Diego Mateos · 25 de diciembre de 2014

Alrededor de 2.5 millones de inmigrantes mexicanos regresan este año a México para pasar las fiestas decembrinas con sus allegados. Miles de ellos no dudan en prender motores, trazar ruta, y manejar hasta sus pueblos de origen.
El factor común de quienes viajan por tierra es muy evidente; todos vienen en su troca. Sea pickup, SUV, o cuatroporcuatro, todas vienen retacadas de las cosas que se van a quedar en México. Las llevan, dicen, porque en el gabacho alcanza para comprar más pulgadas en las pantallas planas, porque las bicicletas de segunda mano se venden casi al mayoreo, y porque los electrodomésticos más modernos están allá al alcance de todos. También hay quienes llegan con las trocas para dejarlas, y vuelan de regreso.
Así se ven los paisanos. Vienen contentos, se les nota la emoción, pero no se atreven a bajar la guardia por los probables incidentes e inseguridad que se puedan topar en su trayecto por suelo mexicano.