Marcela Nochebuena · 23 de agosto de 2024
La población con y sin seguridad social, particularmente la segunda, sigue recurriendo poco a los servicios públicos de salud, una tendencia que ha prevalecido en las últimas dos décadas, de acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2023.
“Ha habido una importante utilización de servicios privados que oscilan en el periodo de las últimas dos décadas entre 66 y 55 %, lo cual es un problema en términos de ofrecer protección financiera a las familias más pobres”, reconoció Arantxa Colchero, investigadora en ciencias médicas del Instituto Nacional de Salud Pública durante la presentación de la encuesta.
Te recomendamos leer | No fuimos Dinamarca: el saldo de la austeridad de AMLO en salud
Las barreras de acceso a los servicios de salud pública siguen siendo la razón principal en un 70 % de los casos: largos tiempos para esperar una cita, distancia a los centros de salud, falta del servicio que requieren y falta de disponibilidad en el horario. Sin embargo, el INSP aseguró que se debe a las reformas de salud que se han promovido en el país desde 2006, así como a la posregulación de antibióticos después de 2010, lo que condujo a una expansión de los consultorios adyacentes a farmacias (CAF).
Entre 2012 y 2018, con la expansión de los CAF, la búsqueda de atención incluso incrementó de 64 a 88 %. Sin embargo, en el periodo de 2020 a 2023 se ha mantenido la proporción de la población que recibió atención en servicios públicos.

“Durante 2020 hay una pequeña reducción en todos los indicadores y en términos de la proporción que recibió atención en todo el período subió de 34 % a 46 % en 2023, pero sigue siendo muy bajo y un reto para la reforma en salud”, señaló Colchero.
Aunado a ello, admitió que tras la desaparición del Seguro Popular, se dio un aumento de la proporción de población sin seguridad social al 45 % y luego terminó en 49 %. Además, entre 2012 y 2018 se dio un aumento de la atención en servicios privados del 29 al 43 %, y después, entre 2020 y 2023, no se han presentado grandes cambios.
Durante la expansión de los CAF, se pasó de 3 a 8 por cada 100 mil habitantes, lo que hoy representa un tercio de la atención privada en México. “Es muy importante estudiar sus irregularidades y preocupa que la atención en el sector público siga siendo muy baja”, señaló.
Ante ello, el INSP recomendó a los servicios públicos de salud mejorar la disponibilidad efectiva, como los horarios de atención, incrementar el personal médico para garantizar que se pueda absorber la demanda de la población y garantizar insumos esenciales como medicamentos y vacunas. Además, son necesarios sistemas de citas eficientes que puedan reducir el tiempo de espera.
“Es muy importante también mejorar la percepción de calidad de los servicios con capacitación continua, que no es solo capacitar y hacer homogéneo el servicio en términos de los conocimientos clínicos, también en términos de la atención del trato al paciente y por supuesto habrá que invertir mucho en infraestructura en equipamiento para tener unidades modernas, limpias, atractivas para la población”, dijo Colchero.
Otro de los resultados relevantes de la Ensanut es que las enfermedades crónicas más extendidas entre la población, la diabetes e hipertensión, siguen teniendo una alta prevalencia, pero ahora presentan un incremento más marcado entre los más jóvenes.
El doctor Tonatiuh Barrientos Gutiérrez, quien presentó los resultados, señaló que hay un porcentaje importante de personas entre 20 y 40 años que hoy presentan diabetes (3.5 %), de las cuales la gran mayoría no está diagnosticada.
El especialista subrayó que tanto en jóvenes como adultos, e igualmente en el caso de hipertensión, los hombres tienen un menor nivel de diagnóstico, principalmente debido a que son los que menos buscan atención a la salud.

Aunado a ello, destacó que existen grupos poblacionales completos que no están siendo diagnosticados por los lugares donde residen, porque son familias de escasos recursos y viven en condiciones marginales.
En tanto, la hipertensión sigue teniendo una prevalencia del 32 % en los hombres y 27 % en las mujeres. Si bien continúa presentándose en mayor medida en población mayor de 40 años, la que está entre los 20 y los 30 ya alcanza casi un 12 % de prevalencia.
Del mismo modo, se alertó respecto a que, si bien en el último año se está comenzando a registrar una estabilización de la obesidad en mujeres, en infancias existe un aumento en los segmentos que tienen mayor inseguridad alimentaria, asociada a comida procesada.
En nuestro país solo el 34.5 % de las y los niños presenta un consumo adecuado de frutas y verduras, mientras que entre adolescentes es solo uno de cada cinco.