Paris Martínez (@paris_martinez) · 3 de junio de 2014
El pasado 29 de mayo, tras inaugurar los nuevos Juzgados Orales de Mérida, Yucatán, el presidente Enrique Peña Nieto fue increpado por una anciana, que a su paso le gritó “¿Dónde están los niños? ¿Dónde están mis nietos?”.
La anciana se refería a los pequeños Isabella, Martín y Mariana Medina Molina (de 4, 6 y 8 años, respectivamente), quienes, según información difundida por la PGR, el 25 de mayo de 2012 fueron sustraídos por su padre, Martín Alberto Medina Sonda, fecha desde la cual permanecen desaparecidos.
[contextly_sidebar id=”5706fc1c90a853597a42bef4539d7531″]”La del pasado 29 de mayo fue, en realidad, la segunda vez que me acercaba al presidente Peña Nieto para pedirle su ayuda –recuerda la señora Ligia Canto Lugo, la abuela yucateca que interpeló al mandatario–, la primera vez fue el 21 de diciembre del 2012, y yo iba acompañando a mi hija, Ema Gabriela Molina Canto, que estaba en huelga de hambre frente al palacio de gobierno de Yucatán, ocasión en que mi hija le entregó al presidente Peña una copia de la custodia que le fue otorgada a ella, y un documento en el que resumíamos todas las injusticias que se han cometido contra los niños y contra su madre. En aquella ocasión se acercaron a nosotras tanto el presidente como su esposa, y ambos se comprometieron a solucionar todo, incluso, la señora Angélica Rivera le repitió a mi hija ‘no te preocupes, él te va a ayudar’”.
Quince meses después de ese primer acercamiento, sin embargo, nada ha cambiado o, en todo caso, la situación ha empeorado, afirma la señora Ligia, “porque pocos meses después de que hablara con nosotros el presidente Peña, mi hija tuvo que esconderse y lleva ya más de un año refugiada, porque el sustractor de los niños ha promovido en contra de ella distintas demandas, por delitos fabricados, y ahora un juez del Distrito Federal la está procesando por un supuesto fraude, cometido en Tabasco, y aunque ya comprobamos que el supuesto demandante presentó una credencial falsa del IFE, la acusación contra Ema Gabriela no ha sido anulada…”
–¿Qué le dijo el presidente Peña Nieto, esta segunda vez que lo intercepta? –se preguntó a la abuela de los menores sustraídos.
–Cuando lo vi, yo grité ‘dónde están mis nietos? ¡Dejen ya en paz a mi hija y rescaten a los niños!’ Él escuchó mis gritos y se acercó y me dijo ‘Yo creí que este problema ya se había solucionado’, y sólo le dirigió una mirada inquisitiva al gobernador Zapata Bello… no dijo nada más, pero yo espero que ahora sí el presidente Peña se ocupe de ordenar que esta pesadilla se termine…
La pesadilla
Luego de 12 años de matrimonio, en 2011, Ema Gabriela Molina Canto decidió separarse de su marido, con el que había procreado a los pequeños Isabella, Martín y Mariana. Debido al contexto de violencia familiar que dio origen a la separación, la custodia de los menores fue otorgada a la madre, mientras que al padre se le concedió una visita semanal, siempre bajo vigilancia de trabajadores sociales.
El 25 de mayo de 2012, sin embargo, cuando Ema Gabriela y los niños se dirigían a la escuela, el auto familiar fue emboscado por tres vehículos de los que descendieron varios hombres armados (entre los que iba el padre de los menores), quienes golpearon a la madre, mientras los niños eran extraídos del vehículo.
Siempre bajo golpes y tocamientos lascivos, Ema Gabriela fue sacada de Yucatán y llevada a Tabasco, en un viaje de más de seis horas, y sólo hasta llegar a aquel estado, la madre de los niños pudo saber que sus captores eran Policías Ministeriales de Tabasco, que la habían detenido por una acusación presentada en su contra por el delito de robo de auto… y el auto que supuestamente robó era el que había compartido con su marido, hasta antes de la separación.
