanto, es legítimo servirse de los animales para el alimento y la confección de vestidos.
Pero deja muy claro que es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y gastar sin necesidad sus vidas, como es también indigno invertir en ellos sumas que deberían más bien remediar la miseria de los hombres, que “se puede amar a los animales; pero no se puede desviar hacia ellos el afecto debido únicamente a los seres humanos”.
Así pues, estamos de acuerdo que toda vida debe de ser respetada, pero no deben olvidar nuestros legisladores que tener más compasión por la vida animal que por la vida humana, se convierte claramente en un acto de deshumanización.