Marcela Nochebuena · 4 de junio de 2025
En algún momento de su vida, Mags pensó que aceptar una orientación sexual que la hace parte de las poblaciones LGBTTIQ+ significaba que nunca llegaría a tener hijos. Incluso su mamá, relata ahora con cierta simpatía, dio por hecho que no sería gracias a ella que tendría nietos.
Hoy la vida le ha cambiado por completo, confiesa, aunque el camino no fue fácil todo el tiempo. El contexto y lugar donde finalmente le tocó convertirse en madre la sorprendieron cuando no encontró tantas barreras como las que le anticipaban los prejuicios sociales y los consecuentes miedos propios. Sin embargo, advierte que no siempre es igual, y alerta sobre posibles retrocesos.
“La verdad me siento superllena, me siento superplena; la verdad es que mucho tiempo yo guardé esa parte de mí, porque al momento de salir del clóset y decir que era lesbiana, todo el mundo asumió que yo no iba a ser mamá. Y llegó un punto en el que yo me lo creí también, y dije ‘no, pues no”, confiesa en entrevista.

Ella y Nicole, su pareja desde hace 7 años y medio, corrieron con mejor suerte que las miles de parejas del mismo sexo que hoy encuentran la legalidad para casarse en México, pero para las que querer bebés se convierte en un campo de batalla minado con diferentes formas de discriminación para registrar o adoptar infancias, según revela el informe “¡Todas las familias, todos los derechos! Un camino hacia la igualdad para las familias diversas en México!”.
Nicole y Mags encontraron ese camino poco después del periodo de pandemia, durante el cual habían intentado que una de las dos quedara embarazada. En ese año –2020– también se había conocido en Jalisco la noticia de la primera pareja de mujeres que adoptó, después de un proceso de cinco años.
Luego de tres intentos que no resultaron, no fue complicado para ellas mirar a la alternativa de la adopción, que siempre habían considerado viable incluso para tener un segundo hijo si quedaban embarazadas. “Realmente me daba más miedo la adopción por esto de ser LGBT”, admite Mags.
Se tomaron, sin embargo, una pausa de un año y medio, que aprovecharon para casarse en 2021. “Ya que nos casamos y todo, la verdad, muy honestamente, ya platicando mi esposa y yo, nos dimos cuenta de que nos daba mucho miedo ir a pedir información porque decíamos ‘¿y si nos dicen que no desde que llegamos?’ Ahí sí hubiera sido deprimente porque todo nuestro plan de familia se cae; íbamos muy estresadas”, recuerda.
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Cuando empezó 2023, como parte de sus propósitos de Año Nuevo y por una amiga que se los tomaba muy en serio, se propuso ser mamá ese año. Para mayo, todavía no había dado el primer paso. Un día por azar, Nicole y ella decidieron parar en el Hogar Cabañas, y la realidad las sorprendió. Les explicaron el proceso, “largo pero muy normal, más de paciencia”, describe. Mags incluso bromeó con Nicole respecto a que quizá la persona que informaba no intuía su relación marital y la creía una amiga solidaria.
Entonces, Mags dijo explícitamente que Nicole era su esposa. “Es lo mismo”, recibió como respuesta. El informe de All Out documenta que el de ellas pertenece a un porcentaje menor que los casos contrarios: 67 % de las familias diversas con hijes que respondieron la encuesta que se consigna en el documento afirman que han enfrentado prácticas discriminatorias al adoptarles o registrarles.
Esto se debe principalmente a dos razones, describe el documento: ninguno de los códigos civiles en el país menciona explícitamente a las familias diversas, sino que persiste un lenguaje cisheteronormativo que no las representa, lo que se presta a ambigüedades en la aplicación de la ley; por otro lado, la redacción que refiere a las familias es amplia, es decir, no nombra géneros en particular, por lo que cada oficina registral sigue teniendo la libertad de interpretar de manera discriminatoria.
“Tan acostumbradas que estamos ya a que nos digan ‘no, es que contigo es otro proceso’…”, lamenta Mags. Ese mismo año quedaron certificadas como familia preadoptiva. El equipo que estaba en ese 2023, dice, siempre las acompañó y les facilitó el trámite. Aun así, Jalisco está clasificado en el informe de All Out, contemplando toda su legislación, en color amarillo, lo que indica que puede ser ambigua en su ejercicio o bien, que siguen sin reconocerse todos los derechos de la diversidad sexual.
Ella misma alerta, justo en referencia a ese aspecto, que el cambio de administración ha implicado que se interprete de manera diferente la ley, pese a que en la entidad supuestamente todos los derechos ya estaban garantizados. “Sobre todo ahorita, que hubo cambio de gobierno, están pasando muchas cosas en Jalisco que antes no pasaban; con Alfaro ya habíamos avanzado y ahorita se dieron como 10 pasos para atrás”, sostiene.
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“Si ahorita fuera a pedir informes, a lo mejor estarían un poco más renuentes –explica–, porque son muy apegados a la ley, ya no se ve el bienestar del niño, sino lo que exclusivamente dice la ley. Y no es tanto que no se pueda la adopción homoparental, porque la ley sí se cambió y dice que toda persona puede adoptar a un niño, pero lo que sí es que el proceso ya se hizo muchísimo más largo, más lento… ya te dicen que tienes que rezar para que el comité te siga eligiendo como tutor; ahí es donde nos asusta un poquito a la comunidad LGBT”, admite.
Ante ello, el informe “¡Todas las familias, todos los derechos!” señala que, en cuanto a las reformas administrativas, es necesario desarrollar protocolos nacionales para estandarizar prácticas en oficinas de registro civil, agencias de adopción y otros servicios públicos con el fin de evitar la discriminación; implementar programas de capacitación en diversidad familiar para personas funcionarias, así como simplificar y clarificar los procedimientos legales para el reconocimiento parental, adopción y otros.

