Cigarros ilegales: el negocio que crece en México y alimenta al crimen organizado

Contenido Animal Político · 27 de mayo de 2026

Cigarros ilegales: el negocio que crece en México y alimenta al crimen organizado

El comercio ilegal de cigarros en México se ha convertido en un mercado complejo que combina contrabando internacional, producción clandestina y presión sobre pequeños comercios.

Pero en el combate al comercio ilegal de cigarros en México existe una paradoja: mientras las autoridades intensifican los decomisos, el mercado clandestino sigue expandiéndose.

Un ejemplo reciente ocurrió en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). El 3 de marzo, la Secretaría de Marina informó el aseguramiento de 72 mil cajetillas, esto es 1.44 millones de cigarros, ocultas en cargamentos que pretendían ingresar al país.

Entre septiembre de 2025 e inicios de 2026, los decomisos en la capital suman casi 12 millones de cajetillas, equivalentes a 144 toneladas, con un valor estimado en 1,100 millones de pesos.

Para las autoridades, estos cargamentos suelen estar vinculados a redes de contrabando y delincuencia organizada. Sin embargo, los aseguramientos muestran solo una fracción del problema.

Un mercado en expansión

De acuerdo con estimaciones recientes del informe de KPMG sobre consumo ilícito de cigarros, en 2025 uno de cada cuatro cigarros consumidos en México fue ilegal.

El 11 de mayo de este año, la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) presentó la campaña nacional “Vender cigarros pirata no vale la pena”, que tiene como objetivo informar y prevenir al pequeño comerciante de las graves consecuencias de vender cigarros pirata en sus pequeños negocios, pues hacerlo podría significar multas elevadas, clausura de su negocio e incluso cárcel, en caso de ser detectados “in fraganti”.

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Foto: Especial

Al dar a conocer la compaña, la ANPEC coincidió que, en el 2025, al menos 23.3% de los cigarros comercializados en México, casi 1 de cada 4 fueron piratas o ilegales, esto significó alrededor de 9,190 millones de cigarros.

“El consumo legal va en caída libre: de 34,080 millones de cigarros legales en 2021 a 30,160 millones en 2025, -11.5% en cuatro años. Esta caída se ha traducido en un incremento del consumo de cigarro pirata en el país, por lo que el encarecimiento del IEPS, para todo fin práctico, terminó fortaleciendo el mercado negro de cigarros”, declaró Cuauhtémoc Rivera, director de ANPEC.

Adicionalmente, la ANPEC estableció que el aumento desproporcionado al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) encareció el cigarro legal, lo que provocó que el consumo formal cayera un 11.5% entre 2021 y 2025, aunque esto significó un incremento en el mercado ilegal o pirata.

Cómo opera el mercado ilegal

El comercio ilícito de tabaco en México no responde a una sola lógica.

El informe de KPMG identifica distintos componentes:

  • Cigarrillos de contrabando (C&C)
  • Entradas no domésticas
  • “Illicit whites”: productos fabricados legalmente en otros países, pero destinados desde su origen a mercados ilegales

Estos últimos representan una parte importante del consumo ilícito en México.

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Foto: Especial

“Una de las aristas de la caída en la venta del cigarro legal ha derivado en una importante evasión fiscal, ya que el mercado negro de cigarro pirata no paga impuestos, fortalece la economía informal y termina siendo un golpe duro a la economía social, además de representar un mayor riesgo sanitario”, señaló Rivera.

De acuerdo con este organismo, el consumo de cigarros ilícitos o piratas generó que el Estado mexicano dejara de percibir 13,500 millones de pesos en impuestos, cifra que representa casi el 65% de toda la inversión hidráulica nacional o que alcanzaría para beneficiar a casi 17 mil jóvenes al año con la beca Jóvenes Construyendo el Futuro.

Un negocio atractivo para el crimen organizado

El crecimiento del mercado ilegal no ocurre en el vacío. Investigaciones del Seminario sobre Violencia y Paz de El Colegio de México coinciden en que el crimen organizado ha diversificado sus actividades hacia mercados como el tabaco.

“Se trata de un circuito ilegal en el que participan en la producción, introducción y distribución”, explica el investigador Manuel Pérez Aguirre.

El negocio combina contrabando internacional, producción clandestina y redes de distribución que llegan a tianguis, transporte público y pequeños comercios.

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Foto: Especial

Por su parte el informe Humo, vapeo y poder, del periodista Óscar Balderas, y de la organización Defensorxs también documenta la participación de organizaciones criminales en este mercado, así como prácticas de extorsión a comerciantes.

El comerciante y el consumidor

El impacto no se limita a las redes criminales. Pequeños comercios pueden ser presionados para vender determinadas marcas ilegales o pagar cuotas por su distribución. Lejos de ser un simple canal de distribución cómplice, la tiendita de la esquina se ha convertido en una de las principales víctimas de un mercado ilegal que avanza de forma violenta en el territorio nacional.

Para miles de negocios familiares en México, la irrupción del cigarro pirata no representa una opción de venta voluntaria o un margen de ganancia atractivo, sino una imposición que desplaza por la fuerza al producto legal y captura sus plazas comerciales bajo amenazas veladas o directas.

Frente a esta coacción, el comerciante tradicional se encuentra atrapado en un juego de perder-perder, consideró la ANPEC. Por un lado, enfrenta el riesgo inminente de sufrir multas impagables, la clausura definitiva de su patrimonio o incluso penas de cárcel debido al reciente endurecimiento de las leyes que elevaron la venta de contrabando a delito grave.

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Foto: Especial

Por el otro, si decide apegarse estrictamente a la legalidad, se ve obligado a competir en una desventaja comercial absoluta contra un ambulantaje y redes informales que operan impunemente a ojos vistos, sin pagar un solo peso de impuestos ni asumir riesgo regulatorio alguno.

En la otra mitad de esta ecuación se encuentra el consumidor, cuya economía familiar ha sido severamente golpeada por la inflación y los sucesivos aumentos al IEPS. El encarecimiento del cigarro legal —que ya supera los 110 pesos por cajetilla— no ha logrado erradicar el hábito del tabaquismo, sino que ha empujado a los clientes a migrar masivamente hacia las opciones más baratas del mercado negro, disponibles desde los 15 pesos.

Esta enorme brecha de precio distorsiona el consumo local y normaliza el comercio ilícito en las colonias, transformando una medida fiscal en un subsidio indirecto para la informalidad.

Sin embargo, el ahorro económico inmediato para el bolsillo del consumidor es un espejismo que esconde un peligro mucho mayor, indicó el organismo. Al adquirir estas cajetillas de contrabando, el ciudadano común no solo evade el control fiscal del Estado, sino que renuncia por completo a cualquier estándar de protección para su propia salud. Estos productos, fabricados sin Códigos Sanitarios oficiales y desprovistos de los pictogramas de advertencia obligatorios, omiten cualquier regulación elemental, multiplicando los riesgos de toxicidad y facilitando, además, un acceso descontrolado de cigarro suelto hacia los menores de edad.

Más allá del tabaco

El fenómeno no es exclusivo de los cigarros. El informe Humo, vapeo y poder advierte que la prohibición de vapeadores en México podría estar generando mercados ilegales paralelos, replicando dinámicas similares.

El desafío, coinciden especialistas, no se limita a decomisar cargamentos.

Implica entender un mercado en expansión, impulsado por redes transnacionales, diferencias de precios y la creciente participación del crimen organizado.

 

Nota del editor: Esta publicación se realiza con información de ANPEC, Secretaría de Marina, KPMG, Colemx y Defensorxs como parte de las alianzas estratégicas de Grupo Animal.