De proteger a “El Mencho” a expandir el cártel: el perfil de “El Jardinero”, operador clave del CJNG

Manu Ureste · 29 de abril de 2026

De proteger a “El Mencho” a expandir el cártel: el perfil de “El Jardinero”, operador clave del CJNG

El nombre de Audias Flores Silva, alias “El Jardinero”, no era de los más visibles ni de los más reconocidos en el mapa mediático del crimen organizado en México. No aparecía con la frecuencia de otros capos ni encabezaba titulares de forma recurrente. Sin embargo, dentro del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), su peso es tan grande que era uno de los tres objetivos prioritarios por los que las autoridades estadounidenses ofrecían millones de dólares. 

Su trayectoria dentro de la organización criminal —de jefe de seguridad de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, a operador estratégico de expansión— lo colocó, de acuerdo con especialistas, como una de las figuras más relevantes en la cúpula del cártel. Un perfil que explica tanto su ascenso como la reacción violenta que provocó su detención en Nayarit.

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Audias Flores Silva, uno de los más cercanos de Nemesio “El Mencho” Oseguera en el CJNG. Foto: AFP

En entrevista con Animal Político, el investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila, Víctor Manuel Sánchez Valdés, reconstruye el papel de Flores Silva dentro del CJNG: un operador más en la sombra, pero que, durante años, fue clave en la expansión territorial, en la instalación de narcolaboratorios y en la construcción de alianzas criminales.

“Es un operador con muchos años dentro del Cártel Jalisco Nueva Generación. Empezó como jefe de seguridad de Nemesio Oseguera Cervantes y estuvo involucrado en la expansión y consolidación del cártel, primero en Michoacán”, explica el especialista.

Ese punto de partida —la cercanía directa con el líder del CJNG— no es menor. En estructuras criminales altamente verticales, el jefe de seguridad no solo protege al líder: también se convierte en el hombre de confianza, con acceso a decisiones estratégicas y a la lógica interna del grupo.

En el caso de Flores Silva, ese rol fue el primer escalón de una trayectoria que, con el tiempo, lo llevaría a convertirse en algo más que un escolta: un operador territorial con capacidad de expansión.

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“Con esa experiencia, después lo utilizaron en otras zonas. Por ejemplo, en Zacatecas ayudó a consolidar la presencia de la organización; en Nayarit prácticamente convirtió el territorio en una especie de feudo personal”, señala Sánchez Valdés.

La palabra “feudo” no es elegida al azar. Remite a una lógica de control territorial en la que un operador no solo administra actividades ilícitas, sino que ejerce dominio sobre rutas, economías locales y dinámicas de violencia. En ese sentido, Nayarit se convirtió en uno de los espacios clave bajo la influencia directa de “El Jardinero”.

Ese control también ayuda a explicar por qué, tras su captura el lunes, se registraron bloqueos, quema de vehículos y disturbios en la entidad. No se trató únicamente de una reacción automática del cártel, sino de la defensa de un territorio que, en buena medida, estaba bajo su órbita.

“Cuando una sola organización domina ampliamente un territorio, suele haber menos violencia visible”, apunta el especialista, cuestionado sobre los bajos índices delictivos de Nayarit. “Lo que vimos —quema de vehículos y bodegas— responde a la relevancia del detenido. Nayarit era prácticamente su territorio, su espacio de control directo”.

El operador de narcolaboratorios y rutas de droga sintética

El poder de Flores Silva no se limitaba a la administración territorial. Su papel también fue clave en uno de los pilares del crecimiento reciente del CJNG: la producción de drogas sintéticas.

“Incursionó en la instalación de narcolaboratorios en Nayarit, Jalisco, Michoacán y Zacatecas. A partir de estos laboratorios —principalmente de metanfetaminas y fentanilo— se establecieron rutas hacia Estados Unidos, especialmente hacia California”, explica Sánchez Valdés.

Ese dato es central para entender su relevancia. En los últimos años, el mercado de drogas sintéticas —especialmente el fentanilo— ha redefinido las dinámicas del narcotráfico, desplazando en parte a otras economías ilícitas tradicionales. Quien controla la producción y las rutas de estas sustancias controla una de las principales fuentes de ingresos del crimen organizado.