Nicole y Mags, con lo que por ahora es fortuna y no garantía, lograron la adopción. Incluso a Nicole le fueron facilitados trámites y procesos, porque su lengua nativa no es el español. Lo que más les gustó, dice Mags, es que se notaba la intención de que se concretara. En agosto de 2023, pudieron empezar a repartir su certificado de acogida. Aunque a las familias de acogida por ley no siempre se les puede garantizar que terminarán adoptando a esa infancia, ese era precisamente el aspecto donde se procuraba la interpretación positiva de la ley.
Como en su momento les ocurrió a Nicole y Mags antes de iniciar el proceso, el informe de All Out documenta, a través de su encuesta, que 114 de 136 personas de la diversidad sexual que aún no tienen hijo, pero lo desean creen que en caso de llegar a tenerlos, enfrentarían algún tipo de discriminación, 52 de 78 personas ya enfrentaron alguna forma de discriminación por ser familias LGBTTTIQ+, y 171 de 214 piensan que el gobierno mexicano no toma acciones activamente para proteger a las familias LGBTTTIQ+.
Nicole y Mags valoran mucho que el equipo que les tocó sí haya considerado que el fin último de la adopción es el bien del niño, más allá de los límites estrictos de la legislación. Desde la primera vez que vieron a su hijo, cuando tenía apenas unos 10 meses de edad, supieron que se quedaría con ellas. “El proceso de convivencia normalmente es hasta que el niño se sienta en confianza y le diga a la psicóloga que ya se siente en confianza como para irse, pero como tenía 10 meses y no hablaba, pues era nada más convivir un mes, que el bebé nos reconociera, nos viera y se pusiera contento”, explica Mags.
Después de un mes de visitas, coincidió que un 21 de marzo, Día Mundial del Síndrome de Down, condición con la que vive el niño, pudieron llevárselo a su casa, 10 meses después de cuando se pararon por primera vez en el Hogar Cabañas. Entre octubre y noviembre del año pasado se liberaron sus papeles.
“En este abril nos tocó ya registrarlo a nuestro nombre, el juicio de adopción salió bien y ahorita ya es nuestro. De hecho, nos quedan tres visitas más del orfanato; nos visitan cada seis meses durante dos años para ya liberar el expediente y que quede cerrado, y ya se dé al niño como adoptado. Ya nada más nos quedan tres visitas porque la primera fue la semana pasada”, explica Mags.
Lo que sí reprocha es que aun cuando ya había empezado el trámite, creía que por ser una pareja de dos mujeres no se los iban a dar, pues recuerda que todos los formatos que llenaron decían madre y padre, y todo el proceso estaba heteronormado. “Sí me daba un poco de estrés por ese lado, pero claro que en ese inter yo lo que no sabía, lo que no entendí en ese momento –cuando supo de la primera pareja gay en adoptar–, por ejemplo, fue que en el 2020 ya era un gobierno nuevo”, dice.
“Esa es la parte que, ahorita, con el gobierno nuevo, está triste y está asustadora, porque no tenemos garantías de nada”, lamenta. Incluso, en octubre del año pasado, unas amigas le pidieron consejo para adoptar. Ya habían sido certificadas como familia preadoptiva, pero llegó el cambio de gobierno y se canceló el comité que decidiría la estancia de la niña. Luego supieron que simultáneamente la llevaban a convivir también con otra familia, y aún están en la incertidumbre de si permanecerá o no con ellas. Mags jamás tuvo que experimentar algo parecido con su hijo.
El informe de All Out incluye también un análisis por entidad federativa. En rojo se señalan aquellas cuya legislación sigue siendo discriminatoria: Aguascalientes, Nuevo León, Oaxaca y Veracruz. En verde, las legislaciones más avanzadas corresponden a Baja California, Ciudad de México, Coahuila, Colima, Estado de México, Quintana Roo, Tabasco y Tlaxcala. El resto permanecen en amarillo, pero se enfatiza que una legislación no discriminatoria no siempre se refleja en prácticas iguales.
El documento subraya que la falta de protecciones legales afecta la vida de cientos de miles de personas. Además, sostiene que la discriminación contra las familias LGBTIQ+ no solo se encuentra en la legislación, sino también en su interpretación en cada oficina registral.
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“Teniendo en cuenta que, a nivel global, se está fortaleciendo el discurso de odio contra las comunidades LGBTIQ+, incluso por parte de influyentes figuras políticas, es de vital importancia que como sociedad redoblemos los esfuerzos para proteger y reconocer todas las formas de familia. Como señaló Fernando, un padre gay de Mexicali: ‘No estamos pidiendo más derechos que los que ya tienen las familias tradicionales, sino los mismos”, apunta el documento.
Las palabras de Mags evidencian que la felicidad es también la misma: “Yo dije ‘no, pues no, si quiero amar a quien yo quiera, me va a tocar sacrificar el querer ser mamá’. Y la verdad estamos muy contentas, mi esposa y yo, de no haber sacrificado nada de lo que nosotros queríamos desde chicas; tuvimos boda, nos casamos, estuvieron nuestras familias, somos mamás, mi mamá y mi suegra están que vuelan, flotan en el aire por su nieto, y todo eso se logró siendo que normalmente cuando sales del clóset todo mundo dice ‘bueno, pues ya’; mi mamá decía ‘pues tu hermano me dará nietos’. Era así, pues”, cuenta Mags.
Hace apenas unos días, su mamá le contó que revisando unas joyas, encontró un anillo que guardará para la hija de Nicole y de Mags. “¿Cuál hija?”, preguntó ella. “Ahora que te decidas y adoptes a la segunda”, respondió la abuela que nunca creyó encontrar nietos en esa familia.