13 niñas capitalinas <br>por la “ruta del horror”

Paris Martínez (@Paris_Martinez) · 22 de mayo de 2011

13 niñas capitalinas <br>por la “ruta del horror”

Tras dos años de preparación y competencias constantes, que las llevaron a convertirse en las campeonas de softbol en el Distrito Federal, 13 niñas que integran el seleccionado de la Liga Olmeca en categoría 11-12 años se preparan para refrendar sus triunfos, durante la última semana de mayo, en el torneo nacional Williamsport, que tras varios años de abandono retoma en 2011 la máxima asociación mundial de peloteros en los ramos infantil y juvenil.

“Y pedimos la bendición de Dios”, dice Tricia, madre de una de las jugadoras, pero no por falta de confianza en el desempeño deportivo de las pequeñas, sino por la sede escogida para el encuentro: Ciudad Victoria, capital de Tamaulipas, estado lascerado por recientes demostraciones de violencia e impunidad, de las cuales la más emblemática demostración es el hallazgo de 172 cadáveres en fosas clandestinas, de personas que presuntamente iban de paso por la entidad, en su mayoría migrantes que se dirigían a Estados Unidos, y que cayeron en manos del crimen organizado.

“Las niñas están emocionadas, contentas y contando los días para partir”, cuenta Alba, otra tutora, “y aunque intentamos que se cambiara la sede del encuentro, ya no se pudo hacer nada, así que decidimos asistir, para apoyar a las niñas y a pesar de los temores. Sin embargo –añade–, el representativo de Monterrey sí declinó su participación (por temor a la inseguridad en el estado)”.

Mientras las madres describen sus preocupaciones, las 13 menores entrenan en la cancha 4 de la Liga Olmeca, asociación civil fundada hace 48 años para promover la práctica del beisbol y el softbol en la Ciudad de México.

Al ser integrantes de un seleccionado regional, el esfuerzo exigido a ellas ha resultado doble, ya que además de entrenar en sus equipos de origen, realizan nueve horas de práctica extra cada semana, y en sábado y domingo llegan a tener hasta tres encuentros. “Hacer deporte libera endorfinas –explica Tricia–, y éstas te hacen feliz, así que las niñas son en realidad muy felices, están alejadas de toda maldad y no saben si al lugar al que van hay inseguridad o no, por supuesto que tienen conocimiento de la situación que atraviesa el país, pero no es su principal preocupación.”

No obstante, para los padres y las autoridades de la Liga Olmeca la situación no es tan sencilla, lo cual subraya el ingeniero Jorge Gaviño, vicepresidente de softbol de la organización deportiva: “La cuestión de la inseguridad nos mueve el tapete, hay preocupación entre nosotros. El país tiene un problema tangible, no es secreto para nadie, especialmente en el norte y particularmente en Ciudad Victoria, por lo que antes de confirmar nuestra asistencia se tuvo una reunión con los padres de las jugadoras, pues existe el temor de que nos estemos metiendo en la boca del lobo. Pero, finalmente, se decidió participar ante el esfuerzo titánico que están haciendo las niñas”.

Expansión geográfica del temor

Leticia es una más de las madres que, en el último mes, desde que se anunció el lugar escogido como sede del encuentro nacional (y del que saldrá el equipo que representará a México en el torneo latinoamericano a celebrarse en Puerto Rico), ve mezclados los sentimientos de gran alegría por los logros deportivos de las niñas, con el temor a la inseguridad no sólo durante su estadía en Tamaulipas, sino en el camino de ida y vuelta.

“Como ciudadanos queremos seguridad para poder viajar a cualquier parte de nuestro país con tranquilidad –asegura–. Pero no estamos exigiendo a las autoridades que nos resguarden. No sabemos si eso llamaría más la atención y nos podría en mayor riesgo”.

“Esto es algo –prosigue–, que como padres no te cuestionabas antes. El torneo Williamsport se realiza en todas las categorías y todas van a diferentes sedes, esta vez, por ejemplo, otros equipos van a enfrentarse en Veracruz o en Guanajuato, y ellos se congratulan de que no les tocó ir a Tamaulipas. Es increíble que antes la gente de provincia temía venir al DF por la inseguridad, y ahora la gente del DF es la que teme salir a provincia”.

Pero el problema que enfrentan hoy las jugadoras de softbol y sus padres en la Ciudad de México, advierte el ingeniero Gaviño, no es excepcional, y pone un ejemplo: “Ahorita está jugando el seleccionado de la categoría 13-14 años en Moroleón, Guanajuato, encuentro en el que varios representativos estatales decidieron no participar; hubo una merma de equipos, y eso que Guanajuato no está en el ojo del huracán, pero aún así hubo mucha gente que no asistió, porque prefiere no buscarle”.

Seguridad y fe

El tutor Armando Palomares explica que, a diferencia de otros viajes organizados en el pasado para asistir a encuentros deportivos, esta vez los padres de las niñas decidieron acudir en grupo, en vez de en autos particulares.

“Viajar a Tamaulipas fue desde el principio un asunto preocupante –explica–. Así que decidimos alquilar un autobús para ir todos juntos y protegernos entre nosotros. Tuvimos que investigar cuestiones logísticas, como qué rutas usar para no pasar por San Fernando u otros municipios riesgosos. En total, viajaremos 36 personas, partimos el próximo 25 de mayo, de madrugada, para intentar llegar aún con luz de día, y regresamos el lunes”.

– ¿Saben que el camino a Tamaulipas fue calificado por Javier Sicilia y Emilio Álvarez Icaza como la “ruta del horror”?

– Sí –responde Alba–, vamos con la bendición de Dios, porque no sabemos si vaya a pasar algo.

– No tendríamos por qué ser víctimas –añade Leticia–, y esperamos no cruzarnos en el camino de los delincuentes. Vamos con muchas ganas y con muchos ánimos. Y claro que nos preocupa ir, pero tampoco podemos dejar de vivir y de tomar estas oportunidades, que son importantes para las niñas.

– Sí vamos con la bendición de Dios –remata Tricia–, decidimos ir porque tampoco nos podemos quedar encerrados. Las niñas quieren jugar y como padres las apoyamos… Aunque –aclara– no vamos a visitar la ciudad, vamos a los juegos y luego nos resguardaremos en el hotel. Esta vez no habrá paseos.