En ese contexto, de nuevo, “El Jardinero” no era un operador más: era parte de la arquitectura que sostenía esa expansión.

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Su perfil también incluye otro componente clave dentro de las organizaciones criminales contemporáneas: la capacidad de tejer alianzas.

De acuerdo con el especialista, Flores Silva jugó un papel relevante tras la ruptura interna del Cártel de Sinaloa en 2024, un episodio que reconfiguró el mapa criminal en el país.

“Se menciona que fue enlace con Iván Archivaldo Guzmán, tras el rompimiento interno del Cártel de Sinaloa en 2024, facilitando una alianza operativa entre ‘Los Chapitos’ y el CJNG para enfrentar a Ismael Zambada García”, detalla.

Ese tipo de articulación supone un nivel de interlocución política dentro del crimen organizado que va más allá de la operación cotidiana: implica negociación, coordinación y visión estratégica en contextos de disputa.

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“El Jardinero” facilitó la alianza entre “Los Chapitos” y el CJNG para enfrentar a Ismael Zambada García. Foto: Cuartoscuro

Por eso, aunque su nombre no fuera ampliamente conocido, dentro del CJNG su posición era de muy alto nivel.

“Había varias opciones”, explica Sánchez Valdés al hablar de posibles sucesores dentro de la organización. “Yo en su momento mencioné cinco posibles perfiles: Juan Carlos Valencia González, ‘El 03’; Audias Flores Silva, ‘El Jardinero’; Gonzalo Mendoza, ‘El Sapo’; Ricardo Ruiz, ‘El Doble R’; y Julio Guerrero, ‘El Tío Laco’”.

Entre todos ellos, sin embargo, había dos nombres que destacaban.

“Los nombres que más se repetían eran Juan Carlos Valencia González y Audias Flores Silva. Eso habla del peso que tenía este personaje: podría considerarse la segunda persona en la jerarquía del CJNG”, afirma.

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El especialista aporta un elemento adicional para dimensionar esa posición: la forma en que el gobierno de Estados Unidos jerarquiza sus objetivos.

“Un indicio claro es que el gobierno de Estados Unidos, en su esquema de recompensas, colocaba antes del abatimiento de Oseguera Cervantes a tres figuras principales: primero a ‘El Mencho’, y al mismo nivel a Flores Silva y a Valencia González. Es decir, los tres estaban en la cúpula”.

En otras palabras, “El Jardinero” era parte del núcleo de poder.

Esa condición también obliga a matizar la lectura sobre su detención. Aunque a menudo se interpreta que la captura de figuras que no son el líder máximo representa golpes menores, en organizaciones como el CJNG la estructura es más compleja.

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Fue detenido por la Marina en una acción coordinada por el gabinete de seguridad. Foto: Cuartoscuro

“A veces no se dimensiona porque se piensa que es alguien de ‘segundo nivel’, pero en una organización como el CJNG, el segundo nivel puede ser más relevante que el líder de otros cárteles más pequeños”, advierte Sánchez Valdés.

La comparación es clave: el tamaño, la capacidad operativa y el alcance territorial del CJNG hacen que incluso sus mandos inmediatos al liderazgo tengan un peso extraordinario.

Aun así, puntualiza el investigador, el impacto de su detención debe leerse en perspectiva.

“Es un golpe muy importante”, recalca. “Pero el CJNG ha demostrado ser muy resiliente. Ha seguido operando. El abatimiento de ‘El Mencho’ no ha generado, al menos de forma visible, disputas internas mayores hasta el momento”.

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Esa resiliencia es, en sí misma, una de las características más relevantes del cártel: su capacidad para absorber golpes, reorganizarse y mantener su operación.

Sin embargo, eso no implica que no existan efectos internos.

“Sí generan debilitamiento, sí provocan incertidumbre entre los liderazgos —porque si cayó el uno y ahora el dos, cualquiera puede estar en riesgo—, pero la organización sigue funcionando”, añade el académico, que subraya que, si bien ‘El Jardinero’ no era el rostro más conocido, sí es uno de los personajes que ayudaron a sostener, desde dentro, la maquinaria de uno de los cárteles más poderosos de México y el mundo