Por esta acusación, Ema Gabriela pasó cuatro meses en una prisión de Tabasco, y luego obtuvo su libertad mediante el pago de una fianza. El delito, no obstante, nunca existió, tal como confirma el auto de desistimiento de la acción legal, que anunció la Ministerio Público de Tabasco en febrero de 2013.
Sin embargo, para cuando Ema Gabriela pudo volver a Yucatán, sus hijos habían sido ya legalmente otorgados a la abuela paterna, a quien un juzgado familiar le otorgó el nombramiento de “tutriz”, esto, a pesar de que dicho concepto no está reconocido en la ley, denunció la señora Ligia Canto.
“Aunque nosotros reportamos la sustracción de los niños desde mayo de 2012, la juez de lo familiar nunca solicitó que fueran rescatados, nunca demandó a la familia paterna que respetara la custodia otorgada a Ema Gabriela y presentaran a los niños. Nunca ordenó que se emitiera una alerta para localizarlos, y lo que sí hizo, en cambio, fue violar la custodia otorgada a mi hija, y entregar a los niños a su abuela paterna bajo el concepto de ‘tutriz’, pero incluso esto fue completamente irregular, porque propiamente la juez nunca tuvo a los pequeños ante sí, nunca se aseguró de que estuvieran bien, tras el rapto de que fueron víctimas, simplemente convalidó la sustracción… como si fueran leoncitos, los dejó en la jaula en la que los tenían, y nombró a la abuela paterna como domadora.”
Fue, de hecho, en protesta por esta situación que Ema Gabriela y la señora Ligia iniciaron la huelga de hambre con la que, en diciembre de 2012, unos días después de haber sido ungido como presidente, se topó Enrique Peña Nieto al visitar Mérida, aquella ocasión en que la esposa del mandatario le pidió a Ema Gabriela que él la ayudaría.
Un par de meses después, sin embargo, un juez penal del Distrito Federal aceptó una acusación por fraude genérico en contra de Ema Gabriela, sustentada en la declaración de una persona que se identificó con una credencial falsa del IFE. Este supuesto fraude, además, habría sido cometido en la Ciudad de México, durante el tiempo en el que Ema Gabriela estaba encarcelada en Tabasco, por el falso delito de robo de auto. “Pero a pesar de que ya se comprobó que se trata de una acusación fabricada, el proceso penal sigue, y desde entonces mi hija se mantiene escondida, porque de ser capturada, sería enviada al penal de Santa Martha.”
Padrinazgos
Según el testimonio de la señora Ligia Canto, “mi hija Ema Gabriela sufre ahora un temor inmenso, por todo lo que vivió en la cárcel, durante los cuatro meses que injustamente estuvo recluida en Tabasco… cuando a mi hija la detuvieron en Yucatán para llevársela a ese estado, la golpearon mucho, le arrancaron mechones de cabello de la cabeza, debido a los golpes, incluso caminaba de lado, hubo periodos en los que no le dieron alimentos y la tuvieron a pura agua, con tal de que cediera la custodia de los niños, cosa que nunca aceptó…
–¿Dónde está el padre de los niños en este momento? –se le inquiere.
–El padre y sustractor de los niños se llama Martín Alberto Medina Sonda, y sospechamos que actualmente está en España, donde hemos sabido que incluso ha impartido conferencias en nombre de una asociación de padres de familia que disputan la custodia de sus hijos a sus madres. Él es una persona que goza de mucha protección, porque fue asesor del exgobernador de Tabasco, Andrés Granier, él estuvo involucrado en las anomalías financieras detectadas en la administración de Granier y, de hecho, en algún momento la misma Interpol llegó a emitir una ficha de localización en su contra, y eso no lo digo yo, lo informaron las mismas autoridades de Tabasco. Aquí se mezcla todo: dinero, poder, corrupción, y todo eso mata la justicia y encarcela a madres y a mujeres inocentes.
Cabe destacar que desde 2013, la Procuraduría General de la República mantiene vigente una ficha de localización por Isabella, Mariana y Martín, quienes, destaca el documento, no se encuentran extraviados, sino que fueron “sustraídos”.
Al día de hoy, los niños suman ya dos años y ocho días desaparecidos.
Aquí las fichas de los menores, emitidas por la PGR: