Dalila Chagoya (@dtandriano) · 24 de abril de 2011
Iztapalapa, Taxco, Filipinas, Jerusalem, Roma, y varios más son los lugares típicos cuando pensamos en las celebraciones de Semana Santa.
Pero ¿acaso no hay otros lugares con festividades religiosas?
Sí. Ya te habíamos dado ocho datos alucinantes sobre turismo religioso, pero ahora que terminan las festividades, te presentamos cinco lugares de México que también celebraron esta fecha y que quizá no son tan famosos como para estar presentes en los noticiarios.
1. En el Valle del Fuerte la semana santa indígena yoreme es uno de los acontecimientos más representativos en el norte de Sinaloa y sur de Sonora, con su recreación de la pasión y muerte de Jesucristo.
Uno de los centros ceremoniales indígenas más concurrido es el de Mochicahui, que en lengua yoreme significa “cerro de la tortuga”, esta región es la capital indígena de los indios zuaques desde hace 400 años.
Todos los viernes en la región entre las dos y tres de la tarde los judíos acuden a Mochicahui después de haber recorrido por la mañana las comunidades indígenas ubicadas en el pueblo principal.
Los grupos de judíos van siguiendo la huella de Jesús, entran a la iglesia del pueblo, lo encuentran dentro de la misma, salen y dan una vuelta alrededor de la iglesia, vuelven a entrar, danzan y esperan la procesión al caer la tarde acompañados de Jesús de Nazaret, mientras las Marías los observan ondeando banderas.
En esta procesión se recrea el Vía Crucis que en latín significa “Camino de la Cruz”, también conocido como “Estaciones de la Cruz” y “Vía Dolorosa”.
Aquí tiene un papel muy importante el Máijstoro, el sacerdote indígena, llamado también el maestro rezandero quien encabeza el ritual con rezos en lengua yoreme. Para representar las estaciones de la cruz y el desarrollo de la procesión.
Alrededor de la iglesia se clavan cruces de madera y se realiza el ritual en el que participan yoris y yoremes con gran devoción.
Esta procession data de cientos de años y año con año inicia con el miércoles de ceniza cuando los feligreses acuden a la parroquia a recibir el Cuerpo de Cristo simbolizado en ceniza.
2. Veracruz, uno de los estados de la República rico en cultura y gastronomía, saca la casa por la ventana a la llegada de semana santa, pues desde el norte hasta el sur es festejado. Sin embargo, uno de los ejemplos más vivos es el del municipio de Coatzintla, entre Poza Rica y Papantla.
Todo inicia con la pasión de Cristo, escenificada en el parque central donde las personas que participan lo hacen con indumentaria según marca la tradición del lugar.
Además de realizar la representación, se lleva a cabo una carrera, “La Carrera Judía” que tiene más de 150 años de tradición. Algunos de los jóvenes de la comunidad hacen una promesa de participar siete años consecutivos.
La carrera se realiza el Jueves Santo, al medio día se reúnen los Judíos para buscar a Jesús de Nazaret y aprehenderlo, por lo que recorren las colonias del lugar en su búsqueda para juzgarlo.
3. San Luis Potosí no se queda atrás, la celebración comienza el Jueves Santo con la pasión de Cristo y el día siguiente, el Viernes Santo, es “día de guardar” debido a la atmósfera solemne que rodea a la muerte de Jesús.
La Procesión del Silencio es emblemática desde 1954 se dio origen a esta tradición es este estado con 28 cofradías de iglesias que se dan cita en el centro histórico de la ciudad de San Luis Potosí para recordar la Pasión y Muerte de Cristo.
Empiezan por el Templo del Carmen mientras visten túnicas especiales y sus cabezas van cubiertas por una capucha larga y puntiaguda, cuyo color y vestimenta identifican a la cofradía a la que pertenecen, continúan el recorrido hasta llegar a la Catedral.
La Procesión del Silencio comienza a las ocho de la noche y termina unas dos horas después.
4. En Puebla la tradición parte desde la evangelización de los pueblos indígenas en tierras americanas, cuando los frailes españoles dejaron un legado de creencias sobre la Fe, a esta semana también se le conoce como “Semana Mayor” y se inicia con una misa conocida realizada el Domingo de Ramos.
En puebla, como en todo el país, la gente acostumbra hacer el recorrido o presenciar la representación de la entrada triunfal de Cristo.
Es por eso que esta tradición se inculca a los niños, lo que en la actualidad ocasiona que en muchas iglesias de diferentes colonias se hagan turnos en las celebraciones para que todos los creyentes entren a bendecir sus palmas y ramos.
5. En San Miguel de Allende en Guanajuato se inicia la semana santa con la tradicional traída del “Señor de la Columna” desde el Santuario de Atotonilco.
El viernes anterior al Domingo de Ramos, pertenece a la última semana de la Cuaresma y es considerado como el inicio de la Semana Mayor, este día en San Miguel abundan los colores morado, negro y blanco en el montaje de los Altares de Dolores, creados en honor de la Virgen María, los cuales son construidos por vecinos del centro histórico, las banderas de papel picado son elementales, así como los adornos con flores y frutas de la región.
Lo típico de este estado es que a los visitantes se les ofrece fruta, helado tradicional y agua con extractos de naranja, plátano y lechuga. En las ventanas y patios de las casas de los fieles se regala agua fresca y paletas de hielo que, a decir de algunos, representan las lágrimas de la Virgen María.
En el Santuario de Atotonilco, en la casa de retiro, se llevan a cabo ayunos con coronas de espinas, flores, y rezos.
Sin embargo, la procesión más influyente en San Miguel, es “El Santo Entierro” pues dura poco más de tres horas, mientras la gente que participa viste de la manera más elegante para acompañar al cuerpo de Jesús hasta que yace en el sepulcro. En ésta participan cerca de mil personas, en la cual se interpretan cantos de pasión como el “Christus Factus” melodía en la cual la Orquesta del Valle de Santiago participa con sus instrumentos clásicos.